domingo, 1 de marzo de 2015

50 cosas que me gustan y un marzo de hojas verdes

A riesgo de que los pocos que quedáis por aquí salgáis huyendo agitando los bracitos, voy a hacerlo. Voy a explicar 50(!!!) cosas que me gustan. Os doy permiso para ir a pasear y volver la semana que viene.

Me he animado a publicarla porque esta lista me ha hecho un efecto Sonrisas y lágrimas que no esperaba y es que cada vez que la leo me hace sonreír, me hace sentir bien. Bueno, también porque Montse prometió que la leería ;-)

Así que allá va, que sea leve y disculpen las molestias…

1. Comer sola. Supongo que por eso he dado la paliza hasta que se ha reactivado Una porción y media. Luego os explico más de lo que va a pasar este mes de marzo…

2. Desayunar al aire libre.

3. Tocarle los pies al marmotillo mientras duerme.

4. Perder el tiempo observando la luz.

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5. Ducharme con agua muy caliente durante mucho (demasiado) rato.

6. Los días en que me siento en sintonía con el marmotillo y parece que surfeamos.

7. Desenredar marañas de hilos, lanas, cuerdas…

8. El pan.

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9. La sensación de "despertar de un sueño" después de haber estado haciendo algo concentradísima.

10. Cantar.

11. Reírme a mandíbula batiente con el marmotillo sin motivo aparente.

12. Harry Potter.

13. Las chaquetas de lana grandotas.

14. Ponerme el pijama del Tonisito.

15. La leche, sus derivados y los huevos… nunca podré ser vegana.

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16. Las charlas de madrugada con mi hermana.

17. Los abrazos de mi madre y cómo me llama "mi niña".

18. La pasión de mi padre por los pájaros, las setas y la naturaleza, creo que me pasó el gen silvestre.

19. Los días de otoño e invierno en los que hace sol y frío.

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20. La voz de Stephen Fry, incluso en Pocoyó… mmmh, vale, especialmente en Pocoyó.

21. Pasear con el Tonisito mientras arreglamos el mundo vehementemente.

22. Correr, ir en bicicleta o nadar y notar cómo se me van ordenando las ideas.

23. Los picnics.

I'll always have picnic (+1)

24. Los acentos británicos.

25. Observar a la gente en la calle para imaginarme qué es lo que han desayunado.

26. Este anuncio.

27. Los mirlos y los herrerillos.

28. Dormir.

29. Ir a ver pelis viejas al cine, bueno, ir al cine en general.

30. Cuando llegan los carretes revelados del laboratorio.

31. La risa floja que me da cuando me baño en el mar.

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32. Las plantas comestibles y lo bonitas que son para decorar.

33. Estar en casa.

34. Billy Wilder.

35. Tener invitados en casa, sacar la tetera de los domingos y preparar dulces para la ocasión.

36. Esta canción.

37. Ir de excursión, sobre todo con amigos.

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38. Ir "al cole", aprender cosas nuevas y hacer deberes (sí, soy una repelente)

39. Descubrir conexiones entre idiomas o culturas, lo que Ibán llama la "etimología casera comparada".

40. Las palabras Frühstück, gemütlich, soapy, cake y albóndiga.

41. Casi todo lo que tenga que ver con Nueva York.

42. Entrar en el estudio de yoga y salir oliendo a lavanda o incienso.

43. Las historias de Ariadna y Antonio.

44. Jugar.

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45. Mirar hacia arriba y ver ventanas iluminadas.

46. Ir a un local y pedir un "Apfelsaft naturtrüb gespritz mit Leitungswasser gross" para que me traigan un zumo de manzana.

47. Que me lleven.

48. El café y el chocolate, si son juntos, mejor.

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49. Hacer acrobacias con mi ahijado.

50. Dominguear como una dominguera profesional con calçotada, paella, vermut, helados, paseos y vaguear hasta asquearme. Si es en buena compañía, mejor.

