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martes, 9 de enero de 2018

In & out

Empiezo el proyecto de 12 pequeños cambios de este mes tarde, aunque para mí, que normalmente empiezo el año en febrero es muy pronto. El tema es el minimalismo, algo que nos preocupa a todos, sobre todo después de la cantidad de cosas nuevas que recibimos en las Navidades. La anfitriona es Gemma que en su blog ha explicado muy bien de qué va todo esto, ha propuesto algunos métodos interesantes a seguir y ha prometido que le va a caber todo en su estantería otra vez.

Las vacaciones de Navidad de la familia Marmota son intensas: dos semanas fuera de casa con horarios, dieta y costumbres completamente cambiados. Después de un paréntesis de dos semanas llegar a casa es como llegar a una casa desconocida, ves y hueles las cosas que te gustan y las cosas que te molestan como si fuera la primera vez. Esta mirada virgen me da ganas de cambiar todo lo que no me gusta, de ponerme manos a la obra, de tirar la mitad de mis cosas al contenedor más próximo.



Quiero cambiar mi madriguera, hacerla más acogedora, más fácil de limpiar, más simple, así que tengo que reducir las cosas que hay, pero no solo hoy o esta semana o este mes, tengo que encontrar un sistema que funcione para siempre. Conociéndome y después de muchos años de ataques de minimalismo agudo pasajeros que no han llevado a mejorar la situación, busco un método que sea progresivo (no tengo tiempo ni energía para ponerlo todo patas arriba un fin de semana), que me permita fallar un día (o dos o tres) y que sea permanente.

Cada enero en Apartment Therapy hacen una cura para hogares descarriados y cada año me apunto. Si algo he aprendido es que se puede trabajar hacia el minimalismo sin tener que poner toda la casa patas arriba todo un fin de semana y que si no llegas, no importa. Lo importante es caminar hacia allí. Si tiras dos papeles estás dos papeles más cerca del minimalismo que si no tiras ninguno. De esa cura he sacado un sistema de entradas y salidas que se adapta perfectamente a lo que busco.



En mi recibidor voy a dejar una balda libre para vaciar mis bolsillos al llegar a casa: catálogos, publicidad, correo, pequeños tesoros, restos de la merienda, etc. para filtrar lo que entra en casa inmediatamente, en el momento en que llega y poderlo gestionar en el momento o más tarde en el día. En mi cocina he puesto una cesta donde cada día (o casi) voy a ir colocando las cosas candidatas a salir de casa. No me tengo que preocupar cada vez de decidir el destino de esas cosas, lo decidiré al final del mes.



Con esto espero poder reducir el ruido en casa, poder disfrutar más de mi madriguera y descansar mejor. ¿Qué cambio te has propuesto tú? ¿Cómo lo estás solucionando? Si usas el hashtag #12pequeñoscambios para compartirlo lo veremos todos y podremos intercambiar ideas, soluciones, propuestas...

¡Salud!

jueves, 21 de diciembre de 2017

Hábitos y costumbres

El año pasado no tenía propósitos de Año Nuevo, solo un objetivo vital hacia el cual ir caminando poco a poco: quería no dejar de sentarme nunca en el suelo. Aunque la parte más espiritual del asunto la tengo bastante trabajada, me ha faltado trabajar la parte más física. Me ha faltado la parte de cuidarme físicamente, hacerle hueco a madrearme un poco a mí misma.

Este año estoy igual. No tengo propósitos, pero sí que he añadido una nueva dirección hacia la que caminar. Resulta que hice una promesa. Prometí a mis marmotillos que no dejaría que nuestro planeta dejara de ser habitable. Revisando mis hábitos y costumbres que apuntan a cumplir este objetivo, pues he de decir que voy aprobando… por ejemplo, ya (casi) no entran en casa bolsas de plástico a no ser que las traigan otras personas, pero sé que aún me queda mucho camino por recorrer.



