Mostrando entradas con la etiqueta cocina oriental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina oriental. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de julio de 2013

Lo más difícil

Me dijeron que lo más difícil sería el no dormir, el tener que cargarlo arriba y abajo, las múltiples lavadoras... pero lo que está siendo más difícil es ese momento en que no puedes hacer nada más que estar ahí, aquí y ahora. No puedes hacer nada, simplemente tenerlo en brazos y esperar, viendo como se acumulan los platos, como el ordenador te llama como una sirena, como el libro o la labor se quedan ahí muertitos de asco...

Bueno, comer fideos con palillos mientras se acciona un sonajero tampoco es pan comido ;-)

.

Últimamente el jefe está más que interesado en la comida que comemos, así que estamos cocinando más sencillo, pero estamos perfeccionando el fino arte de la salsa y la vinagreta. La clásica para este plato de fideos chinos y brécol cocido es limón, salsa de soja, jengibre fresco y una puntita de chile.

¡Salud!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cosas que aprendí en Viena (III)

A veces se tiene que escoger entre vivir la vida o fotografiarla, o lo que es lo mismo, no se puede estar en misa y repicando. Muchos momentos geniales de nuestro viaje a Viena los he podido registrar en mi diario de viaje fotográfico, pero la sonrisa más bonita de Viena, los juegos más divertidos y las conversaciones más interesantes (ante un plato de hummus o un bocadillo de pollo volador) simplemente los he disfrutado.

Hay momentos en los que expresamente dejo mi cámara a un lado y pongo todos mis sentidos en el aquí y ahora, como cuando me siento en un pequeño local que pasa casi desapercibido en compañía inmejorable ante una cena reparadora con la que soñaba desde hace tiempo.

Hace tiempo que me di cuenta de que la combinación de sushi y ensalada me iba genial para ver desaparecer el cansancio de turistear por una ciudad, devolverme el buen humor y no necesitar una siesta, así que cuando vi la ensalada-sushi que me sirvieron en el pequeño bar Suk fui literalmente feliz: arroz pegajoso y aún tibio, lonchas carnosas de pescado y verduritas crujientes. La salsa picante estilo ketchup estaba buena, pero no me acabó de convencer, por eso en mi versión la he cambiado por una vinagreta más a mi gusto.

Aviso que esta ensalada-sushi está llenita de ingredientes rarunos (¡qué novedad! jajajaja), pero os prometo que vale la pena una excursioncilla al supermercado oriental o a la sección de exóticos. Además, el resultado mejora una barbaridad cuando uno se pone en modo "pongo-atención-a-los-detalles-y-lo-preparo-todo-con-cariño" ;-) Si la probáis, ya me diréis...

Ensalada-sushi



Ingredientes (para dos)

250 gr. de arroz para sushi
medio calabacín verde y medio amarillo (o uno pequeño)
una zanahoria
medio aguacate
zumo de limón
un filete de atún y otro de salmón, sin espinas ni piel

para la vinagreta:
media cucharadita de pasta de wasabi
unas gotas de aceite de sésamo
tres cucharadas de aceite de sabor neutro
tres cucharadas de salsa de soja
una cucharada de vinagre de vino de arroz
una cucharadita de azúcar

para decorar:
una lámina de alga nori
un puñado de semillas de sésamo tostadas
mezcla de especias shichimi togarashi al gusto

Se cuece el arroz de sushi como indique el paquete, yo lo hice como indica este libro. Mientras se deja enfriar el arroz, se cortan las verduras a bastoncitos de unos 3 ó 4 centímetros de longitud y un par de milímetros de grosor. Se riega el aguacate con limón para que no se ennegrezca. Se corta el pescado a láminas (yo lo corté en cuadrados de unos 3 ó 4 centímetros de lado). Preparar la vinagreta mezclando bien todos los ingredientes y montar el plato.
En cuencos se pone el arroz enfriado (a mí me gusta un poco tibio), se añade un poco de la vinagreta y se colocan primorosamente las verduritas y el pescado encima. Se decora con el alga nori bien picada, sésamo tostado y la mezcla de especias shichimi togarashi (de la cual soy totalmente adicta) al gusto. Se sirve con el resto de la vinagreta, salsa de soja y las especias para que cada cual lo sazone a su gusto.

