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lunes, 27 de julio de 2009

Si la Marona no va a Italia...

... Italia viene a la Marona ¡Sin problemas!

pause

Y así, en un descanso de la compra del jueves, en el rincón más fresco de la plaza, degusta un panino relleno de generosas lonchas de tierna, jugosa carne de porchetta, con la cortecita crujiente, dulce y caramelizada.

panino di porchetta

¡Ya lo prometía el rótulo del puesto, "Vera Delizia"!

¡Salud!

jueves, 23 de julio de 2009

True colors

El mercado en verano nos muestra todos sus colores brillantes y por eso me encanta, porque sus true colors son preciosos, como el arco iris ;)



true colors 01 true colors 02

true colors 03 true colors 04

Y en mi bol de las ensaladas también pasa lo mismo...

true colors salad
True colors salad

¡Salud!

lunes, 21 de abril de 2008

Cotilleando

Viajando por las comarcas del Salzburgerland se puede disfrutar de paisajes de maqueta de tren. Montañas nevadas, arbolitos en flor y prados verde intenso salpicados de coquetonas casitas de madera adornadas con geranios en perfecta armonía de colores. Las veo tan perfectas que me sale la vena chafardera y pienso en cómo serán por dentro.



La respuesta a esas preguntas que me hago la he encontrado en el Freilichtmuseum de Großgmain. Allí se puede cotillear cómo son las casas tradicionales por dentro.


El almacén de la leche


La habitación de los niños y la de la plancha


La cocina y el garaje

Y si, además, se organiza algún evento gastronómico, se puede degustar un Gulasch fantástico acompañado de música tradicional.



Y se pueden comprar productos artesanales de la tierra.



Y al llegar a casa, cenar un queso fresco recién hecho y carne de buey ahumada.



Un domingo de primavera realmente aprovechado.

¡Salud!

lunes, 4 de junio de 2007

Me gusta Viena...

Este fin de semana se nos ofreció la oportunidad de visitar Viena con el alojamiento semi-pagado. El Tonisito tenía una reunión en la universidad, así que la empresa le pagaba la mitad del alojamiento y el viaje. Así que aprovechamos para visitar una vez más Viena.
La primera vez que fuimos, fue una catástrofe. Me refiero a que era finales de octubre y se había instalado una horrible "niebla alta" en la ciudad que duró durante toda nuestra visita. Además, no tuvimos mucha suerte con el alojamiento, y la pensión parecía más el túnel del terror que un hotel. Fue entonces cuando comprendí perfectamente a los expresionistas y las teorías retorcidas de Freud. En esas circunstancias Viena es gris, triste y deprimente, perfecta para pintar el dolor y la indiferencia, y para crear teorías sexuales basadas en tragedias griegas. Tardamos más de un año en volver. Pero cuando lo hicimos, el Enero siguiente, disfrutamos como locos, tanto, que este fin de semana era la sexta vez que visitábamos la ciudad de la música.
Me gusta Viena porque allí no me siento extranjera. Quiero decir que en una ciudad tan grande, todo el mundo es extranjero, hay gente de todos los tamaños, colores y formas, y te sientes más a tono con el paisaje.



Me gusta Viena porque puedes hacer cosas que sólo en una gran ciudad puedes hacer, como ir al cine en versión original y ver una película comercial (vimos "Border Town" muuuuuy recomendable), o comprar libros en una mega-librería (compré el libro de "Casa Moro"... luego vienen las recetas...)
Me gusta Viena porque tiene museos con arte de verdad y casas de uno de mis arquitectos preferidos, Hundertwasser, que decía que sus inquilinos preferidos son los árboles (en sus casas siempre viven árboles).



Me gusta Viena porque es sucia y decadente, una ciudad en la que la gente vive, no una ciudad que es un decorado para los turistas.
Me gusta Viena porque tiene el mejor mercado que he visto nunca (y que me perdone Santa Boquería) y el rastro más divertido que puedas encontrar en el mundo! (y que me perdonen en Madrid).





Me gusta Viena porque tiene locales modernos mitad cafetería, mitad tienda de muebles, donde comer un "Brunch" el domingo por la mañana y cafés destartalados que no han sufrido ninguna reforma desde que los inaguraron allá por los años 30.



