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jueves, 1 de septiembre de 2011

Cosas que aprendí en Viena (III)

A veces se tiene que escoger entre vivir la vida o fotografiarla, o lo que es lo mismo, no se puede estar en misa y repicando. Muchos momentos geniales de nuestro viaje a Viena los he podido registrar en mi diario de viaje fotográfico, pero la sonrisa más bonita de Viena, los juegos más divertidos y las conversaciones más interesantes (ante un plato de hummus o un bocadillo de pollo volador) simplemente los he disfrutado.

Hay momentos en los que expresamente dejo mi cámara a un lado y pongo todos mis sentidos en el aquí y ahora, como cuando me siento en un pequeño local que pasa casi desapercibido en compañía inmejorable ante una cena reparadora con la que soñaba desde hace tiempo.

Hace tiempo que me di cuenta de que la combinación de sushi y ensalada me iba genial para ver desaparecer el cansancio de turistear por una ciudad, devolverme el buen humor y no necesitar una siesta, así que cuando vi la ensalada-sushi que me sirvieron en el pequeño bar Suk fui literalmente feliz: arroz pegajoso y aún tibio, lonchas carnosas de pescado y verduritas crujientes. La salsa picante estilo ketchup estaba buena, pero no me acabó de convencer, por eso en mi versión la he cambiado por una vinagreta más a mi gusto.

Aviso que esta ensalada-sushi está llenita de ingredientes rarunos (¡qué novedad! jajajaja), pero os prometo que vale la pena una excursioncilla al supermercado oriental o a la sección de exóticos. Además, el resultado mejora una barbaridad cuando uno se pone en modo "pongo-atención-a-los-detalles-y-lo-preparo-todo-con-cariño" ;-) Si la probáis, ya me diréis...

Ensalada-sushi



Ingredientes (para dos)

250 gr. de arroz para sushi
medio calabacín verde y medio amarillo (o uno pequeño)
una zanahoria
medio aguacate
zumo de limón
un filete de atún y otro de salmón, sin espinas ni piel

para la vinagreta:
media cucharadita de pasta de wasabi
unas gotas de aceite de sésamo
tres cucharadas de aceite de sabor neutro
tres cucharadas de salsa de soja
una cucharada de vinagre de vino de arroz
una cucharadita de azúcar

para decorar:
una lámina de alga nori
un puñado de semillas de sésamo tostadas
mezcla de especias shichimi togarashi al gusto

Se cuece el arroz de sushi como indique el paquete, yo lo hice como indica este libro. Mientras se deja enfriar el arroz, se cortan las verduras a bastoncitos de unos 3 ó 4 centímetros de longitud y un par de milímetros de grosor. Se riega el aguacate con limón para que no se ennegrezca. Se corta el pescado a láminas (yo lo corté en cuadrados de unos 3 ó 4 centímetros de lado). Preparar la vinagreta mezclando bien todos los ingredientes y montar el plato.
En cuencos se pone el arroz enfriado (a mí me gusta un poco tibio), se añade un poco de la vinagreta y se colocan primorosamente las verduritas y el pescado encima. Se decora con el alga nori bien picada, sésamo tostado y la mezcla de especias shichimi togarashi (de la cual soy totalmente adicta) al gusto. Se sirve con el resto de la vinagreta, salsa de soja y las especias para que cada cual lo sazone a su gusto.

El día que la hice en casa eché de menos haber preparado un té verde para acompañarla, así que la próxima vez que la haga me voy a preparar el té verde con arroz tostado que siempre me pido cuando voy a comer sushi.

Hoy es primero de septiembre, así que es el momento de acabar los proyectos de verano y empezar con los de otoño. Hoy se cierran en La Vuelta a Mundo los cuadernos de viaje y próximamente os explico más sobre lo que planeo este otoño. ¿A vosotros, qué os gustaría hacer?

¡Salud!

lunes, 15 de agosto de 2011

Cosas que aprendí en Viena (I)

Si se quiere hacer algo bien, hay que centrarse, o lo que es lo mismo, "quien mucho abarca, poco aprieta".

Si una va por una ciudad interesante con tres cámaras distintas y cuatro proyectos fotográficos en mente no se saca nada decente (y se suda una barbaridad). Hay que apostar por algo y concentrarse. Así es como decidí dejar la cámara digital en casa y dedicarme sólo a fotografiar Viena con la Retinette de mi madre (aquí se pueden ver algunas fotos que voy publicando poco a poco). No sé si salieron mejores que con la digital, pero mi satisfacción sí que creció, que es lo que cuenta.