El día que la hice en casa eché de menos haber preparado un té verde para acompañarla, así que la próxima vez que la haga me voy a preparar el té verde con arroz tostado que siempre me pido cuando voy a comer sushi.

Hoy es primero de septiembre, así que es el momento de acabar los proyectos de verano y empezar con los de otoño. Hoy se cierran en La Vuelta a Mundo los cuadernos de viaje y próximamente os explico más sobre lo que planeo este otoño. ¿A vosotros, qué os gustaría hacer?

¡Salud!

lunes, 22 de agosto de 2011

Cosas que aprendí en Viena (II)

Mi diario de viaje en imágenes sigue creciendo y yo sigo recordando todo lo que aprendí en Viena...
Si se tiene que escoger un lugar para comer, mejor escoger el que tiene la carta más corta y la pizarra más grande y si es en un mercado, mejor que mejor.
Si además se está en un barrio interesante, nunca se debe posponer hacer la foto deseada, la oportunidad puede que se escape y no vuelva.
Y que el mulligatawny también puede resultar como almuerzo de un día tibio de verano.

Mulligatawny a la Arantza con el toque de Leopoldstadt



Ingredientes (para tres o cuatro)

una cebolla pequeña
cuatro dientes de ajo
un tomate grande
un boniato
una zanahoria
un bulbo de hinojo
un pulgar de jengibre rallado
una cucharadita de comino
una cucharadita de cúrcuma
una cucharadita de garam masala
media cucharadita de cayena
una taza de lentejas rojas
caldo de verduras
un puñado de acelgas
media taza de leche de coco
una manzana, zumo de limón y cilantro fresco al gusto

Se pican las verduras y se ponen a rehogar en una cazuela o olla. Una vez empiezan a estar blanditas, se añaden las especias y en un par de minutos se añaden las lentejas y el caldo de verduras. Se deja cocer unos 15 minutos y entonces se añaden las acelgas picadas y la leche de coco, se deja cocer unos cinco minutos más. Para servir, se le añaden la manzana picada, zumo de limon y el cilantro fresco. Se puede acompañar de pan (como en Leopoldstadt) o con arroz (como en "casa Marmota").

¡Salud!

P.D. Aún me quedan algunos aprendizajes más...

lunes, 21 de marzo de 2011

Agridulce

Este año estoy tomando dos cursos de alemán y, aunque la gramática es casi la misma sólo que en diferentes niveles de profundidad, de una salgo llena de ideas y una gran sonrisa y de la otra salgo sin energía y con ganas de meterme en la cama el resto de la semana. Creo que tiene que ver con los profesores y cómo enfocan la clase. Veréis...

Llego el lunes por la mañana a la universidad y en la clase hay un tipo sonriente, con ojillos pequeños e irónicos y mejillas sonrosadas. El hombre, que parece haber salido de un cuento de los hermanos Grimm, hace una pequeña broma sobre el tiempo, todos nos reímos y empieza la lección. Hoy toca el condicional y nos propone una serie de divertidos dilemas morales que nos hacen discutir y reír: "¿Qué harías si... pudieras copiar en un examen sin ser pillado, ... pudieras vivir sin trabajar toda tu vida, etc.?" Cuando llega el final de la lección, estamos tan enfrascados en la discusión que el profe casi tiene que obligarnos a salir.

El viernes es muy distinto, al llegar a clase me encuentro con una especie de Pietà llorosa, con unos ojos enormes que caen cuando ladea la cabeza compungidamente. Bueno, me siento y abro el libro... ¡Anda!¡Qué casualidad! Aquí hoy también toca el condicional. Después de repasar el vocabulario de catástrofes naturales, nos ponemos al tema de gramática. Primero, para ir haciendo boca, un documental sobre el alcoholismo infantil en Austria, con entrevistas a padres e hijos afectados y debate con psiquiatra experto incluídos. Después, nuestro debate bajo el lema: "¿Qué harías tú si tu hijo de 12 años fuera alcohólico?" Casi no damos tiempo a que se acabe la hora que ya estamos todos preparados para salir huyendo de allí.

Así es que al final de la semana tengo una sensación como agridulce... ideal para estos rollitos orientales.

