Ya me gustaría a mí... tener su morro y su cuenta bancaria... pero noooo... no voy a ser la nueva
partner de la Beckham & co :D.
Me refería a que me encantan las especias. Que me parecen una muy buena manera de animar un plato sosaino o de alegrar cualquier guisote. Además, son taaaan bonitas y taaaaan fotogénicas... Creo que es por eso que me encantaría poder ir a Marruecos o a Turquía, sólo para ver los montones de especias en los mercados y hacer millones de foticos.
Si os gustaría saber más sobre la historia de las especias y otras informaciones,
este artículo de la wikipedia es muy interesante (explica que el motivo del descubrimiento de América no fue otro que las especias...)
Arriba: semillas de fenogreco. En medio a la derecha: semillas de mostaza, en medio a la izquierda: cúrcuma. Abajo a la derecha: hojas de curry, abajo a la izquierda: jengibre fresco.Uno de los platos especiados que hago muy a menudo es el curry.
Curry, en realidad significa simplemente salsa. Así que hay tantas combinaciones de currys como familias hay en la India. Tomé prestada en su día la receta de Jamie Oliver y se ha convertido en mi receta habitual de esta salsita. Los polvos de curry que venden en las tiendas no me entusiasman demasiado, pero la combinación hecha en casa me parece riquísima. Hay que tener algunos tarritos más en la cocina, pero creo que vale la pena.
Además, al ser un plato tan versátil, es de esas recetas que las guardo de reserva para cuando sólo me queda medio calabacín, un tomate y algo de pescado congelado. Los ingredientes básicos del curry se pueden tener almacenados en la alacena durante meses y meses. Yo normalmente los compro en una tienda de productos orientales pero estoy segura de que en cualquier sección gourmet de un buen supermercado se pueden encontrar.
Salsa de curry básica
Ingredientes (para dos, aunque como congela divinamente se puede multiplicar por más y guardar para otras ocasiones)
un chorro de aceite vegetal neutro (yo uso de girasol)
1 cucharadita de semillas de mostaza
media cucharadita de semillas de fenogreco
un puñado de hojas de curry picadas
un pedazo de jengibre de unos 3-4 centímetros picado fino
2 cebollas picadas muy finas
una lata de tomate triturado o entero
una cucharadita de cúrcuma
200 ml de leche de coco
un pellizco de guindilla en polvo (eso va a gustos...)
sal
El truco del curry es tener todos los ingredientes preparados con antelación, porque se hace en un tris y corremos el riesgo de que se nos quemen las especias, quedando un sabor amargo no muy agradable. Así que una vez está todo preparadito, calentamos una sartén con el aceite. Se le echan las semillas de mostaza y cuando comienzan a saltar, se añaden las de fenogreco y se deja unos 30 segundos. Entonces se añaden las hojas de curry, el jengibre picado y las cebollas picadas (si se quieren añadir verduras crudas este es el momento también, en mi caso medio calabacín a dados). Cuando las cebollas están pochadas se añade el tomate, la cúrcuma, el polvo de guindilla y la leche de coco. Se deja cocer bajito (ojo, que se pega... si necesita más líquido, se le añade agua y listo) unos 10 minutos. Entonces es cuando se añade la "chicha". En mi caso añadí dos filetes de pescado (¡congelado y todo, hala, a la cazuela!) pero si se quiere hacer con pollo o cordero, es mejor saltearlo primero un poco. Se deja de 5 o 10 minutos más (hasta que la "chicha" esté cocida), se rectifica de sal y ¡a comer!
Arroz lila antes de cocerseYo lo acompaño normalmente de arroz basmati y lo suelo espolvorear con cilantro fresco picado. Pero ayer había comprado un arroz lila en una tienda de
comercio justo y lo probé. También suelo hacer una ensalada fresca para compensar el picante del curry. Ayer preparé un carpaccio de calabacín con tomates picados y cebollino.
¡Que paséis un sabroso resto de semana!
¡Salud!