Mostrando entradas con la etiqueta recetas de mi mama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recetas de mi mama. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de agosto de 2012

Duendecillos verdes

Tener visita de casa en casa es como tener duendecillos verdes viviendo contigo. Te limpian la nevera, pasan la fregona, hacen la colada, limpian el patio de hojas y te llenan la nevera de exquisiteces mediterráneas... ¡cómo los echo de menos! :-)

Bacallà a la llauna)

IMG_8708-9

Ingredientes (para dos personas)

300/400 gr. de filetes de bacalao
una cucharada de harina
a taza de aceite de oliva
dos dientes de ajo
algo de perejil
una cucharadita de pimentón
300 gr. de alubias blancas cocidas
ensalada verde o de tomates para acompañar

Remojar el bacalao unas 48 horas cambiando el agua tres o cuatro veces, secarlo y cubrirlo con la harina. Calentar el aceite y freír el pescado hasta que esté opaco en el medio y dorado en el exterior. Retirarlo y reservarlo en un recipiente que pueda ir al horno sobre una camita de alubias blancas. Espolvorearlo con el perejil y el pimentón. Mientras, freír los ajos fileteados durante un par de minutos en el mismo aceite de freír el bacalao, inmediatamente echar el aceite con los ajos por encima del bacalao y las judías.
Servir con ensalada y suficiente pan para mojar en el aceite aromatizado.

¡Salud!

domingo, 6 de febrero de 2011

Cada domingo, un premio

Desde hace unos meses cada domingo cuando el sol ya empieza a estar alto, salimos a hacer algo de ejercicio. No es que corramos una maratón, pero unas cuantas piscinas cuando nieva o seis series de seis minutos corriendo cuando hace sol sí que logramos.

A veces en estas sesiones la fuerza de voluntad flaquea, pero enseguida vuelve a aparecer cuando pensamos en el premio que nos está esperando en casa. Siempre dejamos algo bien tapado cociéndose a horno muy, muy bajito o algo ya casi preparado para cuando llegamos a casa.

No hay mejor premio después de un pequeño esfuerzo y pasar frío que llegar a una casa perfumada con algo que se está cociendo en el horno o de un sofrito esperando en la olla a ser convertido en un guiso rico, rico...

Marmitako (o algo que se le parece)



Ingredientes (para dos que vienen de correr)

una cebolla grande
un pimiento verde pequeño
un ajo
media taza de tomate triturado
cuatro o cinco patatas medianas (hacedme caso y que sean harinosas)
un buen chorro de vino blanco
agua o caldo de pescado para cubrirlo todo
un bonito de un kilo que se aguante tieso deses,pinado y cortado a dados grandes
perejil y pimentón para acabr el plato

He hecho un sofrito con la cebolla, el pimiento, el ajo y el tomate. Cuando las verduras estaban ya tiernas y el tomate parecía una mermelada he añadido las patatas, las he removido un poco para que se impregnaran del sofrito, he añadido el vino y lo he dejado evaporar.
En este momento es cuando yo lo he apartado del fuego y nos hemos ido a dar unas carreritas bajo un solete la mar de majo. cuando hemos vuelto, he añadido agua hasta cubrirlo todo y lo he vuelto a poner al fuego.
Después de la ducha, las patatas ya estaban tiernas, he añadido los trozos de bonito y he apagado el fuego dejando la cazuela tapada sobre el fogón aún caliente. Así, con el poco calor residual se han acabado de cocer los trozos de bonito. En el último momento he añadido un poco de pimentón y perejil picado.

Nos lo hemos zampado mojando un pan de espelta y cilantro... lo que ha sido un contraste de sabores bastante extraño. Los sabores sencillos del guiso contra el pan especiado es, cuanto menos, una experiencia curiosa.

¡Salud!

lunes, 21 de junio de 2010

El cervantista de Salzburgo

Ya he explicado en otras ocasiones lo mucho que aprendo de mis alumnos. Pero es que a veces, no sólo aprendo mucho, además me maravillan.

Es el caso del cervantista salzburgués... os preguntaréis el porqué del artículo determinado... bueno, tengo la ligera sospecha de que él es el único cervantista del barrio :)

Nos conocimos una tarde de primavera y, a pesar de la temperatura agradable, él iba vestido con un jersey de manga larga con algunos agujeros mal disimulados en los codos. Tiene aire de sabio despistado, delgado, tiernamente desgarbado y con la mirada cansada de tenerla fija en los libros. Su español es deliciosamente caballeresco, como arcaico, y sus textos hablan con una pasión sorprendente sobre Cervantes y sus andanzas. Yo no tenía ni idea de que había cervantistas, de que había congresos de cervantistas y de que allí se discute vehementemente sobre si Cervantes sabía latín o no.

