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domingo, 30 de julio de 2017

Pequeños rituales de mitad de verano

Desde que empezó el verano estoy intentando que me cale, empaparme bien de ese espíritu ligero, divertido y perezoso que llegó el 21 de junio. A veces me tira demasiado el moño y aprieto demasiado las mandíbulas, pero en general, cuando noto algo que se tensa, pienso "¡Ey! ¡Que son vacaciones de verano!" y relajo. Pienso en lo mucho que hay que celebrar, hago todo lo que puedo para sentir que cada encuentro, cada comida es una pequeña celebración: del fin del curso, de las primeras frambuesas del jardín, del comienzo de las vacaciones... A veces simplemente poner unas flores en la mesa es lo que marca la diferencia.



Intento dormir mucho (todo lo que puedo, todo lo que me dejan, siestas incluidas), no tener mucha prisa ni ser muy cuadriculada con los horarios. Por eso también nos sentamos en el balcón al anochecer a observar los vencejos compartiendo una Radler.

Comemos melón y sandía a kilos, cerezas y melocotones. Pero lo que más comemos son helados, de todo tipo y de todos los tamaños. Desde los caseros hechos con frutas trituradas y yogur, hasta los más baratos (en todos los sentidos de la palabra) del chiringuito del Gänsehäufel.

Leo lento, a veces dejando pasar incluso días enteros entre capítulo y capítulo o entre artículo y artículo. Quiero saborear cada frase y no atragantarme.

Los viernes que no hay tormenta empaquetamos ensalada, tortilla, baguette, queso y fruta y cenamos en el jardín del barrio. Siempre hay alguien regando o llega alguien a cosechar tomates que prueba un poco de nuestra tortilla, charlamos un rato y chapoteamos en la charca de plástico.



En la cocina hay un par de recetas que me tienen obsesionada. Una es desayunar crepes con una capa de queso de untar, gajos de melocotón bien maduro, un puñado de arándanos y un chorro generoso de sirope de arce. La otra es tzatziki con patatas nuevas cocidas.

No es una receta complicada, pero si se quiere un tzatziki cremoso es imprescindible escurrir bien el pepino. Si por lo que sea (pereza, por ejemplo) se deja de hacer este paso, más vale que lo llames sopa y lo sirvas con cuchara. También es imprescindible el yogur griego más cremoso y con un contenido en grasa muy alto. El resto, ajo, hierbas, aceite... es optativo, pero esas dos son para mí las claves de un buen tzatziki.

Tzatziki de fiesta de final de curso



Ingredientes

una taza de yogur griego
un pepino mediano
ajo al gusto
un puñado de eneldo fresco
aceite de oliva
sal

Pelar (o no) el pepino y rallarlo grueso. Dejarlo escurrir bien en un colador fino apretándolo con una cuchara o en un trapo de cocina limpio hasta que quede lo más seco posible.
Mezclar el pepino escurrido con el yogur, el ajo y el eneldo picados y aliñar con sal y aceite.
Reposado queda mejor, porque le damos tiempo al ajo a impregnar hasta la última gota de yogur con pepino, pero se puede comer inmediatamente.

Es tan simple que no entiendo cómo no se me había ocurrido antes. Patatas cocidas con piel, abiertas por la mitad, tiernas, harinosas, aún humeantes y una buena cucharada de la crema ácida, refrescante, con el gustito de ajo que la convierte casi en un alioli. Podría alimentarme de eso el resto del verano... bueno, y de sandía... y de helados.

¡Buen verano!

domingo, 5 de febrero de 2017

De vuelta al origen

Desde hace unos cinco años tengo más tendencia a cocinar los "grandes clásicos de la cocina de siempre". Al principio no era muy consciente, pero cada vez tengo más momentos "magdalena de Proust". Me debo de estar haciendo vieja y mi espíritu culinario aventurero se está volviendo casero o quizás sólo deseo que los marmotillos tengan una herencia gustativa parecida a la de mi propia infancia.

Es curioso cómo funciona la memoria. Ves algo que te recuerda a alguien o algo y el recuerdo viene tranquilo, poco a poco. Lees un pasaje que te recuerda a una situación y piensas en esa situación, quién estaba, cómo ibas vestida... pero con los sabores y los olores el recuerdo es hasta violento. No lo piensas, simplemente vuelves a estar allí, vuelves a tener ocho años y la boca llena de pan con tomate y atún, sin filtro, sin córtex frontal, directo a las tripas.

