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jueves, 23 de octubre de 2008

Cuartos, corazón y piel.

Es curioso como nos llegan los recuerdos. Yo siempre me acuerdo de mi yayo Fernando cuando pelo una manzana. A causa de la diabetes que padecía, su eterno postre era esa fruta.

Lo que más me llamaba la atención era su meticulosa manera de pelarlas... primero las cortaba en cuartos, después las descorazonaba y por último pelaba los trozos.

manzanas cuartos
corazón piel

Incluso alguna vez que lo había acompañado a la Plaza Real, su cita con la golden delicious era ineludible. Sacaba su navajita y encima de un papel de periódico se entregaba a su ritual... cuartos, corazón y piel.

Para él va este postre que propongo para esta edición del HEMC 26 en el que Don Lucho nos propone cocinar pensando en los diabéticos.

Crumble de otoño

crumble

Ingredientes (para 2/3 personas):

medio kilo de manzanas ácidas
un puñadito de arándanos secos
media taza de zumo de naranja sin azúcar
media cucharadita de canela (de mágicas propiedades)
50 gr de harina integral
50 gr de aceite vegetal neutro
50 gr de copos de avena
un puñado de nueces peladas y gruesamente picadas
una cucharada de jarabe de ágave

Calentar el horno a 190ºC. Pelar las manzanas: cuartos, corazón y piel. Después cortarlas a láminas. Ponerlas con los arándanos y la canela en un recipiente para horno y regarlo todo con el zumo.
Mezclar en un bol aparte la harina con el aceite, los copos de avena, las nueces y la cucharada de jarabe de ágave.
Espolvorear la mezcla de harina encima de las manzanas y hornear unos 45 minutos, hasta que esté dorado por encima.
Se puede servir con yogur o con queso fresco.

¡Salud!

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Für den kleinen Hunger

Este es el título de un apartado clásico en los restaurantes austríacos... "para el hambre pequeña". Es un apartado donde alguien que no tenga mucho apetito puede encontrar algo pequeño pero delicioso, los clásicos son la sopa de gulasch, las salchichas o el "pan con".

Hay momentos en la vida en los que el hambre no nos visita tan a menudo como quisiéramos y, además, suele dar la coincidencia de que son momentos en los que necesitamos más que nunca estar bien alimentados.

Jane Clarke, mi nutricionista favorita, habla de esos momentos y propone algunas cosillas...

Lo principal es no obsesionarse con "tener que comer" y suele funcionar mejor comer poco y a menudo que intentar comer primero, segundo y postre dos veces al día.

Hay que aprovechar cualquier oportunidad en la que el apetito asoma y por eso hace falta estar preparado con la nevera llena de cosas ricas y nutritivas para picar: frutos secos, dátiles, panes enriquecidos con semillas, quesos, frutas... que se pueden combinar para hacer meriendas como esta...

merienda de otoño

Se puede intentar enriquecer las comidas habituales de manera que comiendo menos alimenten igual. Por ejemplo, como hace mi amiga Iehudit, una deliciosa crema de calabaza cocida con leche en vez de con agua.

A veces ayuda tomar una copita de vino antes de las comidas para estimular nuestros sentidos y nuestros estómagos. Triturar un melocotón, repartirlo en dos copas y llenar el resto de las copas con cava fresquito puede ser un aperitivo fácil y muy elegante. También comer al aire libre o dar un paseo puede ayudar.

Siempre es bueno hacer la comida más atractiva combinando sabores, texturas, colores, temperaturas... para que no se haga aburrida, probar algo diferente o darse un caprichito. Un postre muy rico puede ser una fruta blanda (mango, melocotón, pera, frutas del bosque, fresas...) triturada o troceada con yogur y miel (tiene más vitaminas que el azúcar) para tener una textura cremosa y suave acompañada de frutos secos caramelizados, galletitas crujientes o muesli para una textura crujiente.

Bueno, estas son sólo algunas propuestas. ¿Qué otras cosas se os ocurren?

domingo, 27 de julio de 2008

¡Ja! ¡la mantequilla!

Si leemos la definición de salud de la OMS, vemos que dice así: "Estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad."

¿Puede haber, entonces, algo más saludable que sentarse tranquilamente en la mesa con buena compañía, servirse un cafelito y untar mantequilla en una tostada? Para mí no, porque eso es para mí bienestar físico (la tripita me ruge de felicidad), mental (seguro que me sale una sonrisa) y social (seguro que me entran ganas de charlar). Yo no entiendo por qué la pobre mantequilla tiene esa mala fama.