En fin, que para este personaje de ropajes sencillos pero de alma rica, llena de pasión y cultura, no podría cocinar nada más que las sopas de ajo de mi madre... y más en este "verano" frío y lluvioso que estamos teniendo.

Sopas de ajo de mi madre

sopas de cervantista

Ingredientes (para dos personas)

un buen chorro de aceite de oliva
8-10 dientes de ajo sin pelar y levemente machacados
pan seco cortado en sopas al gusto
dos huevos
un litro de agua (o caldo)

Se ponen los ajos a dorar en el aceite, cuando empiezan a dorarse, se añade el pan y se tuesta ligeramente. Se le añade el agua y se deja cocer unos minutos hasta que el pan quede al gusto. Al final de la cocción, se añaden los huevos sin batir y se remueven en el caldo hasta que estén cuajados.

Se sirve enseguida con un chato de vino para calentar una fría noche de verano ;) y para participar del HEMC 45, el de las recetas de nuestras madres.

¡Salud!

viernes, 16 de octubre de 2009

Brotzeit: Apfel-Grammelschmalzbrot

Esta vez para celebrar el día del pan he decidido reconciliarme. Sí, reconciliarme con mi pobre masa madre olvidada en la nevera hacía ya meses, reconciliarme con mi banneton y ponerlo en uso otra vez, y de paso también reconciliarme con la Schmalz.

Uno de los acompañamientos mas típicos de los Frühschoppen austríacos es el pan de masa madre con Schmalz, que es básicamente manteca de cerdo. A mí nunca me había hecho demasiada gracia, pero esta receta en la que se le añaden manzanas (Apfel) y chicharrones (Grammel) creo que va a ser el inicio de una bonita amistad ;)

Grammelschmalzbrot

Para el pan usé medio kilo de harina de espelta, una taza y media de masa madre, una taza de agua y sal. Quedó una masa bastante húmeda que tuve que amasar delicadamente y con paciencia y que, después de un par de levados de unas 3-4 horas cada uno y una horita de horno a tope (250ºC), se convirtió en un pan de corteza crujiente. Hubo algunos problemas técnicos a la hora de pasar la masa del banneton al horno, pero nada insalvable :)

Y para vivir la experiencia auténtica austrrrriaca, mezclé 80 gramos de manteca de cerdo con 20 gramos de chicharrones machacados, una manzana en compota, una puntita de ajo, sal y pimienta, unté un poco de la mezcla en el pan y lo acompañé con cerveza de trigo y música tradicional.



¡Feliz día del pan! ¿Alguien más participa?

lunes, 13 de abril de 2009

¿Y los fuegos artificiales?

Pues ya se acabó la cuaresma. La verdad es que después de estar 40 días sin comer carne, de haber soñado con suculentas salchichas y de haber sufrido la envidia de ver como se ponían tibios a alitas de pollo los de la mesa de al lado, esperaba un poco más de emoción.

Llevaba ya tiempo esperando este momento. Llamaría a mi madre, le preguntaría por el cordero ese tan bueno que le enseñó a hacer mi tía Antonia y lo prepararía con paciencia. Después, vendría el banquete y los fuegos artificiales.

Cordero asado

de la tierra

Ingredientes (para dos)
una espalda de cordero (la mía estaba deshuesada, por llegar demasiado tarde al mercado, ains)
un poco de manteca
una ramita de romero
unas cuantas pataticas (nunca serán suficientes, nunca)
sal y pimienta al gusto
un par de dientes de ajo picados y mezclados con agua
un chorro de vino blanco seco

Se precalienta el horno a 180ºC. Se unta la espalda de cordero con la manteca y las hojitas de la rama de romero. Se salpimenta al gusto. En una bandeja de horno se pone un lecho de patatas peladas y cortadas a rodjas, el cordero encima y un dedo de agua. Se pone en el horno y se deja una hora y media. durante la cocción se le va añadiendo el ajo con el agua por encima. Cuando falten unos 20 minutos para que esté listo se le añade el chorro de vino blanco.