Estaba yo cavilando sobre todas estas cosas cuando me llegó una Newsletter de Paula (por cierto, ¿ya estáis apuntados?)que reflexionaba sobre los cambios de hábitos, la adquisición de nuevos y de cómo era fácil o difícil… en fin, que se me encendió una lucecita y pensé que este año podría intentar cambiar doce hábitos y que Paula y Gemma me podrían acompañar en el camino.

Así empezó todo esto, la intención de hacer doce pequeños cambios en nuestra vida, doce pequeños pasos hacia una vida más sencilla, menos consumista, más consciente, más presente, más arraigada, menos distraída, más conectada.



Cada mes nos centraremos en un tema sobre el cual cada una a nivel individual se planteará un hábito a desarrollar, cambiar o adquirir. Iremos presentando los temas alternativamente y todo el mundo que quiera podrá participar, planteándose objetivos también o compartiendo propuestas, ideas, reflexiones en voz alta… En Instagram y Twitter, bajo #12pequeñoscambios, iremos enseñando cómo vamos progresando, cómo nos atoramos, cómo superamos dificultades, qué o quién nos ayuda, nos lo pone difícil, etc. Mientras que las entradas en el blog tendrán un espíritu más de epílogo.

Estoy muy ilusionada con este nuevo proyecto, sé que voy a pasito de hormiga, pero cuando vas acompañada disfrutas más del camino, ¿no? ¿Os venís con nosotras?

¡Salud!

lunes, 27 de noviembre de 2017

En casa y con gaseosa

Soy adicta a los cursos. He hecho cursos de todo lo imaginable. Me encanta ser alumna, hacer deberes, llevarle una manzana a la maestra, compartir los apuntes con mis compañeros... soy realmente buena en todo eso, es mi auténtica vocación. Pero por mucho que me entusiasme estrenar cuaderno nuevo, últimamente he descubierto un secreto: me puedo enseñar a mí misma, experimentando. Por ejemplo, he comenzado a coser a máquina y a remendar pantalones con bordados y poco a poco estoy mejorando. Mi clave está en el poco a poco y en superar ese pánico que me entra cuando hay que cortar la tela de manera DE-FI-NI-TI-VA (¡ay!).

Es lo que he intentado con este proyecto que os presento hoy: enseñarme. Enseñarme a abrir una tienda online, a calcular precios, gestionar empaquetados y envíos, y a ser capaz de ponerme en el otro lado. El experimento está siendo aterrador cuando me lo tomo en serio, divertido cuando recuerdo que solo es un experimento y aunque no me salen las cuentas, por fin puedo decirlo: ¡¡¡Pongo a la venta los primeros calendarios de la Marmota!!! ¡¡¡Inauguro La tiendita de la Marmota!!! (confeti y serpentinas)





Son solo 10 calendarios mudos para colgar, con doce fotos muy marmotiles, la mayoría analógicas (solo abril es digital) para las personas a las que les gusta el estilo casero y dulcemente imperfecto de la Marmota.

Cuando se acabe el año, se puede cortar la parte de abajo del calendario y tener doce postales para decorar (yo creo que las voy a enmarcar para mi habitación), enviarlas o guardarlas como recuerdo.

El día que llegaron de la imprenta me dio un subidón importante porque son mucho más bonitos de lo que me esperaba, con un papel gordito y gustoso.

De momento, la parte que más me ha gustado de todo el proceso ha sido elegir y hacer el empaquetado, ya veréis... y lo que más quebraderos de cabeza, el tema del envío. Es lo que tiene estar en Austria y tener la mayoría del público lector en España. Así que los gastos de envío son desde Austria, pero si alguien no tiene prisa por tenerlo, puedo enviarlo desde España a partir del día 27 de diciembre, enviadme un mail y lo hablamos tranquilamente.

Si queréis regalar o regalaros uno, pasad por La tiendita de la Marmota, os espero con ilusión y mucha curiosidad.

¡Salud!