Rollitos agridulces

Sweet sour

Ingredientes (para 8 rollitos)

una cebolleta
un puñadito de hojas de lima o hierba de limón
un puñadito de cilantro fresco
una guindilla fresca
un chorrito de aceite
un chorrito de salsa de soja
unos 200 gramos de gambas de cóctel, ya cocidas
un aguacate
ocho láminas de papel de arroz

Para la salsa
el zumo de una lima
salsa de soja al gusto
una guindilla picada
una cucharada de azúcar (o al gusto)
cilantro fresco picado

Se trituran la cebolleta, las hojas de lima, el cilantro, la guindilla, el aceite y la salsa de soja hasta formar una pasta. Se mezclan en la pasta las gambas y el aguacate a trozos pequeños.
Se remojan las láminas de papel de arroz según el paquete y se rellenan con la mezcla de las gambas.

Para la salsa, se van mezclando los ingredientes y probándola hasta que esté al gusto del consumidor. Ha de tener un toque ácido pero dulce, como mis clases de alemán...

¡Salud!

domingo, 28 de febrero de 2010

Días rojos

You know those days when you've got the mean reds.... the blues are because you're getting fat or maybe it's been raining too long. You're sad, that's all. But the mean reds are horrible. You're afraid and you sweat like hell, but you don't know what you're afraid of. Except something bad is going to happen, only you don't know what it is. ~Truman Capote, Breakfast at Tiffany's, 1958 (La traducción aproximada en la frase número diez de esta página)

Yo también he tenido a veces ese tipo de días rojos pero los hay de otro tipo que son mucho más alegres. Son los que se empiezan entre unas sábanas encarnadas que te engullen suavemente y un desayuno en silla roja, sobre un mantel rojo y con una taza roja mientras lees a tus vermells favoritos

red mornings

Aquellos en los que sales a pasear bajo el sol siguiendo el camino de baldosas coloradas y descubres que el camino se ha enjoyado de carmesí.

following the red brick road

Y en los que tras la caminata te sientas a deleitarte con un curry rojo bien picante...

Red hot chicken curry

red hot chicken curry

Ingredientes (para dos)

un poco de aceite vegetal
un par de cucharadas de pasta de curry rojo tailandesa*
unos 400 gr. de pechuga de pollo a dados
un par de cebolletas a rodajitas
un bulbo de hinojo a tiras finas
una lata de leche de coco*
un par de hojas de lima kaffir*
sal al gusto

Para servir:
unos chiles rojos picados
un poco de cilantro fresco o de albahaca tailandesa*
un chorrito de lima o limón
mucho arroz largo cocido

Se sofríe un par de minutos la pasta de curry en el aceite. Se añaden las cebolletas, el hinojo y el pollo y se dejan un par de minutos más. Se añade la leche de coco y las hojas de lima y se deja hervir suavemente unos 10 o 15 minutos, hasta que el pollo esté cocido y la salsa espesa. Se sala al gusto.

*los ingredientes marcados con un asterisco se pueden comprar en tiendas o supermercados especializados en productos asiáticos. La pasta de curry suele venir en tarritos pequeños, la leche de coco en latas de 400ml y las hojas de lima kaffir congeladas en paquetes grandes, pero vale la pena tener siempre en casa porque su aroma es fantástico para el pescado o el arroz :)

Y lo más alegre de este tipo de días rojos es que los he podido fotografiar y he podido participar en una Vuelta al Mundo por primera vez. Se puede dar la vuelta al mundo en Flickr o en Casi en Serio.

¡Salud!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

En el oriente de occidente

Geográficamente, Austria quedaba justo al final de la Europa occidental, tocando al telón de acero. Así que se podría considerar que Austria queda en el oriente de occidente.

Por eso debe ser que en una ciudad relativamente pequeña como es Salzburgo hay una gran cantidad de restaurantes, puestos de comida y supermercados orientales. Que yo conozca, hay restaurantes chinos, japoneses (con distintas especialidades), coreanos, tailandeses, indios (del pan naan del Taj Mahal podría comer infinitamente)... y como mínimo, una tiendecita india y dos supermercados asiáticos (no sé si me dejo alguno).

