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domingo, 8 de febrero de 2015

Cosas que hacer en invierno cuando eres una marmota

Cuando eres una marmota, en invierno duermes. Duermes mucho lo que te dejan y, curiosamente, cuando haces la siesta, esa tarde tus congéneres son mucho más simpáticos y el marmotilllo se porta mucho mejor, ¡qué coincidencia!

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También tienes mucho frío, así que sólo sacas el hocico de tu madriguera cuando hace solete y vas a muchos museos, sobre todo a jugar y a subirte en locomotoras.

Comes demasiado pan: con mantequilla, con mantequilla y mermelada, con mantequilla de cacahuete, con mantequilla y miel, con mantequilla y chocolate…

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Tomas demasiado café y enciendes el horno a menudo, para hacer tartas, bizcochos y cualquier verdura que se deje. Porque mi nueva tendencia, desde hace tiempo, es la de encender el horno hasta para hacer sopa.

Te dedicas a participar en todos los eventos que haya en internet, desde hacer una foto diaria para Febrero sin edulcorantes a Una porción y media que, por cierto, se va llenando de cosas lindas y que os animo a participar con coles o con cualquier otra cosa que tengáis hoy para comer, en el grupo de Flickr o con el tag #unaporcionymedia en Instagram.

Desde octubre, siempre, siempre, siempre tienes en la despensa leche de coco, especias que puedan convertirse en un curry y calabaza. Siempre, excepto cuando sólo tienes zanahorias y entonces, te fías de Heidi, porque ella nunca te ha decepcionado.

Crema de calabaza asada (una receta en dos fases)

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Ingredientes

una cebolla
un kilo de calabaza (mi favorita es esta)
aceite de oliva
una cucharadita de aceite de coco (o mantequilla, o aceite de oliva)
una cucharadita de curry, garam masala, o cilantro en polvo y cúrcuma
una lata de leche de coco

Se calienta el horno a 200 grados. Se corta a trozos medianos la calabaza y la cebolla, en una fuente que pueda ir al horno se ponen las verduras y se untan con aceite. Se asan en el horno de 20 a 30 minutos, hasta que estén tiernas y doradas.
En este momento se puede seguir con la receta, o si no se tiene tiempo, se pueden reservar las verduras hasta el momento de acabar la sopa.
Se pone el aceite de coco en una olla y se tuestan las especias, se añaden las verduras, la leche de coco y se acaba de cubrir todo con agua (o caldo, si se tiene). cuando empieza a hervir, la sopa está lista, sólo hace falta triturarla para tener una crema.

Se puede servir con arroz, pero cuanto más frío hace, más difícil se me hace prescindir del pan, cuanto más oscuro, mejor.

¡Salud!


domingo, 23 de noviembre de 2014

La vida cíclica de las marmotas

Yo temía que con Salzburgo habíamos dejado atrás el tema circular de las temporadas, de los eventos, el amor por las rutinas y la seguridad de lo de siempre, pero resulta que no.

Resulta que este segundo año inaugurado en Viena descubro la repetición de esquemas y creo que incluso voy a recuperar la antigua etiqueta "Eventos de la marmota", porque hay muchos y buenos.

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Algunos eventos de la marmota vieneses indican que estamos en otoño, por ejemplo, el mercadillo del barrio (el amor de los vieneses por los mercadillos y lo viejuno va a dar para un post entero), la fiesta de los piratas de la ensalada,

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la exposición de la World Press Photo o las caminatas vinícolas, una tradición inaugurada este año por la familia Marmota.

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Sturm, Jause y un buen Toilette, ¡diversión asegurada para toda la familia!

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El año que viene lo repetiremos y lo mejoraremos. ¡Salud!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Síndrome Walt Disney

La familia Marmota tiene nueva madriguera.

Sí, es más pequeña. Sí, tiene menos encanto que la anterior y sí, estoy imaginando la cara de "están locos estos marmotos" que estáis poniendo, porque es la que me ha puesto la mayoría de la gente cuando hemos hablado del tema. "Pero ahora tenemos balcón" es lo único que se me ocurre decir con cara de circunstancias.

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Nosotros estamos contentos. Creo que hemos salido ganando en trato humano, en balcón, en luz (¿he dicho ya que tenemos balcón?, jejeje) y además, el cuarto miembro de la familia, Herr Rodolfo Mallarenga, tiene por fin su propia habitación.

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Si es que siempre hemos sufrido de síndrome Walt Disney.

