viernes, 11 de enero de 2008

Amor de madre

Una sombra planea sobre las cabezas de las madres: el instinto maternal. Me escalofría la idea de que bajo la perspectiva de ese instinto las mujeres que tienen hijos tengan que conocerlos sin más. Sólo por el hecho de haberlos parido y amamantado parece que deban conocer a sus crías a la perfección por simple ósmosis.

Eso puede llevar a que la madre en cuestión realmente crea que tiene el don de conocer a sus hijos por haberlos tenido en su vientre, y más tarde vienen las sorpresas del tipo "¿Mi hijo drogadicto? ¡Imposible! ¡Son las malas compañías!"

También puede ocurrir que la madre no sienta ese don y se sienta culpable y "mala madre".

Pero hay una tercera opción secreta, que me parece la más lógica y natural: la comunicación. Nadie espera conocer a otra persona sin hablarle, preguntarle y escuchar sus opiniones, ¿por qué tiene que ser diferente con los hijos?

Mi familia creo que usó esa tercera opción, porque siempre me han preguntado mi opinión, mis gustos y me han escuchado. Incluso, para su dolor, me han dejado equivocarme, pudiendo yo crecer, hacerme fuerte y adulta. Claro que hubo épocas en que la comunicación no era la ideal, sobretodo durante el festival hormonal de la adolescencia, pero son épocas difíciles que no son mejores por no intentar hablar.

Es por eso que le doy las gracias a mi familia por haber sido tan valiente y haberme escuchado. Aunque también les doy las gracias por cenitas caseras como éstas, donde siempre se discute de alguna cosa que sale por la tele, porque en mi familia ver la tele significa tenerla de fondo y charlar nosotros de lo que nos apetezca.

Croquetas de arroz integral y queso (de mi madre)



Ingredientes (para un regimiento):

una cebolla mediana cortada pequeña
un litro de leche
una taza de harina
una taza de mantequilla
dos tacitas de café de arroz integral
un buen puñado de queso rallado
un par de huevos batidos
un plato de pan rallado
sal
aceite vegetal para freír

Se cuece el arroz integral y se prepara una bechamel espesa con la cebolla pochada, la mantequilla, la harina y la leche. Se mezcla la bechamel con el arroz cocido y el queso rallado. Se sala al gusto y se deja enfriar con un papel film pegadito para que no se reseque la superficie.
Con esa masa preparamos croquetas que pasamos por huevo y pan rallado antes de freír en abundante aceite vegetal muy caliente. Cuando las croquetas están doradas se sacan del fuego y se dejan escurrir en papel de cocina.

La mejor manera de comérselas es acompañadas de unas alcachofas tiernísimas de El Prat al horno, pan fresco y unas olivas arbequinas... mmmh!¡Y que viva la dialéctica!

¡Salud!

7 comentarios:

  1. Tú lo has dicho... la comunicación lo es todo, saber escuchar y ser tolerantes... yo lo ampliaría a la mayoría de relaciones. Tus padres lo hicieron bien :-)
    Estas croquetillas tienen una pinta espectacular! Prometo probarlas!
    Un besito

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  2. Las croquetas tienen una pinta alucinante. Y enhorabuena por esos progenitores. No abundan, la verdad.

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  3. Espectaculars!

    Espero triar la tercera opció quan tingui fills :-)

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  4. Tienes toda la razón y nosotros que somos madre y padre de adolescentes, te lo decimos, en una casa lo más importante es la comunicación, el entendimiento, la comprensión, el ponerse en el lugar del otro y esos se nota con el paso del tiempo... todos salimos ganando padres e hijos.

    Respecto a las croquetas te han salido de fabula.

    Besotes,

    Ana y Víctor.

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  5. En mi caso nunca hubo mucho diálogo, por eso es algo que necesitaré poner en práctica en el futuro, porque me quedé con ganas...:P
    En cuanto a las croquetas...¡¡qué buenas!! Es uno de los platos que más me gustan, aunque nunca le pillo el punto a la bechamel. Espero tener más suerte con tu receta.
    Gracias!!

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  6. boomings,tienes razón, es la base de cualquier relación exitosa. Las croquetas están muy ricas, aunque yo aún no me he atrevido a hacerlas (confesión) porque nunca me salen como a mi mami... supongo que es cuestión de práctica.

    guru, las croquetas son las más mejores del mundo mundial!!!! (bueno, todo el mundo dice lo mismo de las de su mami) y los progenitores, también!

    gemma, jo crec que és una qüestió de pensar com t'agradaria que et tractéssin a tu i actuar en conseqüència.

    Ana y Víctor, gracias, pero a mí no me han salido, son de mi mami, que cocina de maravilla. Y tenéis razón, cuando hay confianza y se hablan las cosas todo el mundo se queda más tranquilo.

    mar, bueno, tanto lo del diálogo como las croquetas son una cuestión de práctica, así que ¡manos a la obra!

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, si no fuera por ellos no habría diálogo en este blog!!!!
    Abrazos!

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  7. Espero que mi Miniyo (que ya voy a empezar a cambiarle el nombre por Casiyo) en unos años opine de mi lo que tu opinas de tus padres. Como se dice por Teruel, "me daría con un canto en los dientes".
    Lo intento, pero ahora empieza a ser tan difícil...y el camino es tan largo y tan duro...
    Y si no, por lo menos que me dedique un post algún día de croquetas tan apetitosas y sanas como las tuyas!!

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