Y ya. Y ahora, si queda alguien por aquí os voy a explicar eso de las comidas en solitario. Porque ahora que ya se ha acabado el febrero de coles en Una porción y media, con un montón de platos ricos y vistosos, empezamos el marzo de hojas verdes.

2015-03 Marzo de hojas verdes

Si queréis participar sólo tenéis que tomar una foto de vuestras comidas en solitario (con o sin hojas verdes), recordad que no valen desayunos ni cenas, y subirlas a Flickr, al grupo Una porción y media o a Instragram con el tag #unaporcionymedia y/o #marzodehojasverdes.

¡Feliz marzo!

domingo, 22 de febrero de 2015

Ingeniería inversa

Nuestra llegada a Viena estuvo marcada por la panadería Felzl. Los primeros días en la ciudad, cuando tuvimos que dormir en el suelo del nuevo piso y hacer virguerías para tener nuestros muebles, la imagen recurrente era la de una pareja ojerosa y despeinada, con un macaco colgando, sentados en la barra frente a una Melange observando con curiosidad el que iba a ser su nuevo barrio.

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Luego resulta que las coincidencias han hecho que acabáramos viviendo en el mismo edificio que la nave nodriza: el obrador de la panadería. Al principio, cuando entraba en el edificio me olía como a vino, a bodega, hasta que me di cuenta que ese olor era el de la masa fermentando. En verano, de madrugada, se huelen los croissants i brioches horneándose.

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Doblando la esquina han instalado un Brotautomat. Una máquina expendedora de pan donde todos esos bollos, barras, hogazas que se han quedado sin hogar se pueden adoptar por un módico precio durante tooooda la noche. Y bajando un poco más en la calle, en esos días dispersos y pesados en los que la una te sorprende sin nada en la nevera y con un marmotillo hambriento, te puedes sentar en la cafetería a tomar una sopa y un bocadillo.

Es ahí donde probé por primera vez una crema de coliflor riquísima. Sí, lo sé, el combo crema-coliflor no suena muy apetitoso, pero en defensa de esta sopa hay que decir que tenía un sabor a ajo tostado que me sorprendió muy gratamente y que creo que sólo se consigue asándolos en el horno, y que venía acompañada de un pan ligeramente tostado con las puntitas casi quemadas que se hinchaba al sumergirlo en la crema. Nos gustó tanto, que hice una sesión de ingeniería inversa en mi cocina y este fue el resultado, que va a ir directo a Una porción y media.

Crema de coliflor y ajo

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Ingredientes (para dos o tres raciones)

una coliflor mediana
una cabeza de ajos
aceite de oliva
medio litro de caldo

Se precalienta el horno a 200, se divide la coliflor en flores, se pelan los ajos dejándolos enteros, se pone todo en la bandeja del horno bien untado de aceite y se cuece de 20 a 30 minutos, hasta que la coliflor esté tierna y los ajos bien tostados. Se pone todo en una olla, se le añade el caldo, se deja que hierva un par de minutos y se tritura antes de servir con pan tostado o con picatostes para pescar.

La coliflor en el horno quedó deliciosa, la próxima vez va a ir sin triturar, aliñada con bien de limón y unas aceitunas, para que no me acabéis llamando la pesada de las cremas de verduras ;-)

¡Salud!

viernes, 13 de febrero de 2015

No post today

Pues voy a seguir mi propio consejo y no decir nada cuando no tengo nada que decir. Eso sí, os voy a dejar ocupados, que yo no digo nada, pero hay muchos otros que dicen cosas la mar de interesantes. Por ejemplo Lusi en su bonito blog Dear Iris.

Lusi en su segundo Dear Food nos propone ir al mercado, agenciarse una calabaza bien maja y darse un homenaje como este:



Para que os entretengáis hasta que yo vuelva de esto:


La foto no es de archivo, no, es del baúl de los recuerdos, por allá en el Pleistoceno. Espero volver el lunes con carretes llenitos de fotos como ésta. :-)

¿Qué planes tenéis vosotros?

¡Feliz fin de semana!