El cordero estaba delicioso, las patatas insuperables pero no he visto los fuegos artificiales por ningún lado. Menos mal que con la tripa llena la decepción no importa tanto ;)

¡Salud!

martes, 25 de marzo de 2008

Bueno, bonito y barato

¿Compraríais un producto de no muy buena calidad y caro? ¡Naturalmente que no!, vaya estupidez que acabo de preguntar. Ese es el motivo por el cual no compro jamón español aquí. El jamón español que veo en los supermercados es carísimo y además no tiene muy buena pinta. Es verdad que a veces incluso he llegado a encontrar jamón ibérico pero da una penita, el pobre, que prefiero disfrutar de un buen jamón local antes de gastarme una fortuna en algo de una calidad dudosa.

El Schinkenspeck es un jamón muy rico, puede ser ahumado o sólo curado, más magro o más graso (casi bacon, entonces es Speck a secas), se usa en la cocina austríaca para infinidad de cosas y se come como Jause (snack) en muchísimas ocasiones.



¿Que no es lo mismo? Es verdad. El Schinkenspeck no se puede comparar con el jamón ibérico porque son dos productos diferentes y hay que aprender a apreciarlos sin comparaciones, por lo que cada uno es. Es como pretender comparar manzanas y naranjas, no se puede, son dos cosas distintas pero las dos son igual de ricas... ¿no?

¿Por qué todo este rollo? Pues porque Marian ha escogido como tema del mes en el HEMC 20 el jamón ibérico. Yo lo he sustituido por jamón teutón para hacer esta rica receta con la que mi madre me enseñó a tener gusto por lo verde.

Judías verdes con tomate y jamón



Ingredientes (para uno con buen apetito)

300 gr. de judías verdes congeladas (las frescas aún no se pueden comer)
una taza de tomate triturado
aceite
sal y pimienta al gusto
tres lonchas de jamón cortadas a trozos pequeños (en mi caso, es un Schinkenspeck curado biológico riquísimo)

Se ponen a hervir las judías en agua salada hasta que estén al dente. Mientras, se fríe el tomate triturado (si apetece, se puede añadir cebolla o ajo a la salsa). Cuando las judías están listas, se echan en el tomate y se dejan unos minutos que cojan sabor. Se añade el jamón, se deja que se caliente, se añade sal y pimienta al gusto y se sirve inmediatamente.

Una receta rápida y sabrosa con la que me inicié en el mundo de comer verduras. ¡Hay que ver lo "asquerosita" que era de pequeña! este plato era de los pocos que me gustaban.

¡Salud!

viernes, 22 de febrero de 2008

Metamorfosis

Una se cree adulta, grande y fuerte. Se piensa que es He-man (o He-woman) y que va a ser el ama del universo. Siente esa seguridad que todo lo hace fácil, que tiene la soberbia de hacerte creer que no puede pasar nada malo.

Entonces alguien te dice una frase, apenas cuatro o cinco palabras, y la metamorfosis queda completada. De repente toda tu seguridad se esfuma, vuelves a tener cinco años y te sientes diminuta y frágil.

Lo único que deseas en ese momento es hacerte un ovillo en el sofá, arrebujarte con una manta y comerte un tazón de gusanitos con mucha, mucha miel, hasta que pique la garganta.

Gusanitos



Ingredientes (para uno)

media taza de copos de avena
una taza de leche
miel al gusto

Se pone a cocer a fuego medio la leche con los copos de avena en un cazo, removiendo constantemente. Cuando la avena esté tierna y la leche haya engordado ya está listo.
Se le da sabor con la miel que se quiera pero también se le puede poner azúcar, frutas, semillas, frutos secos, pasas...

Y quién me iba a decir a mí que mi cena preferida de cuando era niña era un típico desayuno británico con un nombre muy poco apetitoso.
Menos mal que la avena despierta la He-woman que hay en mí.

¡Salud!

viernes, 11 de enero de 2008

Amor de madre

Una sombra planea sobre las cabezas de las madres: el instinto maternal. Me escalofría la idea de que bajo la perspectiva de ese instinto las mujeres que tienen hijos tengan que conocerlos sin más. Sólo por el hecho de haberlos parido y amamantado parece que deban conocer a sus crías a la perfección por simple ósmosis.