Por lo mismo, les tengo mucha simpatía a los locales que apuestan por un producto y se dedican a fondo, como la pequeña cafetería en Viena Corns n'Pops, en la que se sirve muesli y poca cosa más. ¿Qué mejor para el desayuno?

Muesli de rosas (inspirado en el de Corns n'Pops)

IMG_2552_2b

Ingredientes (para uno)

media taza de copos de cereales variados
media taza de frutas tropicales secas y nueces variadas (aunque con un tipo ya saldría bien)
yogur al gusto
un melocotón (nectarina o cualquier fruta que apetezca)
un chorrito de agua de rosas
una pizca de cardamomo en polvo
una cucharadita de miel

Se ponen los cereales a ablandar con media taza de agua una hora (si es para el desayuno se pueden poner por la noche). Se trocea la fruta y se mezcla con el resto de ingredientes.
Yo lo decoré con rosas secas para té y lo acompañé de un té de rosas y cardamomo con otro chorrito de agua de rosas.

¡Salud!

P.D. Próximamente más aprendizajes vieneses.

domingo, 8 de mayo de 2011

Si algún día vuelvo...

... será por el diseño. Bueno... venga... vale... no quiero pecar de superficial... también por el vermut. ;-P

If I come back someday...

¡Feliz domingo!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

En el oriente de occidente

Geográficamente, Austria quedaba justo al final de la Europa occidental, tocando al telón de acero. Así que se podría considerar que Austria queda en el oriente de occidente.

Por eso debe ser que en una ciudad relativamente pequeña como es Salzburgo hay una gran cantidad de restaurantes, puestos de comida y supermercados orientales. Que yo conozca, hay restaurantes chinos, japoneses (con distintas especialidades), coreanos, tailandeses, indios (del pan naan del Taj Mahal podría comer infinitamente)... y como mínimo, una tiendecita india y dos supermercados asiáticos (no sé si me dejo alguno).

En esos supermercados podría yo pasarme días enteros, mirando, oliendo, tocando... y es donde me he ido a aprovisionar para hacer esta sopita que no tengo claro de qué país podría ser porque leí la idea en un libro británico (si alguien sabe de dónde puede ser la sopa, encantada de que me informe) Creo que va a ser una aportación rápida y reconfortante para este HEMC 36.

Sopa especiada

slurp!

Ingredientes (para uno)

un cuenco de caldo de pollo
una guindilla tailandesa
una ramita de hierba de limón
un par de estrellas de anís estrellado
un chorrito de salsa de pescado
un par de pak choi
un puñado de fideos
un chorrito de zumo de limón o lima para servir

Se pone a calentar el caldo y se añade la guindilla entera (si se quiere poco picante, picada si se quiere muy picante), la hierba de limón rota, el anís entero y la salsa de pescado. Se deja hervir unos 10 minutos, se añade el pak choi picado y se deja unos 5 minutos más.
Mientras, se cuecen los fideos como indique el paquete.
Se sirven los fideos en un cuenco, se añade el caldo con las verduritas y... ¡slurp!

¡Queda inaugurada la temporada de sopas!
¡Salud!

domingo, 10 de mayo de 2009

Mamma mia!

Hemos descubierto adónde van los italianos que viven en Salzburgo cuando li gli manca la mamma (*)(**). Porque en Da Ciro no sólo se sirven pizzas hechas en horno de leña y pasta, de vez en cuando también ofrecen guisos de cordero, pollo, legumbres... come in casa!

mamma mia!

La foto es un homenaje (es que queda mejor homenaje que copia, jejeje) a Orangette que, como dice Ka, hace fotos de cuando ya todo el mundo se ha ido de la fiesta.

¡Salud!

(*) ¡Ayuda! ¿Es gli o li? Es que ya no quedaban plazas en el curso de italiano y soy autodidacta :D:D:D
(**) ¡Gracias! Consulté además a la profe de italiano de la escuela y efectivamente, en este caso el pronombre adecuado es gli.

domingo, 19 de abril de 2009

¡Bang!

Los árboles han explotado y todo se ha vuelto verde.

bang!