Primero fueron los panes de leche con jamón cocido, después los flanes de huevo, luego ya vinieron los buñuelos de bacalao y la definitiva ha sido que en la búsqueda del bizcocho de cumpleaños perfecto he acabado haciendo el bizcocho de yogur de toda la vida. Para el bizcocho tengo que preparar un post exclusivo (se lo merece), pero ahora quiero hablar de los buñuelos. No recordaba cuánto los echaba de menos hasta que los volví a comer, y aunque odio, odio, y requeteodio hacer fritos en casa (estoy puliendo el método para hacer carne y pescado empanado en el horno), siempre hay una excepción.

Buñuelos de bacalao

buñuelos

Ingredientes

400 gr de bacalao desalado y desmigado
3 huevos
una taza de café de harina
una taza de café de agua
dos cucharaditas de polvos de hornear
ajo y perejil picados
aceite para freír

Se mezclan todos los ingredientes hasta formar una masa y se deja reposar una media hora. Se fríen cucharaditas de masa en abundante aceite hirviendo hasta que estén hinchados y dorados. Dicen que ellos solitos se dan la vuelta cuando están listos, los míos no lo hacen... voy a tener que practicar más.

Esta es sólo una de las versiones que he hecho, pero me gustaría seguir investigando y experimentando. ¿Cuál es vuestra receta de buñuelos preferida? ¿Habéis intentado alguna vez hacerlos vegetarianos? Me los imagino con verduritas como calabacín o zanahoria... ¿Me ayudáis a perfeccionar la receta? ;-)

¡Salud!

domingo, 11 de enero de 2015

Magia

A veces, en vez de buscar en google, llamo a mi madre y entonces aparece en mi cocina la magia de la picada. La picada es algo simple pero que cambia radicalmente el sabor y el aroma del puchero que estás a punto de servir. Las madres catalanas mediterráneas la usan casi a diario y sabe a casa, a comidas en familia y a Mediterráneo.

Puchero de acelgas y garbanzos

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Ingredientes

aceite de oliva
un puerro
medio kilo de acelgas
un bote de 300 gramos de garbanzos
sal

para la picada:
dos rebanadas de pan blanco
dos ajos enteros
aceite de oliva
un poco de comino
una pizca de pimentón

Se corta el puerro a rodajas y se pocha en aceite de oliva con un poco de sal para que no se dore demasiado. Cuando el puerro está tierno, se añaden las acelgas también lavadas y cortadas a tiras. Se cubre todo con agua y se deja cocer hasta que las pencas de las acelgas estén tiernas. Se añaden los garbanzos. Mientras, se fríen los ajos y el pan en aceite de oliva hasta que estén dorados (¡ojo! que se chamuscan enseguida), se dejan enfriar un poco y se machacan en el mortero con el comino y el pimentón. Cuando el puchero ya esté listo, se añade la picada (se puede desleír con un poco del caldo del puchero), se apaga el fuego al cabo de un par de minutos, se tapa la olla y se deja reposar un rato mientras se pone la mesa y se recoge un poco la cocina.

Se sirve caliente con pan para mojar o hacer barquitos.

¡Salud!

domingo, 20 de julio de 2014

Un as en la manga

Cuando era niña, era de esas personas que no querían irse nunca a la cama para desesperación de mis padres. Quería leer hasta las tantas, escuchaba a través de la pared a mis padres viendo el "Un, dos, tres" y tenía mucho miedo a la oscuridad. A pesar de los intentos por tranquilizarme, la imagen del monstruo de debajo de la cama era demasiado para mí y no conseguía conciliar el sueño.

Hasta que un día mi padre, (harto de traerme agua, acompañarme a hacer pis y mil cosas más) me dijo que agarrara bien fuerte la pera-interruptor de la lámpara en mi mesita de noche y que si tenía tanto miedo que no lo podía resistir, la encendiera y que no pasaba nada. El efecto fue mágico. Una vez tuve la posibilidad de hacer desaparecer el miedo cuando yo quisiera apretando un botón pude dormirme tranquilamente.

Como todos los buenos consejos, éste me ha acompañado durante toda mi vida. Incluso en aquellos meses en los que hice el intento de dejar de fumar, siempre llevaba en el bolso cigarrillos por si no lo podía resistir y tenía que encender uno. Ya van más de diez años en los que nunca he tenido la necesidad de encender ninguno, eso sí, algunos cuantos banana splits no vivieron para contar mi proceso de desintoxicación ;-).