Eso puede llevar a que la madre en cuestión realmente crea que tiene el don de conocer a sus hijos por haberlos tenido en su vientre, y más tarde vienen las sorpresas del tipo "¿Mi hijo drogadicto? ¡Imposible! ¡Son las malas compañías!"

También puede ocurrir que la madre no sienta ese don y se sienta culpable y "mala madre".

Pero hay una tercera opción secreta, que me parece la más lógica y natural: la comunicación. Nadie espera conocer a otra persona sin hablarle, preguntarle y escuchar sus opiniones, ¿por qué tiene que ser diferente con los hijos?

Mi familia creo que usó esa tercera opción, porque siempre me han preguntado mi opinión, mis gustos y me han escuchado. Incluso, para su dolor, me han dejado equivocarme, pudiendo yo crecer, hacerme fuerte y adulta. Claro que hubo épocas en que la comunicación no era la ideal, sobretodo durante el festival hormonal de la adolescencia, pero son épocas difíciles que no son mejores por no intentar hablar.

Es por eso que le doy las gracias a mi familia por haber sido tan valiente y haberme escuchado. Aunque también les doy las gracias por cenitas caseras como éstas, donde siempre se discute de alguna cosa que sale por la tele, porque en mi familia ver la tele significa tenerla de fondo y charlar nosotros de lo que nos apetezca.

Croquetas de arroz integral y queso (de mi madre)



Ingredientes (para un regimiento):

una cebolla mediana cortada pequeña
un litro de leche
una taza de harina
una taza de mantequilla
dos tacitas de café de arroz integral
un buen puñado de queso rallado
un par de huevos batidos
un plato de pan rallado
sal
aceite vegetal para freír

Se cuece el arroz integral y se prepara una bechamel espesa con la cebolla pochada, la mantequilla, la harina y la leche. Se mezcla la bechamel con el arroz cocido y el queso rallado. Se sala al gusto y se deja enfriar con un papel film pegadito para que no se reseque la superficie.
Con esa masa preparamos croquetas que pasamos por huevo y pan rallado antes de freír en abundante aceite vegetal muy caliente. Cuando las croquetas están doradas se sacan del fuego y se dejan escurrir en papel de cocina.

La mejor manera de comérselas es acompañadas de unas alcachofas tiernísimas de El Prat al horno, pan fresco y unas olivas arbequinas... mmmh!¡Y que viva la dialéctica!

¡Salud!

domingo, 10 de junio de 2007

Segunda receta de mi mami

Hace unos días se discutía en el blog de Paco, entre otros temas, el tema de la integración en un país extranjero. Eso me hizo pensar en qué es realmente integración y en cómo se sabe si estás integrado o no. Supongo que las claves son conocer el idioma, tener un trabajo y hacer amigos autóctonos con los que ir a tomar unas copichuelas. Creo que en todo esto más o menos voy sacando un aprobado, aunque sé que me queda mucho camino por recorrer, ¡sobretodo en el tema idioma!
Pienso en algunos de los españoles que me he encontrado por estas tierras, siempre quejándose de la comida de aquí, que todo es tan caro, que el tiempo es un asco, que la gente es tan cerrada, siempre buscando al grupito de españoles para rajar de los locales... Creo que el día en que yo me queje así, cojo la puerta y me voy. Nadie me obliga a quedarme en un país donde no estoy bien. (Eso no quiere decir que a veces no me queje... es nuestro deporte nacional ¿no? jejeje)
Relacionando el tema de la integración con el gastronómico, me da un poco de pena esa manía española de asegurar de que "como en España no se come en ningún lado". Bien, se come diferente pero no se come mal. Como dice Ibán, "es cuestión de tradiciones y gustos". Es absurdo empecinarse en comer paella cada sábado porque no solo te sale carísimo, sino que no va a ser lo mismo, obviamente. Hay que adaptarse a lo que hay... supongo que eso es parte también de la integración.
Es cierto que aquí, por ejemplo, los higos los cobran a euro la pieza (mi madre aún está traumatizada) pero también es cierto que he descubierto algunas verduras y frutas riquísimas y baratas que nunca había visto en España, como el colirrábano o el ruibarbo.
Además, en estas tierras, con la coña de la "sana dieta mediterránea" han adoptado muchos ingredientes como el aceite de oliva mientras que en España estamos tan seguros de que nuestra dieta es la mejor que nos perdemos muchas cosas de la gastronomía centroeuropea, como los diferentes tipos de nata (mmmmh) o los deliciosos panes de cereales variados (afortunadamente, estas cosas están cambiando poco a poco y se puede encontrar ya casi de todo en todas partes).
De todas maneras, de vez en cuando, hago una visita a la tienda de productos españoles de aquí y me doy algún caprichito. Así, juntamente con los productos que nos traen nuestras visitas, puedo preparar algunas recetas españolas. Aunque sean todo un lujo para el bolsillo... ¡a veces hay que darse estos placeres!