De todas las mantequillas que he probado, la que más me ha gustado es la Sauerrahmbutter, o sea, mantequilla de nata agria, con su sabor fresco y tan "mantequilloso". Está elaborada a partir de nata fermentada, por eso va a poder participar de los Desayunos Saludables de esta edición, que tratan de lácteos fermentados.

Desayuno con Sauerrahmbutter

mantequilla

Ingredientes:

un par de rebanadas de pan de semillas
un poco de mantequilla de nata agria (o mantequilla normal, pero nunca margarina, por favor ;))
un chorrín de miel (de flor de castaño, oscura y aromática)
medio melocotón pelado y troceado (o un trozo de mango, papaya...)
un puñado de arándanos azules (o frambuesas, fresas, grosellas...)
medio plátano pelado y troceado (o aguacate, melón...)
un poco de yogur (o leche, leche de soja...)

Se pone el pan a tostar y se saca la mantequilla de la nevera para que sea más fácil de untar. Se trituran las frutas y el yogur para hacer un batido. Se sirve la tostada con la mantequilla untada y la miel por encima, el batido en un vaso molón y se disfruta con calma y buena conversación: salud asegurada :) Propongo poner un par de lonchitas de bacon churruscado encima de la mantequilla y la miel... ¡gloria!

Y para que veáis que objetivamente la mantequilla es fuente de salud, que sepáis que lleva mucha vitamina D, que es la vitamina del buen humor. Pone de tan buen humor que hasta mi vecino de arriba, sin ni siquiera probarla, se ríe cuando la mantequilla se me cae al suelo de la cocina.

¡Salud!

martes, 1 de julio de 2008

Sabia y exótica

Siendo profesora de español se supone que mi trabajo consiste en enseñar pero en realidad aprendo muchísimo más de lo que enseño (que no se enteren en la escuela que aún me cobrarán ;)). Aprendo cosas sobre Austria y sus habitantes, aprendo cosas sobre mi propia cultura, aprendo a escuchar mi idioma con oídos extranjeros (con la infinidad de momentos Popeye(*) que eso provoca), incluso he aprendido nuevos puntos de vista sobre la vida.

La persona que más me enseñó en ésto último fue una mujer de mediana edad, con una larga melena negra, ropas de colores y unos enormes ojos redondos azulísimos y vivísimos que desprendían curiosidad por la vida a raudales.

Hacer clase con ella era una gozada. Nos juntábamos dos juguetonas irremediables y nos reíamos muchísimo. Nuestras conversaciones seguían siempre los mismos derroteros: la comida, recetas, restaurantes... aunque también hablábamos de viajes y otras maneras interesantes de pasar el tiempo.

Ella me enseñó valiosas lecciones que nunca olvidaré como que la familia Rivas no TIENE un perro, VIVE CON un perro... o que lo mejor es vestirse con túnicas africanas porque nunca pasan de moda y no se te quedan estrechas aunque comas mucho... o que la mejor manera de relajarse es apagar el televisor y salir al balcón a ver la puesta de sol.

Yo de mayor quiero ser como ella: sabia y exótica. En definitiva, como lo es este antiguo cereal americano.

Quinoa con verduras asadas


quinoa

Ingredientes (para uno)

media taza de quinoa lavada bajo el chorro de agua fría
un poco de pimiento asado troceado
un poco de berenjena asada troceada
un puñado de piñones
un ajo asado
aceite de oliva
zumo de limón
cebollino picado
sal y pimienta

Se cuece la quinoa como indica el paquete (en el mío no indicaba nada así que la cocí con abundante agua salada unos 15 minutos), se mezcla con los pimientos, la berenjena, el cebollino picado, los piñones y se aliña con una vinagreta hecha con la pulpa del ajo triturada, sal y pimienta, aceite y zumo de limón.

Si no se encuentra quinoa (lástima porque es muy rica y da mucha energía para el triunfo, toda una "super-food"), se puede usar bulgur, mijo, cous-cous, arroz, amaranto o trigo sarraceno (ATENCIÓN: si se usa bulgur o cous-cous, entonces deja de ser "sin gluten").

¡Salud!

(*) Un momento Popeye es el instante en que te das cuenta del origen o significado de una palabra. El nombre fue descubierto cuando me di cuenta de que Popeye es POP (del verbo to pop) y EYE en inglés. Suele ir acompañado de un enorme "¡Aaaaaaaah!" o "Ach sooooooooooo!"

miércoles, 7 de mayo de 2008

Feo pero salao

No hay que hacer caso del aspecto exterior. En la línia del Sellerie, también hay otros como estos topinambur que parecen recién caídos de un planeta desconocido y después están bien ricos. Hay que quererlos así, tal como son, sin juzgarlos por esa apariencia incómoda de mirar.