Este invierno me había "dejado" un poco y estaba comiendo más dulces industriales y más carne de los que mi conciencia aceptaba con tranquilidad. Así que desde la primavera intento comer casi vegetariano y sólo los dulces que yo preparo. Eso sí, siempre tengo en la lata de la despensa galletas Leibniz y un par de veces por semana cae carne, si no es pollo, son estas albóndigas. Siempre necesito un as en la manga.

No tienen ningún misterio: carne picada, pan… a veces en vez del queso y las hierbas, les añado jengibre y salsa de pescado, otras comino y pimentón… así estamos entretenidos.

Albóndigas

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Ingredientes (para unas 24-25 albóndigas)

medio kilo de carne picada de ternera y cerdo
dos rebanadas de pan seco
medio vasito de leche
un ajo y una cebolla pequeña picados
un puñado de parmesano rallado
un puñado de hierbas frescas picadas (albahaca, perejil, cebollino…)
sal y pimienta
aceite de oliva
un vasito de vino blanco

Se remoja el pan con la leche y se deja reposar. Mientras, se sofríe un poco el ajo y la cebolla en una sartén grande. Se mezcla en un bol grande la carne, el pan remojado y escurrido, el ajo y la cebolla pochados, el parmesano, las hierbas, la sal y la pimienta. Cuando todo está uniformemente mezclado, se forman bolitas del tamaño de una nuez y se fríen en un poco de aceite hasta que estén doradas por todos los lados. Yo uso la misma sartén en la que he pochado el ajo y la cebolla. A veces, si no me caben en la sartén, tengo que dorarlas por tandas. Se ponen todas las albóndigas ya doradas en la sartén y se le añade el vaso de vino, se tapan y se dejan cocer unos minutos, hasta que estén hechas por dentro.

Se prepara una buena barra de pan o un poco de couscous para mojar ;-)

¡Salud!

domingo, 2 de marzo de 2014

Domingos

Todo el mundo intenta agarrar el domingo, que no se escape, que se quede con nosotros un ratito más... pero no hay manera, siempre se escurre y se va convirtiendo irremediablemente en lunes. Yo lo intento alargar metiendo cosas en el horno. No sé por qué usar el horno me da sensación de que el tiempo pasa más despacio, que lo puedo saborear mejor.

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A veces saco de mi horno panes, a veces pasteles y otras veces lasañas, pollos, pizzas… Este domingo toca una moussaka, pero una moussaka que va a competir con este mac & cheese en la mejor ratio de saludable/delicoso: en vez de carne, el ragú va con lentejas, en vez de la berenjena frita, la hice al horno. Estos cambios se agradecen mucho, ya que las lentejas se deshacen en el tomate haciendo una salsa cremosa y las berenjenas en el horno absorben mucha menos grasa que en la sartén.

Eso sí, yo no he podido renunciar a la bechamel con su leche entera y su mantequilla, en fin, creo que esta vez la victoria va a ir para el otro lado del charco, pero prometo no rendirme ;-)

Moussaka (casi) saludable de domingo

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Ingredientes

una berenjena grande
os o tres patatas medianas
una cebolla
una zanahoria
una rama de apio
un poco de tomillo
un diente de ajo
una lata de 400 de tomates en conserva
una taza de lentejas rojas peladas
medio litro de bechamel
queso para gratinar
sal y aceite de oliva

Se cortan la berenjena y las patatas en rodajas finas, se salan, se untna con el aceite y se cuecen en el horno a 200ºC hasta que estén tiernas.
Mientras se puede ir haciendo el ragú de lentejas, primero un sofrito en el aceite con la cebolla, la zanahoria y el apio cortados a ddaditos pequeños, el ajo picado y el tomillo. Cuando ya estén pochadas las verduras, se añade la lata de tomate, una medida de agua (la misma lata de tomate) y la taza de lentejas. Se deja cocer a fuego medio hasta que las lentejas estén tiernas, si se seca demasiado se le puede añadir más agua.
Una vez todo preparado se monta la moussaka en un recipiente para el horno con una capa de berenjena y patata, una de ragú y otra de bechamel, se van haciendo capas y se termina con una capa de bechamel y queso, se mete en el horno a 200ºC hasta que esté dorada por encima y la salsa de tomate haga chup-chup.

No olvidéis una ensalada crujiente para acompañar (yo sí la olvidé) y acabar con la tetera de los domingos para pasar la sobremesa y convertirla poco a poco en tarde.

