viernes, 17 de abril de 2015

Viernes

Un post con música...

Los viernes suelo preparar la madriguera para el fin de semana. Vamos al mercado a comprar y adelanto trabajo en la cocina, para poder ser flexibles y hacer lo que más nos apetezca. Pero éste lo que más me apetece es DESCANSAR. Así, en mayúsculas.

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¿No os pasa que a veces hacéis las cosas como por inercia y no escucháis lo que realmente os pide el cuerpo? A mí me pasa muy a menudo, me sirvo un segundo café sin que me apetezca siquiera, cuando lo que estoy necesitando es una infusión, o planeo comidas pesadas cuando lo que necesito es una sopa, un poco de pan y ya está. Este es mi plan para los próximos dos días, escucharme un poquito y cuidarme todo lo que pueda.

Así que hoy hemos traído del mercado cositas ricas y un par de aromáticas, he hecho una ollota de la sopa de boniato que recomendaba Ariadna, me he servido un vaso enorme de la infusión que me trajo ella misma en su última visita, he puesto la lista que nos dejó Mònica este enero pasado y me he sentado un ratito a escribir.

Y os quiero escribir que este fin de semana no voy a hacer gran cosa. Quizás transplante el tomillo y la albahaca que he traído del mercado. Quizás vuelva a preparar unas albóndigas, quizás haga un segundo intento de carquinyolis y quizás, si consigo quitarme el pijama, vaya a descubrir qué es eso de la Guerrilla Bakery.

Y ya está. ¿Qué planes tenéis vosotros?

¡Buen fin de semana! ¡Descansad!

P.D. Por cierto, me han pasado un link de una marca de bikinis ecológicos que tiene muy buena pinta… creo que tengo un ganador ;-)

P.P.D. ¿Alguien conoce un reproductor de música más discreto?

P.P.P.D. ¡Y que se oiga! :-(

P.P.P.P.D. He optado por el link, a ver si así funciona…

domingo, 12 de abril de 2015

Ni principio ni final

Hace unos meses comentaba que no tenía ningún propósito para el 2015, pero eso no es del todo cierto. La verdad es que mi propósito es no tener propósitos y eso no es fácil. A mí, que me encantan los principios llenos de promesas, las agendas en blanco, los lápices recién estrenados, confieso que no me gustó nada no poder empezar el año de proyectos como lo imaginaba. Tuve una rabieta de esas mías de "pues ahora no respiro" y me cerré en banda. Pero ese no poder empezar el día D con la cámara que quiero haciendo la foto que soñaba ha sido más provechoso de lo que me imaginaba.

Cuando no pude cuadrar los comienzos y finales de mis proyectos fotográficos, pensé que lo que de verdad sería bonito es que los proyectos se encadenaran, que donde terminara uno empezara otro, que no tuvieran ni principio ni final, que fueran como un círculo, como la vida marmotil.

Así que con esta foto termino mi proyecto de domingos y empiezo el de siestas, que espero que sean muy, muy productivas.

52/52 Sundays & 1/52 Siestas

Espero poder hacer 52 fotos de las cosas que pasan, que hago, que veo, mientras el marmotillo hace la siesta. Espero poder hacer (la mayoría) con esta cámara, analógica y de formato medio (aunque la primera está hecha con otra cámara). Espero poderlas ir publicando más o menos a tiempo… y si no, pues espero encontrar alguna solución creativa, no enfadarme demasiado y tener la fiesta en paz.

¡Salud!

P.D. No penséis que estoy sola en estas cosas raras, hay otros locos haciendo 52 fotos por el mundo, como Anna, por ejemplo.

lunes, 6 de abril de 2015

Operación bikini

No me gusta comprarme ropa, odio profundamente tener que comprarme zapatos y aborrezco el momento en el que mi pobre viejo bikini dice "¡¡¡Bastaaa!!!", se jubila después de unos 6 años de fiel servicio y tengo que buscar otro.

El otro día, aprovechando la hora de la siesta, estuve buscando un poco en las colecciones de verano. A medida que iba pasando páginas y páginas de drapeados, "push-ups", floripondios, lentejuelas y volantitos, la opción de anular la reserva del verano y buscar una cabaña en alguna playa nudista empezaba a tener sentido.

Días más tarde, mientras fregaba frenéticamente las puertas de nuestra madriguera (esos malditos rayitos delatan también los churretes de las puerta, ains) me di cuenta de que podía aplicar la misma política que tengo para los zapatos a los bikinis. Como tampoco es algo que me compre cada temporada, quizás valga la pena gastarme un poco más y tener algo de calidad, con fibras naturales y de comercio justo, a poder ser.

Y esta va a ser mi operación bikini de este año: encontrar uno bueno, bonito y bondadoso (con el medio y con la gente que lo fabrica). ¿Me ayudáis? ¿Sabéis por dónde puedo empezar a buscar? ¿Conocéis marcas que los produzcan?

Mientras encuentro lo que busco, aquí me tenéis merendando un bizcocho sin culpa, porque es de esos que llevan verduras empaquetadas y lo de las verduras siempre suena bien para la operación bikini ;-)

Bizcocho de chirivía (adaptado del número 55 de la revista Jamie)

46/52 Sundays

Ingredientes

150 gramos de azúcar
100 ml de aceite de oliva suave
3 huevos
30 ml de sirope de arce
175 gramos de harina
una cucharadita de polvos de hornear, levadura química (polvos Royal)
100 gramos de avellanas picadas
150 gramos de chirivía rallada

Precalentar el horno a 180 grados. Preparar un molde de bizcocho de un litro de capacidad con mantequilla y/o papel de hornear. En un cuenco grande batir bien el azúcar, el aceite, los huevos y el sirope. Añadir la harina y los polvos de hornear sin batir, sólo mezclando hasta que esté toda la harina incorporada. Añadir las avellanas y la chirivía. Bolcar la mezcla en el molde y hornear unos 30-40 minutos. Cuando la punta de un cuchillo que se clava en el centro del bizcocho sale limpia de restos de masa cruda, es que ya está listo. Sacar, dejar enfriar y ¡a mojar!

Si os gusta el bizcocho de zanahoria, éste os va a encantar, porque aunque no lo parezca todas estas verduras son increíblemente dulces. ¿Alguien ha probado un puré de chirivía sin sal? ¡Se podría tomar como postre! Yo también arrugué la naricilla cuando vi la receta y me sorprendió tan gratamente que aquí estoy escribiendo sobre ella.

Si os atrevéis a probar, ya me contaréis. ¡Salud!