lunes, 5 de noviembre de 2018

12 pequeños cambios: tiempo y dinero

Con la edad hay cosas que he dejado de hacer. Por ejemplo, ya no dejo de hacer cosas que quiero solamente porque no me he depilado, no pido en una cafetería si no me apetece sólo porque el resto del grupo pide algo, o he dejado de engañarme a mí misma diciéndome "no tengo tiempo". No queda bien decirlo pero sí que tengo tiempo, claro que lo tengo, de hecho, todos tenemos el mismo tiempo, sólo que priorizamos gastarlo en ciertas actividades en vez de en otras. Y ahí quería yo llegar para comentar sobre los 12 pequeños cambios. Es un proyecto que voy desarrollando, estoy integrando muchos cambios en mi día a día para llevar una vida más sostenible y más sencilla, pero no estoy priorizando sentarme delante del ordenador para escribirlo y explicarlo. Además, me siento absurdamente culpable cuando no lo hago, porque siento que me he comprometido y aún tengo mucho que practicar con el tema de mandar a paseo la culpa.



En resumen, que septiembre y octubre han pasado y yo no he dicho ni mu. En agosto me comprometía a usar más la bicicleta. Pasé de ser una ciclista dominguera a ir en bici a sitios a los que tenía que ir yo sola y no eran muy lejos. Funcionó bastante bien, hasta que ya no he tenido más citas a solas, pero espero que eso cambie en breve. En invierno me va a costar mucho más, pero voy a seguir intentándolo. En este apartado también tengo que decir que el próximo viaje que tenemos planeado por Austria va a ser en tren en vez de en coche de alquiler y podremos jugar a la oca, leer cuentos y dar paseítos en vez de estar atados al asiento, a la vez que ahorramos un poco de gases malignos.

En septiembre el tema era buscar coaliciones, maneras de poder hacer cosas junto a otros para unir fuerzas, multiplicar nuestros esfuerzos y, por qué no, hacer un poco de militancia verde. En ese sentido he empezado a colaborar en la organización del jardín comunitario del barrio, porque en los próximos años vamos a necesitar todo el verde posible, sobre todo en las ciudades, y porque allí encuentro gente que rescata alimentos, que hace compost y que busca la manera de mantener un trocito de ciudad vivo, con sus abejas, sus ratones y sus murciélagos. Estar en contacto con esa gente me motiva a seguir, me ayuda a encontrar soluciones o me abre los ojos ante otros problemas que no había visto antes.



En octubre buscamos la manera de reducir las cosas que usamos sólo una vez. Viendo las montañas de basura que flotan en el océano me da la ansiedad y este punto era realmente uno de mis objetivos más importantes: reducir todo lo que pueda los plásticos de un solo uso. He dejado de pedir café para llevar, el café para mí se ha convertido en una pausa y si no tengo tiempo de tomármelo en una taza de porcelana sentada tranquilamente lo dejo para otro día. He empezado a usar compresas de tela y copa menstrual y mi ejemplo ha hecho que algunas mujeres cercanas a mí también se hayan animado a probar, incluso se cosieran sus propios salva-slips. No compro jamás agua embotellada, siempre llevo una botellita en el bolso, eso en Viena no tiene mérito porque el agua es de una calidad y sabor extraordinarios, pero gracias a los filtros de carbón activado hay gente cercana a mí que vive en Barcelona que ha dejado también de comprar agua embotellada... ¡en Barcelona! He dejado de comprar papel de aluminio y de plástico transparente, uso tuppers, tarros de vidrio (hasta para congelar) y un divertido boc n'roll que tengo desde hace años. Me he hecho habitual del colmado a granel del barrio y así intento evitar al máximo los embalajes de la comida que compro (aunque en esto tengo todavía que trabajar bastante). Todo está siendo gradual y en el día a día casi no se nota, pero cuando tengo que tirar la basura un par de veces a la semana en vez de cada día me doy cuenta de los avances que estoy haciendo. Escribir aquí todo esto también me está ayudando a darme cuenta de la cantidad de cosas que he conseguido.