Desayuno para herrerillos y otros vecinos alados

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Ingredientes para una familia de cuatro

un buen puñado de frutos secos crudos, por ejemplo, cacahuetes.
un par de cucharadas de mantequilla

Picar los frutos secos no muy finos, mezclarlos bien con la mantequilla y dejarlos en el comedero.

Disfrutar de la alegría y la emoción de ver a los cuatro miembros de la familia de herrerillos desayunando alegremente en tu balcón.

¡Salud!

domingo, 10 de agosto de 2014

Primera gran crisis

Al llegar a Viena tuve una fase de luna de miel. Todo me parecía maravilloso, hasta la gente me parecía más amable y más guapa que en Salzburgo. Luego vino una época, larga, muy larga, en la que nos peleamos y poco a poco nos dejamos de hablar. Supongo que fue nuestra primera gran crisis.

Algunos de los motivos por los cuales estaba muy enfadada, especialmente con mi barrio, era que el carnicero del mercado tuvo que cerrar y otra era que el mítico frutero de la esquina se iba a jubilar. Sólo de pensar en un verano sin sus melocotones me deprimía. Así que cuando esa mañana de finales de marzo, antes de tomar el avión para pasar un mes en España, bajé a comprar las últimas naranjas para desayunar pensando que nunca más iba a volver a ver la tiendita abierta, me dieron ganas de encadenarme al mostrador y que me tuvieran que desokupar.

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Al volver de España ha sido cuando nos hemos empezado a reconciliar. Una tarde oí que alguien me llamaba y descubrí que una sonrisa de sandía me preguntaba si ya no iba más a yoga, entonces me di cuenta de que ya pertenecía a una comunidad. Esta primavera pasada he estado encontrando caminos para encontrar en mi barrio lo que esperaba de él, incluido uno a un mercado de los de verdad (con pescado y todo) a una distancia razonable.

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Así que a pesar de que en cada visita a la frutería salgo con el corazón encogido, veo otra vez en éste un buen barrio donde vivir y disfrutar de sus melones y fresas como si fuera la última vez.

Falso tiramisú de fresas

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Ingredientes

medio kilo de fresas
una cucharada de azúcar
zumo de limón o de naranja
medio kilo de mascarpone
200 ml de nata para montar
dos cucharadas soperas de azúcar avainillado
un paquete de bizcochos de soletilla

Si se tiene tiempo, se parten las fresas y se dejan marinar con ela cucharada de azúcar y el zumo de limón una noche en la nevera. Si no se tiene tiempo, se trituran la mitad de las fresas con el azúcar y el zumo de naranja.
Cuando se está listo para empezar a preparar el postre, se bate el mascarpone con la nata y el azúcar avainillado. Se mojan los bizcochos en el líquido de macerar las fresas o en el líquido de triturar las fresas y se van colocando en la base de un bol o el recipiente donde se vaya a servir el postre. Se rocían con un poco del líquido y se pone una capa de la mezcla de mascarpone y nata, se vuelve a hacer una capa de bizcochos remojados, líquido y mascarpone con nata. Para acabar, se adorna con las fresas marinadas o frescas en láminas.

Espolvoreado con pistachos picados tiene un toque verde precioso de y en vasitos individuales tiene un aire elegante para recibir a invitados excepcionales. Cuando el verano va avanzando y las fresas dejan de estar de temporada, la misma operación con frutas del bosque queda deliciosa.

¡Salud!

domingo, 8 de junio de 2014

Nos habíamos peleado...

… y han hecho falta unas cuantas puestas de sol mediterráneas,

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unas cuantas comidas caseras en familia,

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un par de domingos muy domingueros y

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unos cuantos ires y venires

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para volver y darme cuenta de que no nos hablábamos, de lo enfadadas que estábamos y poder empezar a escucharnos de nuevo y a reconciliarnos.

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¡Salud!

domingo, 4 de mayo de 2014

Vien(as) costumbres

Cuando llega la primavera a mi barrio, las ventanas se empiezan a abrir de par en par...

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las aceras se llenan de Schanigarten, los patios de castaños brotando...

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y los alféizares de gente sentada tomando té, leyendo y disfrutando del azul del cielo.

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¡Salud!

sábado, 5 de octubre de 2013

Wien(as) costumbres

Una rebanada de pan (Bauernbrot, de centeno y trigo) con mantequilla y cebollino picado.

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En verano con limonada, ahora ya vamos a comenzar a tomarlo con té o café calentito.

Y para amantes del pan, octubre es el mes favorito porque ha pasado esto y va a pasar esto.