Es hora de la primera comidita de la temporada en el balcón...

comida en el balcón

Ensalada de aguacate, salmón ahumado y brotes de berros, aliñada con aceite, sal, pimienta y limón. Una comida frugal para que quepa después el postre.

¡Salud!

martes, 13 de enero de 2009

O res mirabilis tarraconensis!

De todos es conocida la costa de Tarragona, sobretodo en verano, pero si se mira la provincia y la ciudad más de cerca se pueden encontrar maravillas inesperadas.

las tierras del Prior sopa de farigola

Las tierras del Prior de piedra roja y pinos verdes, que huelen a frío y leña, y saben a avellanas, aceite, vino y sopa de farigola.

la anciana más sabia

La anciana más sabia del lugar, reina orgullosa de su casa.

Can Boada

Las jam sessions del Sr. Boada que nunca deja de sorprender con sus desayunos ni a los parroquianos más experimentados.

cachito de Centroeuropa

El cachito de Centroeuropa que encontramos el domingo por la mañana en Bonavista.

Porque en invierno Tarragona también existe :)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Equipaje

Nevaba. Estábamos dentro del chiringuito helados de frío, riendo y charlando.
Delante del plato de Pad Thai, al lado de la estufa catalítica, Nirvana explicó que había traído en la maleta mole y chiles desde México. Entonces Andrea dijo que ella de Austria se llevaría Manner-Schnitten. No la culpo, yo haría lo mismo.

Manner-Schnitten
Ligeritos y dulces barquillos rellenos de crema de nougat

Yo aún no sé que me llevaría de España si tuviera que escoger una sola cosa. Vosotros, ¿qué os llevaríais si tuvierais que pasar tres meses lejos de vuestro "hogar"?

martes, 18 de noviembre de 2008

Preludio

Llego a la escuela con tiempo suficiente. Me preparo para la clase... vamos a ver... hoy vamos a hablar de Romy Schneider y de Michelle Obama, repasaremos los números y los colores y empezaremos mi vocabulario favorito del primer nivel: el café.

Pasan cinco, diez, quince minutos y nadie llega. Una colega telefonea a la alumna que se ha olvidado de llamar para que confirme que no va a venir, que es tut ihr sehr Leid pero que el jueves Dios dirá...

Parece que hoy se ha adelantado Nikolaus y me ha dejado un detallito: una hora y media libre para pasear por la ciudad a dos días de la apertura del Christkindlmarkt.

Así que salgo de la escuela, me calo la gorra (que estamos a 6 graditos) y en vez de tirar a la izquierda, tiro a la derecha con calma, saboreando el fresco (el frío viene cuando bajamos de cero) y los escaparates. Llego al Alten Markt y me avituallo de castañas que hacen las veces de guantes. Me quedo un rato embobada delante de la decoración perfecta, roja, de fieltro, renos y manteles a cuadros.

Esquivo la tentación y giro por la Goldgasse. La callejuela está tranquila, oscura. Los escaparates relucen con cosas antiguas, artesanales y deliciosas. Algunos de los dependientes ya están cerrando, otros toman una taza de té con la mirada cansada, otros están acabando de poner el espumillón plateado en la puerta del negocio.

Llego a la Residenzplatz y allí ya se colma el ambiente de Vorfreude. Los puestos del mercadillo están preparando la mercancía y más allá, en la Mozartplatz, los primeros impacientes ya se han lanzado a la pista de hielo a ritmo de disco setentero mientras sus hermanos mayores disfrutan del primer Punsch de la temporada.

Vuelvo rápido por el río, me paro a comprarme unos calcetines gordos y voy a casa a prepararme un bol del mejor arroz del mundo mundial para cenar...

El mejor arroz del mundo mundial (copiado vilmente del de Nigel Slater)

arroz

Ingredientes (para dos)
una cebolla pequeña
aceite vegetal
dos ajos enteros y pelados
un par de cápsulas de cardamomo un poco estrujadas
un par de clavos
una ramita de canela
una guindilla seca
una taza de arroz basmati

Se pocha la cebolla cortada pequeña en el aceite con las especias. Se añade el arroz, el doble de agua y sal. Cuando arranca a hervir se baja el fuego y se tapa la cazuela. Cuando quede la mitad del tiempo de cocción del arroz, se apaga el fuego y se deja tapado para que se acabe de hacer.