Por todas esas cosas me gusta Viena. Lo único que no me gusta mucho es el viaje de tres horas en tren. Te deja hecho caldo. Aún así, al volver a Salzburgo, tenía tantas ganas de "inaugurar" mi nuevo libro, que me puse a hacer el pan "plano" rápido que propone:

Pan "plano" rápido (para dos)

Ingredientes:

100 ml de agua tibia
1/4 de cucharadita de levadura seca de panadero
130 gr. de harina de fuerza
una cucharada de aceite de oliva
un pellizco de sal

Se mezclan todos los ingredientes y se amasan durante unos cinco minutos. Se deja reposar 20 minutos (mientras, puedes preparar un hummus para comer con el pan). Se vuelve a amasar ligeramente la masa, y se le da forma de "tortillas" con un rodillo enharinado. Se cuecen las "tortillas" en una sartén sin grasa hasta que estén hechas, pero no demasiado tostadas, han de quedar blanditas, no crujientes ( a mi me quedaron crujientes... snifff!, pero estaba rico igual!)


Salud!

martes, 22 de mayo de 2007

Aventuras en la ciudad de Pumuky

Llegamos el jueves por la tarde (aquí la tarde empieza a las 12h), después de habernos dado un atracón de nuestro Casatiello y otros manjares en el tren. Llovía, así que nos fuimos a visitar el Deutches Museum. Es un museo espectacular. Es como el Museo de la Ciencia en Barcelona, pero a lo bestia. Se puede uno pasar días y días allí, aprendiendo mogollón de cosas. Hay apartados para todos los gustos, desde “Alimentación” hasta “Astronomía”. Lo que más me impresionó: la reproducción de las cuevas de Altamira. ¡Aún tengo la piel de gallina!



Después de unas cuantas horas en el museo, y ya destrozaítos, nos fuimos a buscar algún sitio para cenar (Sí, nos hemos acostumbrado a cenar a las 19h, ¿qué pasa?). Estuvimos a punto de entrar en un restaurante de cocina judía el Cohen's, pero al final nos rajamos y nos fuimos a comer un bocadillo en un café la mar de “gemütlich” en el barrio moderno de la ciudad. (Prosaicos que nos estamos volviendo)

Al día siguiente no llovía, de hecho, un sol despampanante nos despertó a eso de las 6 de la mañana. Bajamos a desayunar y OH DIOS MÍO!!!!! ¡Eso era un Buffette de desayuno y lo demás son tonterías! ¡Había literalmente de todo! Nos pusimos como el quico y salimos a pasear.

Comenzamos con una visita mañanera a la cervecería más popular de Munich, la Hofbräuhaus. Donde un simpático austríaco se reunía con sus amiguetes a hacer de las suyas... Es agradable visitarla a las 10 de la mañana, cuando está toda silenciosa y solamente se ven a los camareros tomando café. Me gusta más así que con los berridos de los turistas borrachos a las tres de la tarde. Y por supuesto, me encanta el Biergarten, con sus castaños y sus mesitas de madera.



Parada en la tienda de especias de enfrente de la cervecería. Tenían tantas cosas, que no sabía ni por donde comenzar. Al final, compré un poquito de pimienta de jamaica, que es difícil de encontrar en Salzburg. (Buenísima para marinar pollo, por ejemplo)

Otra parada de compras (pobre Tonisitooo, menos mal que puede hacer fotos!) en el Butlers. ¡Ufff, allí sí que me volví loca! ¡Es que me lo hubiera comprado todoooooo! Al final, solo compré unos corazones de azúcar para decorar pasteles, un mantelito muy amoroso, una funda de cojín y una selección de té verde de diferentes sabores. Moderándome... :-)

Después, fuimos al Viktualienmarkt.



Para la gente que le gustan los mercados, éste es de lo mejor que he visitado (aparte del de Viena, claro está). Hay frutas y verduras exóticas, carnes de todo tipo, quesos, panes, especias... lo que se quiera. Allí compramos nuestra comida del viernes y nos fuimos al Englischer Garten a hacer un picnic.


Una de las cosas que me encantan de las ciudades alemanas es la tranquilidad, y lo verdes que son. Incluso Berlín es así, tranquila y verde. Se puede ir en bicicleta por todas partes, se puede pisar el césped para hacer un Picnic y se puede hacer surf aunque no haya mar.

Cuando nos cansamos de perrear en el césped del Englischer Garten, nos fuimos a merendar al ARAN. Este es uno de los garitos que más me gustan de Munich. Es un sitio donde hacen un café excelente y unos panes buenísimos con cosas por encima. Ellos mismos hacen las hogazas y puedes ver las fórmulas en una carta especial. Un gustazo para los freaks de esto de fermentar y hornear ;-)


Con la tripa llena de pan y café bueno, ya estábamos en condiciones de volver al ataque con las “Delicatessen”. Nos fuimos a visitar el Käfer y el Dallmayr. Dos de los supermercados más caros y pijos de Munich.