En esos supermercados podría yo pasarme días enteros, mirando, oliendo, tocando... y es donde me he ido a aprovisionar para hacer esta sopita que no tengo claro de qué país podría ser porque leí la idea en un libro británico (si alguien sabe de dónde puede ser la sopa, encantada de que me informe) Creo que va a ser una aportación rápida y reconfortante para este HEMC 36.

Sopa especiada

slurp!

Ingredientes (para uno)

un cuenco de caldo de pollo
una guindilla tailandesa
una ramita de hierba de limón
un par de estrellas de anís estrellado
un chorrito de salsa de pescado
un par de pak choi
un puñado de fideos
un chorrito de zumo de limón o lima para servir

Se pone a calentar el caldo y se añade la guindilla entera (si se quiere poco picante, picada si se quiere muy picante), la hierba de limón rota, el anís entero y la salsa de pescado. Se deja hervir unos 10 minutos, se añade el pak choi picado y se deja unos 5 minutos más.
Mientras, se cuecen los fideos como indique el paquete.
Se sirven los fideos en un cuenco, se añade el caldo con las verduritas y... ¡slurp!

¡Queda inaugurada la temporada de sopas!
¡Salud!

martes, 18 de noviembre de 2008

Preludio

Llego a la escuela con tiempo suficiente. Me preparo para la clase... vamos a ver... hoy vamos a hablar de Romy Schneider y de Michelle Obama, repasaremos los números y los colores y empezaremos mi vocabulario favorito del primer nivel: el café.

Pasan cinco, diez, quince minutos y nadie llega. Una colega telefonea a la alumna que se ha olvidado de llamar para que confirme que no va a venir, que es tut ihr sehr Leid pero que el jueves Dios dirá...

Parece que hoy se ha adelantado Nikolaus y me ha dejado un detallito: una hora y media libre para pasear por la ciudad a dos días de la apertura del Christkindlmarkt.

Así que salgo de la escuela, me calo la gorra (que estamos a 6 graditos) y en vez de tirar a la izquierda, tiro a la derecha con calma, saboreando el fresco (el frío viene cuando bajamos de cero) y los escaparates. Llego al Alten Markt y me avituallo de castañas que hacen las veces de guantes. Me quedo un rato embobada delante de la decoración perfecta, roja, de fieltro, renos y manteles a cuadros.

Esquivo la tentación y giro por la Goldgasse. La callejuela está tranquila, oscura. Los escaparates relucen con cosas antiguas, artesanales y deliciosas. Algunos de los dependientes ya están cerrando, otros toman una taza de té con la mirada cansada, otros están acabando de poner el espumillón plateado en la puerta del negocio.

Llego a la Residenzplatz y allí ya se colma el ambiente de Vorfreude. Los puestos del mercadillo están preparando la mercancía y más allá, en la Mozartplatz, los primeros impacientes ya se han lanzado a la pista de hielo a ritmo de disco setentero mientras sus hermanos mayores disfrutan del primer Punsch de la temporada.

Vuelvo rápido por el río, me paro a comprarme unos calcetines gordos y voy a casa a prepararme un bol del mejor arroz del mundo mundial para cenar...

El mejor arroz del mundo mundial (copiado vilmente del de Nigel Slater)

arroz

Ingredientes (para dos)
una cebolla pequeña
aceite vegetal
dos ajos enteros y pelados
un par de cápsulas de cardamomo un poco estrujadas
un par de clavos
una ramita de canela
una guindilla seca
una taza de arroz basmati

Se pocha la cebolla cortada pequeña en el aceite con las especias. Se añade el arroz, el doble de agua y sal. Cuando arranca a hervir se baja el fuego y se tapa la cazuela. Cuando quede la mitad del tiempo de cocción del arroz, se apaga el fuego y se deja tapado para que se acabe de hacer.

Se sirve acompañado de lo que se quiera, hoy ha sido un salteado de brócoli y pechuga de pollo con salsa de ostras, limón, sambal, jengibre, ajo, salsa de soja y sésamo. Pero sólo está riquísimo, a pesar de tener que ir pescando las especias. Ya se sabe, quien más recoge... ¡tiene premio, oiga!

Y el jueves... es geht los! ¡Revivaaaa!