¡Salud!

domingo, 6 de enero de 2013

Reyes

Los Reyes se han portado muy bien conmigo. Me han traído algunos libros interesantes y un ratito para mí, para poder tomar un segundo café con un tercer trozo de roscón (bueno, y hacer fotos y escribir un post, jejejeje)

Tortell

Reyes es una de mis fiestas favoritas, pero este año (circunstancias de la vida) es el tió el que se ha portado realmente bien conmigo y me ha cagado un libro de cocina muy especial. Un libro hecho con mucho cariño cuyas recetas tienen títulos tan sugerentes como "El desayuno del agüelo Pompeyo", "La sopa preferida del yayo Fernando", "Langostinos gratinados de la Neus", "Guiso de Viernes Santo de la yaya Carmen", "Merluza a la vasca de la mama", "Guiso de jabalí de la tieta Nuri", "Postre de fiesta de la tieta Concha"...

La cuina de la Mar

... y como no, imprescindible en un día como hoy...

"La famosa sopa de Reyes de la Lola"

Sopa de Reis de la Lola
(foto cortesía de Tonicito, gràcies!)

Ingredientes

1/2 Kg. de setas frescas (fredolics)
un paquete de setas secas remojadas (moixernons)
dos cebollas grandes
un puerro
dos o tres ajos
un puñadito de almendras picadas (yo usé avellanas, que almendras tostadas no encuentro)
perejil
pan del día anterior
sal y pimienta negra
un puñado de queso rallado

Pochar las cebollas y el puerro cortados finos sin que llegue a dorar. Añadir las setas frescas troceadas y las remojadas escurridas. Dar unas vueltas y añadir agua y un poco del agua del remojo de las setas bien colada. Dejar cocer un rato y los últimos cinco minutos, añadir el pan a rebanaditas y las almendras, ajos y perejil picados.
En el último momento se añade el queso rallado y se sirve calentita.

Es una sopa sedosa, reconfortante y con esa magia que sólo las "picadas" pueden ofrecer. Ha sido como estar en casa por un ratito, sólo nos ha faltado el "regalet secret".
Bueno, eso y unas cuantas de mis personas favoritas...

¡Salud!

domingo, 5 de agosto de 2012

Como en casa

Estuve de vacaciones y me sentí como en casa.

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Ensaladilla para comer, a la sombra de las parras.

Water melon for dessert...
Sandía de postre.

Después, en casa, cuando llegaron las fotos del laboratorio, volví a sentirme de vacaciones otra vez. :-)

miércoles, 20 de junio de 2012

¡Y cómo hemos cambiado!

Un post nostálgico y con fotos del Tonisito (que las mías se las tragó el Sr. Kodak... ¡misterios del analógico!)

Hace ya más de cinco años que empecé a escribir este blog. Entonces, los blogs éramos pequeñitos, sencillos, caseritos y nos reuníamos a menudo a participar en eventos colectivos.

En estos años que han pasado, me he dado cuenta de que los blogs han evolucionado mucho, han cambiado, se han vuelto mucho más profesionales, mucho más grandes y perfectos y me da la impresión de que ahora se llevan más los proyectos de colaboración, que los grandes eventos abiertos a todos los públicos van desapareciendo...

Un momento... ¿todos? ¡¡no!! Porque para mi alegría Ana ha vuelto a la carga con el HEMC, ese evento sencillito, abierto a todo el que quiera participar, del que tengo tan buenos recuerdos y al que echaba tanto de menos...
Este mes nos toca cocinar y disfrutar del calabacín y aquí va mi aportación...

Pasta de calabacín con pesto (adaptada de la receta de este libro)

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Ingredientes (para dos)

Pesto (sin ajo)
un buen puñado de albahaca fresca
un buen chorro de aceite de oliva
un puñado de piñones
un puñado de parmesano rallado
piel de limón rallada
zumo de limón
sal y oimienta

Pasta
2 calabacines
aceite de oliva
250 gr. de tallarines o spaghetti
sal
parmesano para servir (nunca hay suficiente)

Se hace el pesto triturando todos los ingredientes hasta obtener una pasta untable.
Se cortan los calabacines a tiras longitudinales del grueso de la pasta (yo usé una mandolina).
Se cuece la pasta en abundante agua salada, se saltean ligeramente las tiras de calabacín en un poco de aceite de oliva (sólo hasta que queden tiernas, intentando que no se deshagan).
Se cuela la pasta, se mezcla con las tiras de calabacín y el pesto y se sirve con una montañota de parmesano y una guarnición de tomatitos maduros (los nuestros estaban tan dulces que parecían el postre más que la guarnición... mmmmh)

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¿Y vosotros, no os animáis a participar?
¡Salud!

domingo, 10 de abril de 2011

Abril es amarillo...

unexpected visitor here we are

y sabe a limón.