Acabo de leer en la wiki que es una planta familia de los girasoles y que, además, tiene un montón de propiedades nutritivas fantásticas. Aunque también hay algunos que creen que ninguna menta puede combatir los efectos secundarios que puede producir ;). La verdad es que a mí me sientan peor algunas legumbres ;).

Tiene una textura parecida a la de una patata y un sabor que recuerda a la alcachofa (supongo que por eso se llaman "alcachofas de Jerusalem" en inglés). Los probé hace algún tiempo y tardaron tanto en cocerse que no me volví a animar hasta que me picó otra vez el gusanillo viendo esta receta. Ayer nos los cenamos así:

Ensalada de topinambur y rúcula




Ingredientes (para dos)

medio kilo de topinamburs
un buen puñado de rúcula
un buen trozo de feta desmenuzado
una cucharada de yogur griego
medio ajo picado
un poco de menta picada
un chorro de aceite
un chorrito de limón
sal y pimienta al gusto

Se pelan los topinamburs y se parten en trozos. Se cuecen (yo creo que los dejé una media hora) hasta que estén tiernos. Se escurren. Se prepara una salsa con el yogur griego, el aceite, el limón, la menta, el ajo, sal y pimienta. Se mezcla todo con la rúcula y el feta y...¡a comer!. A mí me gusta que quede tibia, por eso me la como inmediatamente, pero también se puede dejar enfriar.

Justo antes de comerla, le añadimos una mezcla de flores y especias, y unas cuantas pipas de calabaza... mmmh...
En realidad, no deja de ser una variación más de la Kartoffelsalat de estas tierras.

¡Salud!

domingo, 6 de abril de 2008

Weekend Home Spa

Mi Tonisito, que escucha la radio escuchándola de verdad y no pensando en lo bonito de los montes en primavera, me explicó el otro día que dijeron en nuestra cadena habitual que la astenia primaveral es una cuestión genética. Por lo visto, nuestro cuerpo está programado para dormir muuuuchas horas en invierno y como no las dormimos pues pasamos un principio de primavera con mucho sueño atrasado. A esto le añades un cambio de hora que se te come el tiempo (¿adónde irán a parar esas horas que recortan?) y ya tienes como resultado cansancio y mal humor.

Nosotros que somos pobres pero apañaos, nos hemos montado un spa casero para relajarnos y poder recuperarnos de ese cansancio que llevábamos las últimas semanas.




Dormir mucho, muchas verduritas y frutas para hacer salteados, sopas y ensaladas, mucha hidratación a base de limonadas (en mi nueva jarra) y tisanas, duchas con olor de mandarina y estiramientos con olor de pachulí... un fin de semana de encefalograma plano para poder comenzar con energía la nueva temporada.

Limonada revitalizante y energizante

Se hace una infusión en un par de tazas de agua con tus hierbas favoritas por ejemplo, menta, manzanilla... yo usé Waldmeister, y un par de cucharadas de azúcar moreno. Cuando ya está fría se le añade un litro y medio de agua con gas, el zumo de un limón y otro limón a rodajas.

No es muy dulce, pero ahí está la gracia, no dejar que nuestros niveles de energía suban y bajen rápidamente con cosas demasiado dulces. A quien no le importe la montaña rusa anímica, puede ponerle más azúcar ;)

¡Salud!

martes, 26 de febrero de 2008

¿Ya?

Hay dos señales inequívocas de que la primavera se acerca a Salzburgo. Una es esta...





La otra es un suave pero constante aroma a estiércol que flota por toda la ciudad. Esta última señal aún no la han notado mis sensores, aunque no tengo claro si es por mi congestión o porque realmente aún no ha llegado.

Llamadme pesimista si queréis, pero yo de estas señales tan tempranas no me fío ni un pelo. Creo que la primavera aún se va a hacer de rogar un poco. Por eso hago acopio de vitaminas por si las moscas...

La manera más tradicional de tomar mucha vitamina C en estas tierras es el Sauerkraut, ya que las naranjas llegan de lejos y no son baratas.

Consiste en col blanca fermentada con sal. Aquí también le ponen alcaravea, pero vaya, que supongo que cada región le dará sabor con diferentes especias.

Normalmente se encuentra acompañando salchichas o carnes. Pero la revista Lecker propone una versión en sopa que tenía muchas ganas de probar.