¡Salud!

martes, 7 de octubre de 2008

Evento de la marmota IX: la larga noche

Cuando llega el otoño a Austria llega la larga noche en la que puedes patearte todos los museos de la ciudad por el módico precio de 13 euretes de 18h a 1h.
Hasta ahora siempre la habíamos celebrado en la capital, pero este año hemos decidido conocer mejor a nuestros vecinos salzburgueses.
Así este sábado pasado aprendimos a qué jugaban cuando eran pequeños, los puntos oscuros y los claros de su historia y qué tipo de arte les gusta.
Para reunir energía para esa larga noche hay que alimentarse bien y así descubrimos una super energética bebida india en la que me he inspirado para alegrar un arroz con leche algo pocho que tenía en la nevera y así seguir la estela del gurú de los postres indios ;)

Arroz con leche a la thandai

arroz con leche

Ingredientes (para uno bien alimentado)
una taza de arroz con leche sosillo
media taza de leche
cardamomo, pimienta negra, canela, clavo, agua de rosas y azúcar al gusto
almendras y semillas de amapola al gusto

Se hace una infusión con la leche y las especias. Cuando se ha enfriado, se cuela, se le añade el agua de rosas (un chorrín), el azúcar y se mezcla con el arroz con leche. Queda un arroz con leche muy clarito, pero se puede dejar reducir para tener algo más espeso si apetece.
Al servir, se espolvorea con las almendras y las semillas de amapola tostadas.

¡Salud!

jueves, 18 de septiembre de 2008

Inspiración

Entre esta dama ¡gracias Ibán por presentárnosla! y este caballero han hecho que despertara en mí otra vez el gusanillo por el pan.

He comenzado por uno facilito y sin mucho trabajo... a ver si poco a poco vuelvo al redil panaderil ;)

Roti

La receta de los rotis es la que propone Manjula acompañada de un paté de judías, tomates secos en aceite y una pizca del sátar que me trajo el cartero hace tiempo ;). Una cena en menos de 20 minutos, ¡un lujo de cena!

La receta en español en El Cafetito.

¡Salud!

miércoles, 21 de mayo de 2008

Corre, coooorreeee...

La primavera siempre me da la impresión de que va muy deprisa. El invierno pasa leeeento, como aletargado, y cuando llega la primavera todo despierta de golpe y pasan las cosas aceleradas. Los acontecimientos en primavera se amontonan, se atropellan y pasan casi sin que te des cuenta.

Así mismo tengo la impresión que pasa con las temporadas de alimentos. La frutas y verduras de invierno tienen temporadas muy largas mientras que las de primavera, a la que te descuidas, ya se te ha pasado y ni siquiera te ha dado tiempo de probarlas.

Mientras esperamos que algún día el de ciencias nos explique la teoría de las estaciones y la gravedad, yo voy cocinando con ruibarbo, vaya a ser que se me pase el arroz. Esta vez en salado, para dar ideas a las que no se acaban de llevar bien con él.

Cerdo con salsa de ruibarbo (inspirada en la receta de Jamie Oliver)



Ingredientes (salsa para cuatro, carne para dos)

400 gr. de ruibarbo
2 dientes de ajo
una guindilla fresca sin las pepitas
un pedazo de jengibre
cilantro en polvo
canela en polvo
cuatro cucharadas soperas de miel
cuatro cucharadas soperas de salsa de soja
400 gr. de carne de cerdo para guisar cortada a dados
aceite de oliva
cilantro fresco para servir

Se trituran todos los ingredientes juntos excepto el cerdo y el aceite. Se reserva la mitad de la salsa para otra vez.
En una cazuela que pueda ir al horno se pone el cerdo, la mitad de la salsa y agua hasta que quede todo cubierto.
Se cuece en el horno precalentado a 180ºC una hora y media, o hasta que la carne esté tiernita.
Cuando ya está hecho, se saca del horno y se fríen los trocitos de carne escurridos de la salsa en una sartén con aceite hasta que queden dorados.
Se sirve calentito, cubierto de la salsa, espolvoreado con el cilantro fresco y acompañado con arroz, pasta o mucho pan para mojar.
Yo opté por unos fideos japoneses de trigo sarraceno y unas espinacas al vapor.

