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lunes, 17 de septiembre de 2007

The sunny side

Aunque parezca mentira no soy una persona optimista (los que me conocen lo sufren día a día). Me cuesta ver la parte positiva de las cosas. Pero cuando te levantas y hace un día de cielo azul intenso y sol radiante es más fácil ver el lado amable.

Incluso si te has levantado a las 5.30h de la mañana para currar y tus alumnos te han dado plantón, piensas "pues yo he visto amanecer, hale". O cuando decides ir a desayunar un muffin y ves que el garito no abre hasta las 11h, piensas, "pues así me voy de paseo y no me salen michelines".



Y cómo no te has comido el muffin pillas un ataque de hambre justo cuando estás en el barrio de Nonntal, junto a uno de tus Beisl favoritos. Y allí, en el ARGE Beisl, puedes comer un menú vegetariano de dos platos por 6.50 euros y estás detrás de la Mönchsberg, con lo que ves la fortaleza desde un ángulo muy especial y el sol te da en la naricilla para alegría de tus reservas de vitamina D.


Beisl, [taberna], austríaco// Gemütliche lugar de encuentro e intercambio estrechamente relacionado con el barrio donde se encuentra (por ejemplo, Nonntal) para comer (delicias nacionales e internacionales) y beber (bebidas refrescantes y reconfortantes), conversar y pasarlo bien, observar a otras personas y ser observado. (definición del propio ARGE Beisl)



Un menú lleno de betacaroteno: sopa de zanahoria y jengibre (picante, deliciosa), calabacines rebozados con hierbas, ensalada mixta y salsa de cebollino.

En días así, hasta el más cenizo "mira el lado luminoso de la vida". Disfrutando de la mañana libre, haciendo fotos, pensando en los proyectos de este otoño y en uno de los barrios más bonitos de Salzburgo, Nonntal, el lado soleado de la ciudad.

¡Salud!

lunes, 16 de julio de 2007

El restaurante de la fortaleza

Una de las cosas que hice casi cuando llegué aquí fue suscribirme al periódico local, el Salzburger Nachrichten. Creo que fue una buena idea, no sólo puedes leer el periódico a primera hora de la mañana en pijama y con un café, sino que siempre regalan vales y descuentos para eventos varios y otros temas de ocio.

Esta vez teníamos un vale de "dos por uno" para un menú degustación en el restaurante que hay en lo alto de la fortaleza. La fortaleza Hohensalzburg es un edificio medieval muy bonito y desde allá se puede disfrutar de una de las panorámicas más impresionantes de la ciudad.



El sábado fuimos a aprovechar el vale y nos preparamos para una cenita romántica en la terraza del restaurante.

Todo comenzó muy bien, la mesa estaba puesta de manera que podía satisfacer todas mis manías tipo Bree Van de Kamp: una vista fantástica, una rosa roja que nos daba la bienvenida y una puesta de sol maravillosa...



Pedimos el vino y el menú. Primero, nos trajeron unos aperitivos. Unos gnocchi rellenos con Eierschwammel (setas) salteadas que estaban riquísimos y después un tartar de pato que parecía un paté.

Nos sorprendió que en ningún momento nos ofrecieran pan. A continuación nos trajeron una sopa de ajo de oso con una nube de nata, muy sabrosa. Una vez acabada la sopa tocaba una vieira sobre unos spaghetti negros. La vieira estaba deliciosa, pero para mi gusto a los spaghetti les faltaba sabor, no estaban demasiado bien aderezados.



El plato principal era dos tipos de ternera diferente sobre un risotto de Morchel(más setas). El trozo de solomillo estaba riquísimo, en su punto y tierno, pero el trozo que era como una saltimbocca estaba demasiado hecho y seco.

Los postres eran tres tipos de chocolate diferentes (helado de chocolate con avellanas, mousse de chocolate blanco y bizcocho de chocolate negro) sobre un carpaccio de fresas. Estaba muy bueno, pero a esas alturas de la noche ya era oscuro y la iluminación dejaba bastante que desear. Sólo nos daba luz una velita minúscula que se apagaba constantemente por el viento. Eso no era un gran problema hasta que fue la hora de pagar. Cuando nos acabamos el café y pedimos la cuenta nuestra vela estaba apagada y nos costó bastante leer el precio y esas cosas.

No estuvo mal, pero salimos con la impresión de que el precio era demasiado alto para lo que habíamos tomado. Si no hubiéramos tenido el vale el menú hubiera costado 50 euros por persona, bebidas no incluidas, y la verdad es que por ese precio esperas más calidad.

Lo mejor del restaurante son las vistas sobre la ciudad y el ambiente tranquilo y romántico a pesar de estar en una zona muy turística. Aunque sea un restaurante, hay mesas para tomar algo o comer un helado y así poder disfrutar de la vista a un precio más justo.

¡Salud!

jueves, 14 de junio de 2007

Triangel

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Habíamos pasado por delante mil veces. Yo siempre me había fijado en lo feliz que era la gente en la terraza y las cosas tan ricas que comían, pero siempre teníamos prisa porque nos cerraban la parada del pan. Hasta que un sábado decidimos entrar a comer (y el pan, lo hicimos en casa). Es la decisión más acertada que pudimos tomar (por el restaurante y por el pan). Desde entonces, tengo un nuevo restaurante favorito en Salzburgo: el Triangel.



Tiene todos los ingredientes que hace que un restaurante me guste:
La decoración es rústica pero no pueblerina, y aunque estés dentro del local (la terraza suele estar a tope) tiene unas claraboyas en el techo por las cuales entra la luz del sol.



