El sol del Norte siempre es bienvenido en las casas, por eso allí no hay persianas en las ventanas y puede entrar a su antojo a despertarte con cosquillas en la nariz.
Al sol del Norte se le invita a cenar y a beber con los amigos, así que está presente a la hora de brindar.
El sol del Norte es juguetón y aunque pique, la gente está encantada de salir a jugar con él.
El sol del Norte es un bromista y se dedica a dibujar cruces inoportunas sobre las torres de comunicaciones. Bueno, también pinta el cielo más azul que yo nunca he visto.
Además, el sol del Norte tiene una ventaja: calienta lo suficiente para que los tomates maduren...
... pero no tanto como para que de pereza poner el horno para asarlos.
Crema de tomates asados
Ingredientes (para dos boles con fundamento)
1 Kg. de tomates maduros
caldo de verduras
aceite de oliva, sal y pimienta
Precalentar el horno a 200ºC. Limpiar y trocear los tomates en gajos y ponerlos en una bandeja que pueda ir al horno. Añadir el aceite, la sal y la pimienta y remover para que queden bien cubiertos. Dejarlos asar unos 45 minutos, hasta que empiecen a estar tostados por las esquinas. Sacar la bandeja del horno y añadirle el caldo, con una espátula de plástico o madera, rascar el fondo de la bandeja para que toda la enjundia vaya a la sopa. Poner los tomates con el caldo en una olla, llevarlo a ebullición y triturar hasta que quede una crema.
Es una crema con puro sabor a tomate y sol, se le puede añadir un poco de nata para suavizarla, dejarla enfriar y tomarla fresquita, o se le puede añadir menos caldo y hacer una salsa de tomate para pasta. Yo la serví con pan rústico para mojar.
Por cierto, que si queréis ver otros soles, los del Oeste, Este o del Sur, podéis pasaros por La Vuelta al Mundo o por Casi en serio, ¡una pasada de soles que hay por el mundo!
¡Salud!