Queda picante, ácido, dulce y especiado, todo un festival de sensaciones para el paladar. La melosidad de los fideos le da un contrapunto fantástico.

¡Salud!

viernes, 14 de marzo de 2008

Imbiss oriental

La comida tailandesa está de moda por estas tierras. No hay garito moderno que se precie que no tenga platos estilo thai en su carta. Naturalmente, por un plato de esas características en un sitio de esas características pagas de 12 a 18 euros y nunca sabrás si es comida tailandesa de verdad o no, ya que seguramente el chef es de Sankt Pölten y jamás ha pisado Bangkok.

¿Cuál es la mejor manera de descubrir un buen garito tailandés? Preguntándole a un tailandés, claro. Yo llevo ventaja porque conozco a una de pura cepa. Ella enseña su idioma en la escuela y coincidimos hace unos años en el curso de formación que nos dieron antes de empezar. Cuando le pregunté, me recomendó el Imbiss Lek's y aunque me advirtió que no era como "en casa" me lo describió con estimulantes "mmmmh", "Lecker" y "Scharf".



Así que la semana pasada tomamos el autobús y nos dirigimos hacia esos escasos 10 metros cuadrados envueltos en metal y vidrio. La cantidad de coches aparcados cerca indicaban que había bastante gente que se había acercado expresamente a tomar su Mittagessen. Dentro, una camioneta hacía las veces de cocina y mostrador. El comedor consistía en tres mesas altas con taburetes y la decoración se centraba en una foto descolorida de la familia real, figuras, colgantes y otras pegatinas-amuletos para dar suerte al negocio.



Comimos platos sencillos, acabados de hacer, picantes, sabrosos y baratos mientras aprendíamos un poco de tailandés.

Como ya dije, estoy comenzando a apreciar estos locales de la serie "no salen en las guías". Intento no dejarme deslumbrar por el diseño que a veces hace de tapadera de comida mediocre. En definitiva, estoy en una fase de contenido y no de continente. Será que me estoy haciendo mayor :)

Imbiss Lek's
Schallmooser Hauptstraße 72

Tschok dii kah!

miércoles, 10 de octubre de 2007

Me falta el mar

Echo de menos muchas cosas de Barcelona. Mi familia y mis amigos lo primero, por supuesto... pero también añoro los bares sucios y ruidosos de mi barrio, los baldosines de las calles del Eixample, la luz de la Barceloneta... y sobre todo echo de menos el mar.

Mucha gente de aquí no lo comprende y cuando digo que me falta el mar me espetan que aquí también hay lagos en donde bañarse. A mi bañarme en el mar me gusta, pero no es lo que añoro. Añoro su olor salado, el aire húmedo de la costa que se te mete en los huesos, la sensación de estar ante algo inmenso y vivo que no puedes abarcar y te supera (y la cura de humildad que eso supone).


Mi Mediterráneo, ¿verdad que sale guapo en las fotos?

Cuando me vine definitivamente a Salzburgo me despedí emocionada de mis amigos, besé y abracé entre lágrimas a mi familia, y, mientras despegábamos, miré hacia abajo desde el avión para decirle adiós a mi Mediterráneo. Siempre que alguien me dice que va a viajar a la costa, le pido que lo salude de mi parte.

Sólo con ver el logo del HEMC 15 vinieron a mi cabeza todas estas cosas y pensé participar con esta receta tan rica que siempre tomo en mi restaurante japonés favorito y que he decidido recrear.

Sopa de miso y mar



Ingredientes (para cuatro)

medio litro de agua
un puñado de espinacas (se pueden usar las verduras que apetezcan)
un par de cebolletas tiernas a rodajas finas
una cucharada de algas wakame secas (de la tienda oriental, me han prometido que duran una barbaridad)
un paquete de tofu fresco (de la herboristería)
cuatro cucharadas de pasta de miso (yo usé del marrón claro, también de la tienda oriental)

Se ponen a hervir en el agua las verduras hasta que estén tiernas (unos 10 minutos). Se añade el tofu a dados y las algas y se deja un par de minutos más. Antes de servir se disuelve el miso. Al tener un sabor muy peculiar, se puede poner menos o más miso, según los gustos. Yo empezaría con poca cantidad e iría añadiendo poco a poco, probando, hasta que esté a nuestro gusto.