Es de esos sabores que o bien los amas o los odias. Yo lo amo y el Tonisito lo odia, por eso esta sopita va a ser toda, todita pa la nena!!!!

Sopa de Sauerkraut



Ingredientes (para dos, pero toa pa miiiii!!!)

un chorro de aceite de oliva
una cebolla mediana cortada pequeña
una pizca de tomillo
un par de patatas medianas cortadas en pedazos que quepan en la boca
una cucharada de salsa de tomate
medio litro de caldo de verduras
un cuarto de kilo de Sauerkraut
sal y pimienta al gusto
unas lonchitas de chorizo (es la semana "¡Viva España!" del super Merkur... ¡que vivaaa!)

En una olla se pocha la cebolla con un poco de sal, el tomillo y el aceite. Se echan las patatas y la salsa de tomate y se da unas vueltas. Se añade el caldo de verdura y se deja cocer unos 10 minutos. Se añade el Sauerkraut y se deja unos 10 minutos más.
Se fríen las lonchitas de chorizo en una sartén.
Se adereza la sopa al gusto y se sirve calentita con las lonchitas de chorizo crujientes.

Lo que yo no sabía es que esta sopita también me va a proporcionar las bacterias esas tan buenas que llevan ahora todos los yogures. ¡Adiós a mi congestión! Además es sin gluten siempre que se tenga mucho cuidado al elegir el chorizo. Para vegetarianos, se puede sustituir el chorizo por una pizca de pimentón del bueno en el momento de servir.

¡Salud!

miércoles, 19 de diciembre de 2007

The weather outside is frightful...

Afuera hace frío y adentro hace calor. Ésa es la mejor combinación para que el Sr. Resfriado y la Sra. Gripe se sientan como en casa en nuestros conductos respiratorios. ¡Semejantes invasores no son bienvenidos!



Así que ahorita mismo voy a llamar a la Patrulla Anti-Resfriados y Gripes Hipoglucémica (ARGH!)
La patrulla ARGH! está compuesta por cuatro miembros a cual más intrépido.
Está la teniente Tomillo, con poderes antisépticos, el inspector Jengibre y su increíble habilidad expectorante, y los agentes Canela y Clavo, con acción antiinflamatoria y antivírica respectivamente.

Todos ellos juntos, combinando sus superpoderes, van a dejar tumbada a esa pandilla de indeseables antes de que se instalen en nuestras gargantas!!!!!

Manzana estofada



Ingredientes:
3 manzanas
una rama de canela
un par de clavos de olor
una ramita de tomillo

Se pelan y se trocean las manzanas y se ponen en un cazo con la canela, el clavo y el tomillo. Se echa un chorrito de agua y se cuece de 5 a 10 minutos, hasta que esté tierna.

Yo me la como calentita sobre yogur griego, o fría encima de una tostada, o para acompañar los cereales del desayuno... mmmh!

¿Y qué hacer con las pieles y los corazones de las manzanas? ¡Aquí no se tira nada!

Té de manzana (inspirado en la receta del recién descubierto blog Yogurt Land)



Ingredientes:
la piel y los corazones de las 3 manzanas
una ramita de canela
un par de clavos de olor
un par de cápsulas de cardamomo, ligeramente machacadas
un par de granos de pimienta
un trocito de jengibre
medio litro de agua

Se cuecen todos los ingredientes juntos unos 5 minutos, se dejan reposar otros 5 más, se cuela sobre unas tazas y se toma calentito para acompañar un bizcocho de calabaza delicioso (la receta del bizcocho, en Un lloc, un món)
Intuyo que esta infusión fría en verano va a estar deliciosa también... ¡que los resfriados de verano son los peores!

¡Todos contra los virus! ¡No pasarán!

miércoles, 4 de julio de 2007

¡Una de Cucurbita pepo!

Cuando nos mudamos a Austria, nuestros colegas españoles y familiares nos hacían invariablemente la misma pregunta: "¿Y qué coméis allí?" Bueno, pues sí que hay cosas difíciles de encontrar, pero en general, comemos más o menos igual de bien (o de mal) que comíamos en España.

En lo que a verduras se refiere, a estas alturas de la película y con el mundo repleto de ingenieros agrónomos capaces de hacer crecer nenúfares en el desierto, hay de (casi) todo en todas partes. Aquí también se cultivan tomates, calabacines e incluso pimientos.

Se pueden comprar verduras biológicas a precio bastante asequible, así que son las que normalmente compro. También intento que sean frutas y verduras locales (bueno, kiwis y aguacates austríacos va a ser que no...) porque así no sólo ahorro gases malignos a los pulmones de la Madre Tierra, sino que también ayudo a los agricultores a conservar especies locales.