¡Salud!

jueves, 13 de junio de 2013

Mi nuevo barrio

Sí, amigos, la familia marmota ahora tiene barrio. Nos hemos mudado a Viena y a pesar de que echamos mucho de menos Salzburgo, estamos disfrutando explorando nuestro barrio... (¿ya he dicho que tenemos barrio? jijiji)

Ya hemos descubierto algunos sitios para sentarse a pasar la tarde...

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otros para pasar la mañana...

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y sobre todo, ya estamos descubriendo donde comprar nuestros ingredientes favoritos, como la carne de cordero para hacer este guiso.

Guiso de carne de cordero

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Ingredientes (para dos y medio)

aceite de oliva
medio kilo de carne de cordero cortado a trozos (no me aclaro con los cortes de carne, nunca coinciden los que leo en inglés, con los que dice mi madre, con los que tienen en la tienda, así que al final siempre pido la carne por el método de cocción, "para estofar" en este caso)
un par de tiras de bacon
una cebolla cortada a trozos
un diente de ajo a láminas
un tronco de apio troceado
un par de zanahorias troceadas
tomillo y romero
una lata de tomates
una copa de vino tinto
una hoja de laurel
un par de patatas troceadas
unas hojas de col rizada

Se dora el cordero en el aceite y se aparta. Se hace un sofrito con el bacon, las verduras y las hierbas aromáticas. Se añade la carne, los tomates, el vino y se deja cocer a fuego muy lento hasta que la carne esté tierna (una hora, más o menos), se añade agua si queda muy seco y se añaden las patatas y la col. Se deja cocer unos 15 minutos más, hasta que las patatas estén tiernas.

¡Salud!


jueves, 1 de septiembre de 2011

Cosas que aprendí en Viena (III)

A veces se tiene que escoger entre vivir la vida o fotografiarla, o lo que es lo mismo, no se puede estar en misa y repicando. Muchos momentos geniales de nuestro viaje a Viena los he podido registrar en mi diario de viaje fotográfico, pero la sonrisa más bonita de Viena, los juegos más divertidos y las conversaciones más interesantes (ante un plato de hummus o un bocadillo de pollo volador) simplemente los he disfrutado.

Hay momentos en los que expresamente dejo mi cámara a un lado y pongo todos mis sentidos en el aquí y ahora, como cuando me siento en un pequeño local que pasa casi desapercibido en compañía inmejorable ante una cena reparadora con la que soñaba desde hace tiempo.

Hace tiempo que me di cuenta de que la combinación de sushi y ensalada me iba genial para ver desaparecer el cansancio de turistear por una ciudad, devolverme el buen humor y no necesitar una siesta, así que cuando vi la ensalada-sushi que me sirvieron en el pequeño bar Suk fui literalmente feliz: arroz pegajoso y aún tibio, lonchas carnosas de pescado y verduritas crujientes. La salsa picante estilo ketchup estaba buena, pero no me acabó de convencer, por eso en mi versión la he cambiado por una vinagreta más a mi gusto.

Aviso que esta ensalada-sushi está llenita de ingredientes rarunos (¡qué novedad! jajajaja), pero os prometo que vale la pena una excursioncilla al supermercado oriental o a la sección de exóticos. Además, el resultado mejora una barbaridad cuando uno se pone en modo "pongo-atención-a-los-detalles-y-lo-preparo-todo-con-cariño" ;-) Si la probáis, ya me diréis...

Ensalada-sushi



Ingredientes (para dos)

250 gr. de arroz para sushi
medio calabacín verde y medio amarillo (o uno pequeño)
una zanahoria
medio aguacate
zumo de limón
un filete de atún y otro de salmón, sin espinas ni piel

para la vinagreta:
media cucharadita de pasta de wasabi
unas gotas de aceite de sésamo
tres cucharadas de aceite de sabor neutro
tres cucharadas de salsa de soja
una cucharada de vinagre de vino de arroz
una cucharadita de azúcar

para decorar:
una lámina de alga nori
un puñado de semillas de sésamo tostadas
mezcla de especias shichimi togarashi al gusto

Se cuece el arroz de sushi como indique el paquete, yo lo hice como indica este libro. Mientras se deja enfriar el arroz, se cortan las verduras a bastoncitos de unos 3 ó 4 centímetros de longitud y un par de milímetros de grosor. Se riega el aguacate con limón para que no se ennegrezca. Se corta el pescado a láminas (yo lo corté en cuadrados de unos 3 ó 4 centímetros de lado). Preparar la vinagreta mezclando bien todos los ingredientes y montar el plato.
En cuencos se pone el arroz enfriado (a mí me gusta un poco tibio), se añade un poco de la vinagreta y se colocan primorosamente las verduritas y el pescado encima. Se decora con el alga nori bien picada, sésamo tostado y la mezcla de especias shichimi togarashi (de la cual soy totalmente adicta) al gusto. Se sirve con el resto de la vinagreta, salsa de soja y las especias para que cada cual lo sazone a su gusto.