Es una sopa muy buena, nutritiva, fácil de preparar y saludable, con todo el sabor del mar.
¡Salud!

miércoles, 25 de julio de 2007

Soy una spice girl...

Ya me gustaría a mí... tener su morro y su cuenta bancaria... pero noooo... no voy a ser la nueva partner de la Beckham & co :D.

Me refería a que me encantan las especias. Que me parecen una muy buena manera de animar un plato sosaino o de alegrar cualquier guisote. Además, son taaaan bonitas y taaaaan fotogénicas... Creo que es por eso que me encantaría poder ir a Marruecos o a Turquía, sólo para ver los montones de especias en los mercados y hacer millones de foticos.

Si os gustaría saber más sobre la historia de las especias y otras informaciones, este artículo de la wikipedia es muy interesante (explica que el motivo del descubrimiento de América no fue otro que las especias...)


Arriba: semillas de fenogreco. En medio a la derecha: semillas de mostaza, en medio a la izquierda: cúrcuma. Abajo a la derecha: hojas de curry, abajo a la izquierda: jengibre fresco.

Uno de los platos especiados que hago muy a menudo es el curry. Curry, en realidad significa simplemente salsa. Así que hay tantas combinaciones de currys como familias hay en la India. Tomé prestada en su día la receta de Jamie Oliver y se ha convertido en mi receta habitual de esta salsita. Los polvos de curry que venden en las tiendas no me entusiasman demasiado, pero la combinación hecha en casa me parece riquísima. Hay que tener algunos tarritos más en la cocina, pero creo que vale la pena.

Además, al ser un plato tan versátil, es de esas recetas que las guardo de reserva para cuando sólo me queda medio calabacín, un tomate y algo de pescado congelado. Los ingredientes básicos del curry se pueden tener almacenados en la alacena durante meses y meses. Yo normalmente los compro en una tienda de productos orientales pero estoy segura de que en cualquier sección gourmet de un buen supermercado se pueden encontrar.

Salsa de curry básica



Ingredientes (para dos, aunque como congela divinamente se puede multiplicar por más y guardar para otras ocasiones)

un chorro de aceite vegetal neutro (yo uso de girasol)
1 cucharadita de semillas de mostaza
media cucharadita de semillas de fenogreco
un puñado de hojas de curry picadas
un pedazo de jengibre de unos 3-4 centímetros picado fino
2 cebollas picadas muy finas
una lata de tomate triturado o entero
una cucharadita de cúrcuma
200 ml de leche de coco
un pellizco de guindilla en polvo (eso va a gustos...)
sal

El truco del curry es tener todos los ingredientes preparados con antelación, porque se hace en un tris y corremos el riesgo de que se nos quemen las especias, quedando un sabor amargo no muy agradable. Así que una vez está todo preparadito, calentamos una sartén con el aceite. Se le echan las semillas de mostaza y cuando comienzan a saltar, se añaden las de fenogreco y se deja unos 30 segundos. Entonces se añaden las hojas de curry, el jengibre picado y las cebollas picadas (si se quieren añadir verduras crudas este es el momento también, en mi caso medio calabacín a dados). Cuando las cebollas están pochadas se añade el tomate, la cúrcuma, el polvo de guindilla y la leche de coco. Se deja cocer bajito (ojo, que se pega... si necesita más líquido, se le añade agua y listo) unos 10 minutos. Entonces es cuando se añade la "chicha". En mi caso añadí dos filetes de pescado (¡congelado y todo, hala, a la cazuela!) pero si se quiere hacer con pollo o cordero, es mejor saltearlo primero un poco. Se deja de 5 o 10 minutos más (hasta que la "chicha" esté cocida), se rectifica de sal y ¡a comer!


Arroz lila antes de cocerse

Yo lo acompaño normalmente de arroz basmati y lo suelo espolvorear con cilantro fresco picado. Pero ayer había comprado un arroz lila en una tienda de comercio justo y lo probé. También suelo hacer una ensalada fresca para compensar el picante del curry. Ayer preparé un carpaccio de calabacín con tomates picados y cebollino.

¡Que paséis un sabroso resto de semana!
¡Salud!