sábado, 18 de octubre de 2014

Mi verano analógico

Este verano me propusieron un proyecto muy bonico, pero como mi verano ha empezado en septiembre y el analógico (al menos el mío) va un poco lento, pues se me ha echado octubre encima y aún no he compartido ninguna foto veraniega. Pero por fin aquí están las fotos de este verano, que perfectamente podrían ser las del pasado.

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El tema del analógico me está gustando mucho, tanto, que hace ya tres veranos que me dejo la digital en casa y saco a pasear sólo la analógica. En el blog ya sólo publico analógicas escaneadas y aunque he aprendido mucho sé que me queda mucho por aprender todavía.

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Sé que no son el tipo de fotos que gustan a la gente, por eso a veces no me atrevo a publicar. Me pica un bisho maligno y pienso que no vale la pena, que no son de suficiente calidad, que más vale que me dedique al parchís…

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Pero hoy no, hoy tengo mi arma secreta, hoy llevo mis calcetines naranjas que pueden con todo y que curan las picadas de cualquier bisho maligno chupa-autoestimas.

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Así que me he sentado, he borrado el post mentiroso que escribí anoche y he escrito este, sin más, para recordarme que puedo ser así de lerda frágil y dejarme picar.

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Y he recordado por qué empecé todo esto, para algún día volver a releer estas páginas y decir "¡mira! ¡qué felices que fuimos!" y ya.

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¡Salud!

domingo, 10 de agosto de 2014

Primera gran crisis

Al llegar a Viena tuve una fase de luna de miel. Todo me parecía maravilloso, hasta la gente me parecía más amable y más guapa que en Salzburgo. Luego vino una época, larga, muy larga, en la que nos peleamos y poco a poco nos dejamos de hablar. Supongo que fue nuestra primera gran crisis.

Algunos de los motivos por los cuales estaba muy enfadada, especialmente con mi barrio, era que el carnicero del mercado tuvo que cerrar y otra era que el mítico frutero de la esquina se iba a jubilar. Sólo de pensar en un verano sin sus melocotones me deprimía. Así que cuando esa mañana de finales de marzo, antes de tomar el avión para pasar un mes en España, bajé a comprar las últimas naranjas para desayunar pensando que nunca más iba a volver a ver la tiendita abierta, me dieron ganas de encadenarme al mostrador y que me tuvieran que desokupar.

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Al volver de España ha sido cuando nos hemos empezado a reconciliar. Una tarde oí que alguien me llamaba y descubrí que una sonrisa de sandía me preguntaba si ya no iba más a yoga, entonces me di cuenta de que ya pertenecía a una comunidad. Esta primavera pasada he estado encontrando caminos para encontrar en mi barrio lo que esperaba de él, incluido uno a un mercado de los de verdad (con pescado y todo) a una distancia razonable.

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Así que a pesar de que en cada visita a la frutería salgo con el corazón encogido, veo otra vez en éste un buen barrio donde vivir y disfrutar de sus melones y fresas como si fuera la última vez.

Falso tiramisú de fresas

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Ingredientes

medio kilo de fresas
una cucharada de azúcar
zumo de limón o de naranja
medio kilo de mascarpone
200 ml de nata para montar
dos cucharadas soperas de azúcar avainillado
un paquete de bizcochos de soletilla

Si se tiene tiempo, se parten las fresas y se dejan marinar con ela cucharada de azúcar y el zumo de limón una noche en la nevera. Si no se tiene tiempo, se trituran la mitad de las fresas con el azúcar y el zumo de naranja.
Cuando se está listo para empezar a preparar el postre, se bate el mascarpone con la nata y el azúcar avainillado. Se mojan los bizcochos en el líquido de macerar las fresas o en el líquido de triturar las fresas y se van colocando en la base de un bol o el recipiente donde se vaya a servir el postre. Se rocían con un poco del líquido y se pone una capa de la mezcla de mascarpone y nata, se vuelve a hacer una capa de bizcochos remojados, líquido y mascarpone con nata. Para acabar, se adorna con las fresas marinadas o frescas en láminas.

Espolvoreado con pistachos picados tiene un toque verde precioso de y en vasitos individuales tiene un aire elegante para recibir a invitados excepcionales. Cuando el verano va avanzando y las fresas dejan de estar de temporada, la misma operación con frutas del bosque queda deliciosa.

¡Salud!

domingo, 3 de agosto de 2014

Revisando

Ahora que ya hemos pasado la mitad del año estoy revisando los proyectos que empecé y los propósitos que me hice allá por enero. Los proyectos fotográficos van avanzando, tanto los analógicos como los digitales, soy casi constante.

Pero también me propuse hacer un pan y leer un libro cada mes de este año. Lo segundo costó de arrancar, pero en primavera pillé carrerilla y me puse (casi) al día. Lo primero empezó muy bien, hice mis panes de invierno, al llegar a la primavera empecé a mutar los panes en pizzas y ahora en verano no he encendido todavía el horno.

22/52 Sundays

Pero hablemos de pizza, que es domingo y se lo merece. Estuve tres meses seguidos haciendo la receta de este libro. No sé si es la mejor, no sé si la estoy haciendo bien, lo que sé es que es la más fácil y la que da menos trabajo. Inviertes una mínima cantidad de levadura y de tiempo de manipulación el viernes por la noche y el domingo a la hora de cenar, tras un larguísimo reposo en la nevera, tienes tu masa lista para hornear y pizza para la cena.

Más sencillo imposible. Sólo hace falta invitar a algún amiguete que te traiga las Radler.

¡Salud!