Pimientos del piquillo rellenos de bacalao (al estilo de mi madre)



Ingredientes (para tres o cuatro personas):

dos cebollas medianas
un filete de bacalao desalado (48h en remojo, cambiar el agua cada 12h)
100 gramos de mantequilla
100 gramos de harina + un poco para rebozar los pimientos
medio litro de leche
cuatro zanahorias medianas (yo sólo tenía dos, así que puse dos y un trozo de apio)
un ajo gordo
un vaso de vino blanco (yo le puse jerez)
dos latas de pimientos del piquillo (reservar el agua o aceite de la lata)

Se desmiga el bacalao y se reserva. Se pone la mantequilla en un cazo y se pocha en ella una cebolla picada muy fina. Se añade el bacalao y se le da unas vueltas. Se añade la harina y cuando ésta queda como una pasta espesa, se va añadiendo la leche poco a poco hasta obtener una bechamel espesa (como para hacer croquetas). Se deja enfriar un poco.
Mientras, preparar un sofrito con las zanahorias ralladas, la cebolla y el ajo picados (en mi caso también el apio picado).
Rellenar los pimientos con la bechamel de bacalao, rebozarlos en harina y freirlos un poco hasta que estén dorados.
Echar el vino al sofrito y cuando se evapore el alcohol, añadir los pimientos rellenos, el caldo de la lata de los pimientos y agua hasta cubrir los pimientos. Dejar cocer a fuego medio hasta que la zanahoria quede tierna. ¡Cuidado con la sal, que el bacalao ya es salado!
Servir espolvoreado con perejil picado y con un buen vino (los vinos austríacos están muy ricos)

¡Salud!

miércoles, 9 de mayo de 2007

Primera receta de mi mami

El puente del uno de mayo recibimos visitas. Mis papis y mi tieta Antonia vinieron a pasar unos días con nosotros. Siempre es un gusto tener visitas, no sólo porque veo a la gente que añoro y podemos hablar con tranquilidad (cuando vamos de visita a España, no nos da tiempo ni a cruzar dos palabras seguidas con la misma persona), sino porque además tengo "víctimas nuevas" para mis recetas... jejeje.



Mis papis ya habían venido otras veces, pero era la primera vez para mi tieta, que alucinó con los panes de Austria. Y no es para menos... porque aquí se puede disfrutar de muchísimos tipos de pan, con semillas, de cereales, de centeno... existen todas las combinaciones posibles. Yo no conozco muy bien los nombres todavía, pero el método "Ese de ahí" funciona siempre, y es internacional :-)

Si te gusta el pan y vienes de visita a Salzburgo, estás perdido, porque no sabes cuál elegir!!!! Entonces es cuando compras un panecillo de cada para probarlos y te sobran la mitad. Los pobrecitos se quedan en la cajita del pan y se van secando, secando, hasta que solo se puede hacer con ellos esta sopa de pan y tomate que me enseñó mi madre y luego resultó que hasta Jamie Oliver tiene una receta parecida en su libro "Jamie's Italy".

Aquí va la recetilla:

Sopa de tomate y pan de mi mami (para dos personas)



Ingredientes:
una cebolla gorda cortada en juliana
1 lata de tomate (triturado, troceado o entero)
un puñado de albahaca (esto lo he añadido yo)
un puñado de pan del día anterior
agua (o caldo)
sal y pimienta
aceite de oliva

Elaboración:
En una olla, freímos la cebolla con el aceite y la albahaca. Cuando esté la cebolla transparente se añade el tomate, se da unas vueltas y se añade el mismo volumen de agua que de tomate (si se quiere más clara, se pone más.... Se añade el pan y se deja cocer un cuarto de hora.
Se sirve calentita y si se quiere con un poco de parmesano rallado por encima.

Es una receta de las tres B: ¡buena, bonita y barata! ¡Que además aporta un montón de substancias anticancerígenas, gracias a los tomates en lata!