Y ha llegado noviembre. En noviembre vamos a ir a la raíz de todo el problema medioambiental: el consumo. La manera cómo consumimos, sin pensar si realmente necesitamos ese objeto o si nos va a hacer más felices, sin darle una segunda oportunidad a cosas que ya tenemos porque "por lo que cuesta uno nuevo, no vale la pena reparar" hace que se tengan que producir muchísimas cosas y eso consume recursos naturales y energía, produce muchísima cantidad de residuos y basura (tanto en el proceso de producción como cuando tenemos que deshacernos del producto cuando ya no nos hace servicio) y gasta nuestro tiempo y dinero en algo que realmente no es necesario.



Mi actitud ante el consumo cada vez es más reflexiva y cuando me entran las ganas locas de tener esa cazuela esmaltada de rojo Ferrari del escaparate, respiro hondo y me hago las siguientes preguntas:
¿Realmente lo necesito? ¿Me va a ayudar o voy a ser más feliz con eso?
Si realmente lo necesito o lo quiero... ¿tengo algo en casa que me haga el mismo servicio?
Si no es así... ¿Hay alguna manera de que alguien me lo pueda prestar mientras lo necesito?
Si tampoco es el caso... ¿Puedo encontrarlo de alguna manera de segunda mano?
Y si mi respuesta es no, pues entonces lo compro nuevo e intento que sea hecho con materiales reciclados, que me vaya a durar lo máximo y que la producción sea lo más amable con el medio ambiente y con las personas que lo producen.

Así que quizás el cambio de este mes más que ser un mes de cero compras, podría ser el mes de las compras reflexionadas, de las compras que relamente son imprescindibles. ¿Y tú? ¿Te animas a reflexionar antes de comprar? ¿Tienes algún truco para no abalanzarte hacia las cestas de las rebajas o las tiendas de cositas cuquis y baratas? ¡Me encantará leer tus comentarios y propuestas aquí o allá!

3 comentarios:

  1. Gracias! Leerte siempre me transmite un sentido común arrollador! Y en este post has pulsado la tecla correcta en mi cerebro para unir muchos sentimientos y pensamientos encontrados que tengo desde hace un tiempo con toda el boom del cero waste. Que no digo que no tenga importancia, que tiene mucha! Pero que siento que de repente parece que tengamos que comprarnos todas las cosas sostenibles y que generan menos residuos a la vez. Siento que es como una avalancha de consumo tapada con un velo de consciencia medioambiental que nos nubla el verdadero sentido de todo esto. Gracias!!

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  2. Esa cazuela esmaltada de rojo ferrari, ¿qué tendrá que resulte tan tentadora? Hasta a mí me tienta y no me gusta cocinar! Pero resistiremos sin ella, por lo menos un mes más.

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  3. me estoy sintiendo tan identificada con tus entradas!!!!! Creo que estamos siguiendo el mismo camino. Hace unos meses decidí empezar a usar la copa por el mismo motivo, estoy tratando de reducir todo lo que sea de un solo uso. Y la verdad qué rabia me ha dado no haber empezado hace años, la de basura que habría dejado de generar.
    Respecto al consumo, es algo que estoy intentando reducir aunque ciertamente sea ir contracorriente. El mes pasado fue el cumple de mi hijo, el primer cumple "multitudinario" que celebraba, se apuntó toda su clase, y conseguir que fuera lo más sostenible posible (y sin chuches) fue un enorme reto. Pensaba que me iban a tachar de loca, y a mi me da igual pero no quería que mi niño se quedara con el sambenito de ser "el hijo de la loca". La merienda era casera, lo que era de un solo uso era de cartón, los regalos (ahí tuve suerte porque en su clase se hace regalo comunitario y lo compra la madre/padre) fueron juguetes de segunda mano, y en lugar de una bolsa de chuches los amigos se llevaron unos cohetes hechos con tetrabriks reciclados y unos aviones de cartón. Y los niños y niñas lo fliparon! Estuve dos semanas echando un rato después de la cena para hacer 24 cohetes de tetrabrik, y me pegué el tremendo palizón a cocinar, pero mereció la pena porque lo pasaron bien, y todo el mundo reflexionó sobre el asunto.
    Para Navidad, mi reto es rebuscar en el trastero de mi madre y restaurar juguetes viejos para que los regalos sean recuperados. Me temo que cuando se haga mayor va a pedir regalos que sean como los de sus compañeros, por eso quiero aprovechar ahora que aún es pequeño para eso. A mis hermanas les he pedido que si le quieren regalar algo que recuperen juguetes de cuando sus hijos eran pequeños. A ver qué tal sale el experimento.

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