Se sirve acompañado de lo que se quiera, hoy ha sido un salteado de brócoli y pechuga de pollo con salsa de ostras, limón, sambal, jengibre, ajo, salsa de soja y sésamo. Pero sólo está riquísimo, a pesar de tener que ir pescando las especias. Ya se sabe, quien más recoge... ¡tiene premio, oiga!

Y el jueves... es geht los! ¡Revivaaaa!

¡Salud!

martes, 16 de septiembre de 2008

Ich liebe Berlin

Amo a Berlín por sus barrios,

Berlin

por sus garitos,

garito

porque puedes desayunar en Nueva York...

Barcomi's

... y cenar en Estambul,

Hasir

por sus bebidas exóticas,

Berliner Pilsner

porque te deja jugar,

Reichstag

por sus semáforos y, sobretodo, por sus intrépidas gentes.

Berlin ist besser!

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El finaaal...

... del veraaano... aún no llegó.

thumsee3

En este septiembre inusualmente cálido aún se puede ir al Thumsee a dar un paseo alrededor del lago, bañarse y comerse una Windbeutel del Seewirt o, como yo las llamo, una lionesa gigante. Ésta de la foto lleva toneladas de nata, una bola de helado de vainilla y salsa de arándanos.

windbeutel

Después del atracón, por supuesto, una siesta a la sombra.

¡Salud!

domingo, 7 de septiembre de 2008

Desde la atalaya

Un pequeño placer de verano: subir a la terraza del Café Tomaselli y mientras sorbes tu melange vigilar el panorama.

¿A quién esperará esa morena escultural? ¿Cuál será la próxima visita del grupo de japoneses? ¿De dónde será la pareja rubia platino que corre detrás de ese pequeño terrorista? ¿Cómo será la boda del chico en Lederhose al que le están despidiendo la soltería? ¿Vendrá de algún concierto interesante el matrimonio en traje y lentejuelas? ¿Por qué tarta se decidirán los del piso de abajo?

desde la atalaya

Y así se gasta la tarde, cultivando esa sana costumbre mediterránea de perder el tiempo observando y siendo observado.

¡Salud!

miércoles, 9 de julio de 2008

Gemütlich

Gemütlich es una de mis palabras favoritas en alemán. Gemütlich es un sofá y una mantita suave, es una taza de té y unas galletitas, son las pantuflas de estar por casa.

Pero gemütlich también es una cena entre amigos, el silencio en confianza o cualquier momento placentero disfrutado con calma.

gemütlich

Gemütlichkeit es lo que se siente al entrar en este local (os prometo que no es la casita de la abuela de Caperucita, es el Bio Stop, un local de comida biológica en Nonntal) para tomar un café y comprar un paquete de lentejas du Puy.

Es una palabra que sólo con oírla ya te reconforta.

Normalmente su sonido me evoca sopas calentitas, nieve y pijamas de felpa a rayas, pero en verano me evoca comiditas frescas y ligeras como ésta que participa en el HEMC de los melocotones escogido por Cerise.

Comidita de melocotones y nectarinas

gemütlich

Ensalada de lentejas y nectarinas (para dos)

Se cuece una taza de lentejas du Puy (compradas en el local más gemütlich del mundo mundial) hasta que estén tiernas. Se cuelan y se mezclan en caliente con una vinagreta de aceite, vinagre de jerez, cebollino picado, sal y pimienta. Se dejan enfriar. Se trocean dos nectarinas y se añaden a las lentejas frías. Se pica una cebolleta y se añade también. Se puede acompañar de algo de sabor más contrastado, con bacon crujiente está fantástica pero creo que con un queso feta estaría genial.

Té frío de melocotón
(para un litro)

Se prepara un té negro con una taza de agua y dos bolsitas de té, se endulza con azúcar al gusto. Se deja enfriar. Se pela y se tritura un melocotón bien maduro. Se mezcla el melocotón triturado y un chorrito de zumo de limón con el té ya frío y se añade agua fría hasta completar un litro de líquido. Se deja enfriar en la nevera y se añade hielo al servir, si apetece.

¡Salud!

lunes, 12 de mayo de 2008

Increíble...