El día que la hice en casa eché de menos haber preparado un té verde para acompañarla, así que la próxima vez que la haga me voy a preparar el té verde con arroz tostado que siempre me pido cuando voy a comer sushi.

Hoy es primero de septiembre, así que es el momento de acabar los proyectos de verano y empezar con los de otoño. Hoy se cierran en La Vuelta a Mundo los cuadernos de viaje y próximamente os explico más sobre lo que planeo este otoño. ¿A vosotros, qué os gustaría hacer?

¡Salud!

lunes, 22 de agosto de 2011

Cosas que aprendí en Viena (II)

Mi diario de viaje en imágenes sigue creciendo y yo sigo recordando todo lo que aprendí en Viena...
Si se tiene que escoger un lugar para comer, mejor escoger el que tiene la carta más corta y la pizarra más grande y si es en un mercado, mejor que mejor.
Si además se está en un barrio interesante, nunca se debe posponer hacer la foto deseada, la oportunidad puede que se escape y no vuelva.
Y que el mulligatawny también puede resultar como almuerzo de un día tibio de verano.

Mulligatawny a la Arantza con el toque de Leopoldstadt



Ingredientes (para tres o cuatro)

una cebolla pequeña
cuatro dientes de ajo
un tomate grande
un boniato
una zanahoria
un bulbo de hinojo
un pulgar de jengibre rallado
una cucharadita de comino
una cucharadita de cúrcuma
una cucharadita de garam masala
media cucharadita de cayena
una taza de lentejas rojas
caldo de verduras
un puñado de acelgas
media taza de leche de coco
una manzana, zumo de limón y cilantro fresco al gusto

Se pican las verduras y se ponen a rehogar en una cazuela o olla. Una vez empiezan a estar blanditas, se añaden las especias y en un par de minutos se añaden las lentejas y el caldo de verduras. Se deja cocer unos 15 minutos y entonces se añaden las acelgas picadas y la leche de coco, se deja cocer unos cinco minutos más. Para servir, se le añaden la manzana picada, zumo de limon y el cilantro fresco. Se puede acompañar de pan (como en Leopoldstadt) o con arroz (como en "casa Marmota").

¡Salud!

P.D. Aún me quedan algunos aprendizajes más...

lunes, 15 de agosto de 2011

Cosas que aprendí en Viena (I)

Si se quiere hacer algo bien, hay que centrarse, o lo que es lo mismo, "quien mucho abarca, poco aprieta".

Si una va por una ciudad interesante con tres cámaras distintas y cuatro proyectos fotográficos en mente no se saca nada decente (y se suda una barbaridad). Hay que apostar por algo y concentrarse. Así es como decidí dejar la cámara digital en casa y dedicarme sólo a fotografiar Viena con la Retinette de mi madre (aquí se pueden ver algunas fotos que voy publicando poco a poco). No sé si salieron mejores que con la digital, pero mi satisfacción sí que creció, que es lo que cuenta.

Por lo mismo, les tengo mucha simpatía a los locales que apuestan por un producto y se dedican a fondo, como la pequeña cafetería en Viena Corns n'Pops, en la que se sirve muesli y poca cosa más. ¿Qué mejor para el desayuno?

Muesli de rosas (inspirado en el de Corns n'Pops)

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Ingredientes (para uno)

media taza de copos de cereales variados
media taza de frutas tropicales secas y nueces variadas (aunque con un tipo ya saldría bien)
yogur al gusto
un melocotón (nectarina o cualquier fruta que apetezca)
un chorrito de agua de rosas
una pizca de cardamomo en polvo
una cucharadita de miel

Se ponen los cereales a ablandar con media taza de agua una hora (si es para el desayuno se pueden poner por la noche). Se trocea la fruta y se mezcla con el resto de ingredientes.
Yo lo decoré con rosas secas para té y lo acompañé de un té de rosas y cardamomo con otro chorrito de agua de rosas.

¡Salud!

P.D. Próximamente más aprendizajes vieneses.