Una de las verduritas que está en plena temporada es el calabacín (me encanta el nombre científico... jejeje). Muy querido entre las personas que quieren adelgazar porque tiene mucha agua y mucha fibra. ¡¡¡¡Pero también es una mina de potasio!!!! Y eso es maravilloso para la gente que tiene que mantener a raya la presión sanguínea. El potasio y el sodio (sal) son como un yin-yang, deben estar equilibrados para que nuestro cuerpo funcione bien.

Bueno, y sin más dilación, entro de lleno en la ensalada que toca hoy...

Ensalada de calabacín y queso (para dos)



Ingredientes:
tres calabacines medianos (yo usé uno amarillo y dos verdes, por lo del colorido)
200 gramos de queso fresco (yo usé cottage cheese, pero con un burgos, ricotta o un fresco de cabra funcionaría igual)
un puñado de queso curado a escamas (parmesano, pecorino, manchego curado... el que se tenga a mano)
pimienta a go-go
un poco de sal
zumo de limón
aceite de oliva
un puñado de albahaca fresca picada (del tiesto de mi ventana)

Método:
Se preparan todos los ingredientes. Se cortan los calabacines a rodajas finas y se van cocinando en una plancha bien caliente por tandas, rociados de un pelín de aceite. Cuando la primera tanda ya está hecha (doradita), se pone en una capa en un bol, se añade un poco de queso fresco y un poco del curado a escamas, un buen pellizco de pimienta, otro de albahaca picada y un chorrito de limón. Así se van preparando todos los calabacines y colocando por capas. Con el calor que desprenden los calabacines, el queso y el limón se van transformando en una salsa muy rica. Servir tibia.

Esta ensalada puede ser perfectamente un plato único si se le añade algo de fécula. Yo creo que quedaría divina con pasta o arroz porque la salsa es muy sabrosa. Aunque nosotros la comimos con pan de cereales y unas lonchitas de speck tirolés.

¡Salud!

martes, 3 de julio de 2007

A salad a day...

Una de mis aficiones, por no llamarlo "freakadas", es leer sobre nutrición. Y una de mis nutricionistas favoritas es Jane Clarke. Me gusta su manera de entender la alimentación humana, no sólo como una manera de sobrevivir, sino también desde el punto de vista del placer y el acto social de comer. Nunca prohíbe nada, dice que todo es cuestión de equilibrio y de saber cuando y como se deben comer cada uno de los alimentos de nuestra dieta.

Por eso me da pena cuando la gente equipara comer sano a comer aburrido y hacer dieta a comer lechuga a todas horas. Para mostrar la infinidad de combinaciones que tenemos a parte de lechuga-tomate-atún, y demostrar que comer sano no es necesariamente aburrido ni soso, he decidido postear algunas ensaladas durante esta semana... Las recetas están inspiradas en las de Jane Clarke, pero hechas a mi manera. Vamos con la del lunes:

Ensalada de huevo



El huevo no tiene tanta grasa ni tanto colesterol como se dice por ahí. Es más una cuestión de la cantidad de huevos que comas (ya sé que, como dice Cannella, los españoles tenemos mucha afición a echarle huevos a todo... incluso a las cosas de comer ;-)).

Se puede compensar el efecto del colesterol acompañando los huevos con un poco de fibra, como un poco de lechuga, un trozo de pan integral o una fruta de postre. La fibra ayuda al cuerpo a excretar las grasas. Además, los huevos tienen mucha vitamina B, que ayuda a aliviar los síntomas del síndrome premenstrual.

Ingredientes:
dos huevos
dos cucharadas soperas de yogurt (puede ser light si se está “a plan”, o mayonesa si gusta más)
una cebolleta
un puñado de cebollino fresco
sal y pimienta

Método:
Se hierven dos huevos hasta que estén duros. Se refrescan, se pelan y se pican (si se tiene miedo al colesterol se puede quitar la yema de uno de los huevos o de los dos). Se añade al huevo un par de cucharadas de yogurt, una cebolleta picada, sal, pimienta molida y el cebollino también picado.



Se puede comer con tostaditas de pan integral o mojar verduritas. En mi caso, la he comido con espárragos y tostaditas suecas de cereales (para tener diferentes texturas: crujiente-cremoso). También se puede usar para hacer sándwiches con un poco de lechuga y tomate, o para añadir a una vinagreta de unos cogollitos de Tudela.

¡Salud!