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jueves, 6 de marzo de 2008

Silencio

¿Os imagináis una lluvia de cojines? Del cielo comenzarían a caer pequeñas y ligeras almohadas de aire heladas que al caer sobre nuestras narices nos harían sonreír. Eso es lo que pasó ayer en Salzburgo gracias a la nieve.

Los pequeños cristales se unen entre sí para formar copos que contienen aire en su interior. Esas burbujas amortiguan los sonidos y hacen que todo parezca más quieto. Cuando nieva el cielo nos envuelve en un plástico de burbujas gigante que nos aísla del ruido.



Por eso todo es más silencioso cuando acaba de nevar, por eso nuestros pasos suenan más sordos y somos más conscientes de nuestra respiración. El ruido exterior se vuelve borroso y podemos disfrutar mejor del ruido interior.

Y después de un largo día blanco y frío no hay nada mejor que cenarse un Gulasch confortable y calentito.

Gulasch de garbanzos (inspirado en la receta del blog Dinner for One)



Ingredientes (para dos con sobras para el día siguiente):

una cebolla picada
un ajo picado
un par de latas de garbanzos
una lata de tomates en conserva
aceite
sal y pimienta
dos cucharadas soperas de pimentón (el mío era pimentón de la Vera... mmmh)

Se pochan con el aceite la cebolla y el ajo. Cuando ya están pochados, se añade el pimentón y los tomates. Se deja unos 15 minutos a fuego medio y se añaden los garbanzos. Se dejan unos 15 minutos más y se sirve bien caliente con pan de centeno (el mío era centeno 100%, una delicia).

Hoy ha salido el Sol, de las burbujas sólo quedan charquitos y el ruido ha vuelto. El invierno ya se acaba...

¡Salud!

martes, 26 de febrero de 2008

¿Ya?

Hay dos señales inequívocas de que la primavera se acerca a Salzburgo. Una es esta...





La otra es un suave pero constante aroma a estiércol que flota por toda la ciudad. Esta última señal aún no la han notado mis sensores, aunque no tengo claro si es por mi congestión o porque realmente aún no ha llegado.

Llamadme pesimista si queréis, pero yo de estas señales tan tempranas no me fío ni un pelo. Creo que la primavera aún se va a hacer de rogar un poco. Por eso hago acopio de vitaminas por si las moscas...

La manera más tradicional de tomar mucha vitamina C en estas tierras es el Sauerkraut, ya que las naranjas llegan de lejos y no son baratas.

Consiste en col blanca fermentada con sal. Aquí también le ponen alcaravea, pero vaya, que supongo que cada región le dará sabor con diferentes especias.

Normalmente se encuentra acompañando salchichas o carnes. Pero la revista Lecker propone una versión en sopa que tenía muchas ganas de probar.

Es de esos sabores que o bien los amas o los odias. Yo lo amo y el Tonisito lo odia, por eso esta sopita va a ser toda, todita pa la nena!!!!

Sopa de Sauerkraut



Ingredientes (para dos, pero toa pa miiiii!!!)

un chorro de aceite de oliva
una cebolla mediana cortada pequeña
una pizca de tomillo
un par de patatas medianas cortadas en pedazos que quepan en la boca
una cucharada de salsa de tomate
medio litro de caldo de verduras
un cuarto de kilo de Sauerkraut
sal y pimienta al gusto
unas lonchitas de chorizo (es la semana "¡Viva España!" del super Merkur... ¡que vivaaa!)

En una olla se pocha la cebolla con un poco de sal, el tomillo y el aceite. Se echan las patatas y la salsa de tomate y se da unas vueltas. Se añade el caldo de verdura y se deja cocer unos 10 minutos. Se añade el Sauerkraut y se deja unos 10 minutos más.
Se fríen las lonchitas de chorizo en una sartén.
Se adereza la sopa al gusto y se sirve calentita con las lonchitas de chorizo crujientes.

Lo que yo no sabía es que esta sopita también me va a proporcionar las bacterias esas tan buenas que llevan ahora todos los yogures. ¡Adiós a mi congestión! Además es sin gluten siempre que se tenga mucho cuidado al elegir el chorizo. Para vegetarianos, se puede sustituir el chorizo por una pizca de pimentón del bueno en el momento de servir.

¡Salud!