Se puede encontrar casi de todo, y cuando vives fuera y ves cosas como olivas la española o tortas de aceite, pues que hace gracia...

El sábado lo usamos para pasear por la ciudad vieja y sentarnos en un banco a observar a los fans del Bayern y del Mainz, que se enfrentaban por la tarde.



En unos grandes almacenes hacían una demostración de cuchillos japoneses y allí que nos fuimos. Cuando nos dieron a probar un poco de sushi, nos entró tal mono, que fuimos corriendo a buscar un japonés.

Para tomar un cafelito, decidimos ir al Bread and Butter. Es un sitio muy raro. Es como un supermercado de cosas antiguas. Se pueden comprar zapatos, ropa, herramientas de jardín, cosas para hacer cerveza, utensilios de cocina...



...y además puedes disfrutar de un café italiano buenísimo, ¡sirven cortados! ¡VIVA! (No es muy usual por estas tierras el cortado), mientras observas cómo preparan el pan y las galletas que venden en la panadería y sirven en el bar.

Y así se acabó nuestra excursión por tierras bávaras. Cansados, pero felices.

Salud!


viernes, 11 de mayo de 2007

Más tesoros!

Ayer era jueves... y eso quiere decir... ¡SIIIII! ¡¡MERCADO!! El mercado de los jueves en Salzburg se llama el Schrannenmarkt, que hace poquito cumplió 100 años. Es lo que los ingleses llaman un "mercado de payés" o en España llamaríamos mercadillo, porque es al aire libre y móvil. En el mercado de Salzburgo se puede uno ir a pasar la mañana entera (teniendo en cuenta que aquí la mañana se acaba a las 12h) porque es un gustazo pasear, chafardear sus paradas y sus gentes, oler las frutas, saborear los quesos (en casi todas las paradas puedes probar la mercancía). A mi me gusta mucho más que ir a las tiendas, y infinitamente más que ir al supermercado. Además, aquí se pueden encontrar tesoros que en el supermercado ni se huelen!
Ayer, paseando encontré todas estas cosas ricas...



Ajos frescos, flores de calabacín y diferentes tipos de patatas (es increible la cantidad de variedades que se pueden encontrar!)



Guisantes frescos en una parada de frutas y verduras de Italia (aquí es donde encuentro yo la mayoría de mis tesoros), espárragos lilas austríacos (nunca los había visto de ese color), conservas y quesos, colirrábano (¡uno de mis nuevos amigos en la cocina que tiene las tres B también!) y panes de todos los tamaños, formas y sabores... de harina de espelta, de harina kamut, de centeno, con pipas de calabaza, con zanahoria rallada... crujientes, blanditos, ligeros, pesados... (¡me he propuesto probarlos todos! ¡con un par!) y uno de mis pecados favoritos (no se ve en la foto, pero haberlos, haylos): ¡¡¡¡croissanes de harina de espelta!!!!!



Para mi, estas son las paradas más curiosas del mercado. La primera es una de "Delicatessen" italianas. Ayer pedí un queso para hacer pizza, me dieron a probar un "provolone" y lo tuve que comprar... ¡riquísimo!
Hay paradas que solo son de un producto en miles de variedades: por ejemplo, paradas de manzanas, de espárragos o de patatas. Hasta que llegué aquí no sabía que hubiera tantas clases de manzanas diferentes, cada una con su textura y sabor... cuando es temporada alta, es una gozada pedir que te las mezclen en el cesto y descubrirlas a bocados.
Otras son directamente los productores quienes las ponen. Pequeños agricultores que venden su cosecha y sus panes, "knödel" o bizcochos. ¿Se pueden pedir más garantías de frescor?
La última foto es de una parada de productos biológicos y de comercio justo. ¡Desde café hasta huevos!



En fin, que después de una mañanita de mercado a una le entra el hambre y aquí también uno puede llenarse la panza de cosas ricas de la tierra. Pollo empanado y salchichas son los manjares preferidos de los salzburgueses los días de mercado.

Y cuando vuelvo a casa, con una sonrisa de sandía en la boca, corro a desenvolver mis tesoros para disfrutarlos.



¡Salud!