... pero cierto: Austria es tierra de vides y frutales. La imagen que se tiene de Austria acostumbra a ser extremada, o bien se piensa en los elegantes salones palaciegos de Sissi, o se pasa a imaginar alegres tiroleses triscando por los Alpes a ritmo de Yodel.

Entre los dos extremos se extienden unas comarcas preciosas regadas por el Danubio, de clima suficientemente benigno como para que crezcan albaricoqueros y vides. El paisaje amable de suaves colinas es como me imagino que debe ser la Toscana italiana y se respira ese aire mediterráneo que me hace sentir como en casa.



Gracias a un langes Wochenende (de los cuales mayo está repleto) hemos tenido la oportunidad de visitar la región del Wachau y de hacer una ínfima parte del Donauradweg. Montados en sendas bicicletas y avituallados con un par de rebanadas de Stollen casero disfrutamos de paisajes, flora, fauna y patrimonio cultural.

Cuando las fuerzas flaquean en medio de las viñas no se tiene más que seguir señales como ésta...



que nos guíen a sitios como éste, conseguir un buen vino y una Schinkenplatte como ésta...



Prometido queda que en otras vacaciones más largas seguiremos pedaleando a lo largo del Danubio hasta tierras orientales para ver qué se cuece por allí.

¡Salud!

martes, 15 de abril de 2008

Die Frühlingsecke

Si hay una cosa que aprendimos rápido al mudarnos aquí es que el Sol se ha de aprovechar, que es un bien escaso y que cuando le da por aparecer hay que dejar todo lo que se esté haciendo y salir de casa a disfrutarlo.

La semana pasada tuvo unos días auténticamente primaverales. Solete, viento suave y cálido y ambiente casi veraniego. ¡Se podía salir sin chaqueta! De ahí que no apeteciera nada cenar entre cuatro paredes, y que fuéramos a cenar al rincón de la primavera.



Está en la Makartplatz, una plaza muy céntrica de la ciudad, y es un pequeño jardincillo habitado por unos cuatro o cinco magnolios. Por supuesto en esta época están reventones. Entre dos de estos arbolitos, en medio de la plaza, está la terraza de un pequeño café italiano en el que se puede comer a buen precio. La calidad no es para tirar cohetes pero el lugar es completamente privilegiado y lo compensa (ya he tenido una regresión al gusto por el continente más que por el contenido... aish)



Te envuelve el aroma dulzón de los magnolios, se pueden oír los pájaros y las campanas de la Dreifaltigkeitskirche en directo :) y aunque la plaza está rodeada de tráfico se puede desconectar fácilmente saboreando un vino acompañado de antipasto y pizza.

Bueno, eso fue la semana pasada, porque desde ayer vuelve a llover y a hacer frío. Ya he dicho que había que aprovechar ;)

¡Salud!

lunes, 31 de marzo de 2008

Imitando al chef

Llego a la puerta del Triangel y entro en la sala forrada de autógrafos. Me siento en la mesa de madera del fondo y no hace falta que mire la carta, pido la sopa de pescado.

Primera cucharada... efectivamente, creo que la base es una salsa de tomate y ajo.

Segunda cucharada... mmmh... las verduritas están sólo ligeramente salteadas, los finos bastoncitos de zanahoria, apio e hinojo aún mantienen algo de su crujido original.

Tercera cucharada... el caldo es de pescado, naturalmente.

Cuarta cucharada... los dados de salmón fresco están cocidos muy ligeramente, seguramente a fuego muy bajo, por eso están tan jugosos.

Quinta cucharada... las gambitas deben estar salteadas aparte y puestas en el último momento casi exclusivamente de adorno (que adorno tan rico).

Hago una pausa para llenarme la boca de un mordisco del pan de ajo que acompaña esta maravilla.

Vuelvo a empezar... primera cucharada...



Así, cucharada a cucharada, he hecho mi primera aproximación a la receta de la Harry's Fischsuppe. La recreación en mi cocina no sabe exactamente igual que la del restaurante pero yo creo que con tesón, unas cuantas visitas más y poniendo a trabajar a destajo mis papilas gustativas, la próxima vez, la clavo.

¡Salud!

viernes, 14 de marzo de 2008

Imbiss oriental

La comida tailandesa está de moda por estas tierras. No hay garito moderno que se precie que no tenga platos estilo thai en su carta. Naturalmente, por un plato de esas características en un sitio de esas características pagas de 12 a 18 euros y nunca sabrás si es comida tailandesa de verdad o no, ya que seguramente el chef es de Sankt Pölten y jamás ha pisado Bangkok.