Tiene rinconcitos románticos que hacen que, aunque el local tenga tropocientos comensales, te sientas recogido.
La terraza es soleada pero con sombra. Si llegas a comer a hora española (cuando ya han recogido el mercado), puedes tener sombra natural.
Siempre está lleno, la mayoría de la clientela son nativos del país y algunos de ellos son gente que trabaja en el mercado.
Sirven una de mis cervezas favoritas, la Trumer Pils.
La carta es pequeña, pero tiene una lista enorme de especiales de temporada. Ésto, junto a que está situado al lado del mercado, hace pensar que todo es fresquito, fresquito.
El servicio es amable y atento a los detalles.



Cuatro de los platos de la carta: carpaccio de ternera, vitello tonnato, terrina de mozzarella y tomate, y goulash de buey.

Los platos están decorados de manera sencilla y hay para todos los gustos. Puedes comer más tradicional o más “mediterráneo” según te apetezca. Recomiendo la sopa de pescado (de salmón): las verduras al dente y el pescado en su punto.
El pan está delicioso y es fresco (el de ajo, el de romero... mmmmh)


Los postres: triple mousse y uno de los heladitos caseros.

Los postres son caseros, incluso los helados, y están exquisitos. Recomiendo el soufflé de chocolate (¡un triunfo!) o cualquiera de los helados caseros.
Creo que tienen el mejor espresso de Salzburgo. Aún no los he probado todos pero, de momento, es el mejor que he tomado y además, te lo sirven con una galletita de masa quebrada crujiente (esos son los detallitos que me conquistan de un restaurante)
No es excesivamente caro (para los estándares salzburgueses) y la cuenta la firma el camarero con un divertido mote (“Les ha servido: Elvissss” “Les ha servido: Super Mario 1”)
En fin, que cuando vamos a comer o a cenar allí, salgo feliz. Así que os lo recomiendo a todos. Si algún día pasais por Salzburgo, id a comer o a cenar al Triangel, ¡no os arrepentireis! Y si venís en agosto, quizá tengais suerte y podais ver a un cantante de ópera famoso tomándose unas copas después de la función.

¡Salud!

TRIANGEL
Wiener-Phiharmoniker-Gasse 7, Salzburg, 5020
Teléfono: +43 (0)662 84 2229
Parada de autobús más cercana: Herbert-von-Karajan Platz (Bus 1, 4, 15 )

domingo, 6 de mayo de 2007

HEMC#11: Falso Mole Poblano



Me encanta la comida mexicana. Y el gusto por el picante se lo debo a mi colega Ivan. Su familia tiene un restaurante mexicano en el barrio de Sarrià de Barcelona, el "Villa Zapata". Muchísimos fines de semana íbamos allí a disfrutar como enanos con los diferentes platillos que allí se cocinan. Nada de Tex-Mex barato... ¡¡¡auténtica cocina mexicana!!!! Ahí fue la primera vez (¡y única!) que probé las tortillas de maíz, deliciosas y tiernas, nada que ver con las de trigo... y es donde descubrí lo fresco que es el guacamole si le pones cilantro y que los doritos se llaman en realidad totopos. Entre las recetas míticas se encuentran las codornices con pétalos de rosas o las magníficas charolas colmadas de frijoles, guisos y mil cosas más. Los postres no se quedan cortos, el fantástico flan de elote o la deliciosa crema de mango... mmmmh... se me hace la boca agua sólo de recordarlo. Y para coronar tremendas cenas siempre hay una buena taza de aromático café de olla con canela.

¡Que divina coincidencia! Garbancita eligió el chocolate como tema del HEMC número 11 y yo tenia muchas ganas de preparar un platillo mexicano para celebrar el 5 de mayo. Así que no me lo pensé dos veces y busqué la receta del mole poblano en El Cafetito. Que desilusión cuando vi los ingredientes y que los diferentes tipos de chile para hacer el mole aquí no se comercializan. Solo encontré jalapeños en conserva y pepperoncini italianos... Así que no pude hacer el mole poblano, pero sí una receta de pavo con salsa de chocolate inspirada en él.

Aquí va mi receta, como humilde homenaje al gran mole poblano mexicano (y que me perdonen los mexicanos y los puristas):



Falso Mole Poblano

Ingredientes (para dos personas)
4 trozos de jalapeños en conserva
1 pimiento choricero
2 muslos de pavo
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de semillas de sésamo
1/2 taza de almendras
1/2 tortilla mexicana
1 diente de ajo
1 cebolla pequeña picada
una pizca de canela
una pizca de anís
25 gramos de pasas
2 tomates pelados
25 gramos de chocolate 85% cacao
sal

Procedimiento:
Poner el pimiento choricero a hervir, abrirlo, quitarle las pepitas, rascar la pulpa y ponerla en el vaso de la batidora.
Tostar el sésamo, las almendras y la tortilla. Añadirlo a la pulpa del pimiento junto con la cebolla, el ajo, las especias, los jalapeños, las pasas y los tomates. Triturarlo todo hasta obtener un puré espeso (añadir agua si fuera necesario)
En una cazuela, derretir la mantequilla y sofreir el pavo hasta que esté doradito. Retirar el pavo y reservarlo. En la misma grasa, freir el puré a fuego lento sin dejar de remover. Añadirle el chocolate y pavo.
Cubrir de agua y dejar cocer a fuego lento durante una hora o hasta que el pavo esté tierno.
Al servir, espolvorear el pavo con semillas de sésamo y acompañar de tortillas calentitas, arroz y guacamole.

Leí que el mole es mejor acompañarlo de aguas refrescantes, muy típicas de México. Como el Agua de Jamaica que nos preparó una vez nuestra amiga Karina para acompañar una maravillosa Cochinita Pibil (mmmmh). Bueno, yo no pude preparar agua de Jamaica, pero preparé un "Ginger Ale" casero. ¡Y viva la cocina-fusión!

¡Salud!