Los pequeños cristales se unen entre sí para formar copos que contienen aire en su interior. Esas burbujas amortiguan los sonidos y hacen que todo parezca más quieto. Cuando nieva el cielo nos envuelve en un plástico de burbujas gigante que nos aísla del ruido.
Por eso todo es más silencioso cuando acaba de nevar, por eso nuestros pasos suenan más sordos y somos más conscientes de nuestra respiración. El ruido exterior se vuelve borroso y podemos disfrutar mejor del ruido interior.
Y después de un largo día blanco y frío no hay nada mejor que cenarse un Gulasch confortable y calentito.
Gulasch de garbanzos (inspirado en la receta del blog Dinner for One)
Ingredientes (para dos con sobras para el día siguiente):
una cebolla picada
un ajo picado
un par de latas de garbanzos
una lata de tomates en conserva
aceite
sal y pimienta
dos cucharadas soperas de pimentón (el mío era pimentón de la Vera... mmmh)
Se pochan con el aceite la cebolla y el ajo. Cuando ya están pochados, se añade el pimentón y los tomates. Se deja unos 15 minutos a fuego medio y se añaden los garbanzos. Se dejan unos 15 minutos más y se sirve bien caliente con pan de centeno (el mío era centeno 100%, una delicia).
Hoy ha salido el Sol, de las burbujas sólo quedan charquitos y el ruido ha vuelto. El invierno ya se acaba...
¡Salud!