¿Cuál es la mejor manera de descubrir un buen garito tailandés? Preguntándole a un tailandés, claro. Yo llevo ventaja porque conozco a una de pura cepa. Ella enseña su idioma en la escuela y coincidimos hace unos años en el curso de formación que nos dieron antes de empezar. Cuando le pregunté, me recomendó el Imbiss Lek's y aunque me advirtió que no era como "en casa" me lo describió con estimulantes "mmmmh", "Lecker" y "Scharf".



Así que la semana pasada tomamos el autobús y nos dirigimos hacia esos escasos 10 metros cuadrados envueltos en metal y vidrio. La cantidad de coches aparcados cerca indicaban que había bastante gente que se había acercado expresamente a tomar su Mittagessen. Dentro, una camioneta hacía las veces de cocina y mostrador. El comedor consistía en tres mesas altas con taburetes y la decoración se centraba en una foto descolorida de la familia real, figuras, colgantes y otras pegatinas-amuletos para dar suerte al negocio.



Comimos platos sencillos, acabados de hacer, picantes, sabrosos y baratos mientras aprendíamos un poco de tailandés.

Como ya dije, estoy comenzando a apreciar estos locales de la serie "no salen en las guías". Intento no dejarme deslumbrar por el diseño que a veces hace de tapadera de comida mediocre. En definitiva, estoy en una fase de contenido y no de continente. Será que me estoy haciendo mayor :)

Imbiss Lek's
Schallmooser Hauptstraße 72

Tschok dii kah!

miércoles, 12 de marzo de 2008

Hablando de antaño...

Ya lo había nombrado antes, pero hoy quiero dedicarle un post entero. Hay un lugar en Munich en el que se puede viajar en el tiempo. No es broma, es literal. Es el Manufaktum.

Es uno de esos locales que a simple vista me atraen porque son muy de diseño, diáfano, techos altos, mucha luz... y para qué lo vamos a negar, a mí esas cosas me conquistan de entrada (estoy aprendiendo a no fiarme de las apariencias, pero aún me cuesta) Pero cuando me puse a curiosear entre sus estantes y vi lo que venden allí me quedé absolutamente prendada.



A parte de especias, sal, salsas, limonadas y gaseosas... en la sección de alimentos, hay todo tipo de herramientas, utensilios de cocina y gadgets antiguos pero sin estrenar, esperando a que algún purista de los procesos clásicos los desenvuelva y de sentido a su existencia.



Se encuentran molinillos de café, bannetons, picadoras de carne, aparatos para hacer tu propia cerveza en casa, rastrillos de jardín, pinzas de la ropa, batidoras... Aunque el local es muy moderno sé que no estoy en este siglo, que he viajado en el tiempo para ver cómo sería la tienda donde iban a comprar mis bisabuelos.



Naturalmente, tanta emoción hace desfallecer y entonces uno se acerca a la barra y se pide un auténtico cortado a la española y lo saborea mientras aprende viendo el obrador del pan a toda máquina, dando forma, espolvoreando harina, metiendo y sacando del horno...

Una tarde en otro siglo, en otro mundo.

¡Salud!

domingo, 2 de marzo de 2008

Emma estuvo aquí

Este sábado recibimos una de esas visitas inoportunas. Ella se llama Emma y, cuando se presenta, uno no se puede ir de excursión a las montañas y la bicicleta es mejor dejarla aparcada. Es mejor hacer un confortable viaje en tren a una ciudad cercana y allí tomar algo calentito que equilibre el aliento helado de Emma.


Sopa  de pescado al estilo normando en el Münchner Suppenküche

Después, hacer la ronda habitual de avituallamiento por los locales de siempre y al final volver a casa en medio de una comedia de enredo.

Trenes cancelados, buses que los sustituyen, gente que se equivoca de bus, autobuseros perdidos pidiendo consejo por la radio, apeaderos improvisados en el arcén de la autopista, consultas populares acerca de la próxima parada, mareos... sólo faltaba a Paco Morán berreando desde la última fila "¡¡¡¡El culleró!!!!"

Aunque lo mejor del viaje fue oír entrecortadamente los consejos culinarios que le ofrecía una simpática abueleta a su joven vecino de asiento: "blahblahblah... Strudel... blahblahblah... Zucker... blahblahblah... Zimt..."

Al llegar a casa y besar el suelo cual Juan Pablo II, acomodarse en el sofá, preparase un té y disfrutar de otra tormenta más lejana y amable.



¡Salud!

jueves, 7 de febrero de 2008

Don Juan de antaño

El café es sagrado para los austríacos, tiene todo su ritual, y no vale ir a "echar un cafelote rápido". Cafés en Salzburgo hay muchos, desde el elegante Sacher (donde sirven la auténtica tarta, sí, sí... la Sacher) hasta el moderno Capp&cino.

Además del Sacher, otro café con mucha solera en la ciudad es el Café Bazar. Dejar pasar una tarde de domingo en el Bazar suele ser una experiencia. Te sientas en una mesita de mármol, lees detenidamente la carta de cafés y eliges. Al cabo de un buen rato (no hay prisas) llega el camarero y te ofrece "Etwas Süßes dazu?". Naturalmente, picas y pides un trozo de tarta (la de plátano y chocolate casi me hace perder el sentido). Entonces el tiempo se para. Hojeas el periódico, alguna revista y paseas la mirada por el resto de la sala observando a los habituales.

Está aquella señora con el jersey de leopardo, pintada con una gruesa capa de rimmel y rouge. También hay la típica pareja de novios, ante sendos chocolates con nata, echándose miraditas pícaras. Los viejecitos que ya debían estar cuando inauguraron el local (hacia finales del siglo XIX) y siempre se piden su Melange... Y al fondo, sentado en su mesita, sorbiendo su Verlängerter (café de filtro largo) está mi personaje favorito.



Es un hombre de unos 70 años, pequeño, vestido con la sencilla y pulcra elegancia de los mayores. A simple vista no lo aparenta, pero en realidad es un Don Juan.

Una vez había dos chicas jóvenes sentadas en la mesa de su lado. Ellas pagaron sus consumiciones y se dispusieron a calzarse sus abrigos cuando él alzó la mirada. En ese momento, con esa rancia caballerosidad imperial que gastan los austríacos en ocasiones, les dijo sonriendo "Verlassen mich schon die junge Damen?" (¿Las jóvenes damas me van a abandonar?). El efecto fue inmediato y las damas en cuestión soltaron una risita entre halagada y nerviosa.

Me pareció un golpe tan elegante y tierno que desde entonces lo miro como el Don Juan que seguramente fue. Me encantaría que alguna vez me contara sus andanzas como conquistador, dejando fundir una tarde de domingo degustando un Kleiner Brauner (café pequeño con nata) y un bizcocho como éste que, por cierto, pongo a disposición del HEMC, servidora de ustedes y de Mercedes (que ha escogido el tema del mes)

Bizcocho mediterráneo de antaño (inspirado en la receta de Casa Moro y hecho según las normas de antaño de Ibán, sin chocolate ni productos del Nuevo Mundo)



Ingredientes

125 ml. de aceite de oliva (más extra para untar el molde)
100 gr. de miel
4 huevos separados.
150 gr. de almendras molidas
100 gr. de harina de trigo tamizada (más extra para espolvorear en el molde)
una pizca de sal
almendras fileteadas para decorar

Se precalienta el horno a 180ºC. Se prepara un molde para horno con aceite y harina, o papel de horno. Se mezcla el aceite con la miel y las yemas de los huevos. Se mezclan la harina y las almendras molidas. Se baten las claras con la pizca de sal a punto de nieve. Se junta la mezcla de harina con la mezcla de aceite. Entonces, se incorporan las claras con cuidado para que no se bajen. Se echa en el molde, se espolvorea con almendras laminadas y se hornea unos 30 minutos.

Estoy muy orgullosa de este bizcocho porque aunque está inspirado en una receta de un libro, le he cambiado tantas cosas (azúcar por miel, menos almendras, menos aceite, un molde más alto, más tiempo de cocción...) que la he hecho mía completamente. Es increíblemente esponjoso para ser que no lleva impulsor y no es demasiado dulce, los golosos siempre pueden añadir más miel o azúcar. ¡El sabor del aceite de oliva es increíble!

Espero que a mi conquistador le gusten estos sabores tan mediterráneos.
¡Salud!