Spaghetti al limone

spaghetti al limone

Cocer 250 gr. de spaghetti en abundante agua salada como lo indique el paquete. En un cazo, poner 250 ml. de nata líquida, sal y pimienta al gusto y la piel rallada de dos limones, dejar cocer hasta que espese un poco. Escurrir los spaghetti y mezclar con la salsa de nata y el zumo de medio limón. Servir con parmesano.

miércoles, 28 de julio de 2010

Disculpen las molestias...

... pero la pausa está justificada. Estuve en un lugar en donde las flores son modestas pero orgullosas...

flowers

... la arquitectura se confunde con la naturaleza...

architecture & nature

... las puestas de sol te dejan boquiabierta...

sunset and pines

... y las cenas son a base de coca ;)

coca for supper

¡Mi Mediterráneo querido!

viernes, 30 de abril de 2010

Felicidad

En La Vuelta al Mundo propusieron fotografiar la felicidad. Para mí era una tarea difícil porque mi felicidad con mayúsculas es muy frágil y no encontraba suficientes palabras con mayúsculas que fotografiar.

Los sentimientos a veces duelen, los pensamientos casi siempre me confunden pero lo que nunca me falla son mis sentidos. Esos son los que realmente me dan la felicidad. Los colores de mis calcetines, la música de Ea!...



... el olor de los cítricos, el contacto con el agua...

felicidad

1. socks + me, 2. Ea! + me, 3. citrus + me, 4. water + me

... y naturalmente, los contrastes de sabores: dulce de la sémola, amargo de las alcachofas y salado del parmesano.

Pasta casera con alcachofas y parmesano

pasta + me

Ingredientes (para uno)

100 gramos de semolina
un huevo
media latita de alcachofas
un puñado de perejil
un poco de parmesano

Se mezclan bien la semolina y el huevo hasta formar una masa y se deja reposar una hora. Se extiende la masa bien fina con un rodillo y se cortan "tallarines" lo más finos y rectos posibles (ejém...). Se cuece la pasta en abundante agua salada hasta que esté al dente.
Mientras, se saltean las alcachofas con un poco de aceite de oliva.
Se mezcla la pasta cocida con las alcachofas, el perejil picado y el parmesano. Se le puede añadir un chorrito más de aceite de oliva.

Podéis ver más felicidad aquí y aquí.

¡Sed felices! :)

martes, 15 de septiembre de 2009

Ferragosto

Hace un mes fuimos a celebrar Ferragosto con alguien muy entrañable. Sentados en la oscuridad de la sala de cine conocimos al resignado y amable Gianni, a su aristocrática madre, a la tozuda Marina, a la tragona de Grazia y a la zia Maria, de la que aprendimos a hacer esta pasta al forno sin bechamel (que a sus hijos no les gusta), sólo mozzarella, parmesano y salsa de tomate casera hecha con tomates maduros, ajo, aceite de oliva y albahaca.

pasta al forno

Pranzo di Ferragosto es una peli muy linda, con escenas de carcajada y otras llenas de belleza. Aquí tenéis algunas de ellas, en la línea de recomendaciones cinematográficas relacionadas con la manduca.



¡Salud!

miércoles, 5 de agosto de 2009

Verano



El verano son tardes de siesta, noches de verbena y pachanga, y tapas de calamares con mayonesa...

son tus labios para mí

... con los tentáculos bien dorados y rizaditos.

¡Salud!

lunes, 27 de julio de 2009

Si la Marona no va a Italia...

... Italia viene a la Marona ¡Sin problemas!

pause

Y así, en un descanso de la compra del jueves, en el rincón más fresco de la plaza, degusta un panino relleno de generosas lonchas de tierna, jugosa carne de porchetta, con la cortecita crujiente, dulce y caramelizada.

panino di porchetta

¡Ya lo prometía el rótulo del puesto, "Vera Delizia"!

¡Salud!

jueves, 9 de julio de 2009

Érase una vez...

Ayer no podía dormir. Daba vueltas en la cama, y entre vuelta y revuelta me acordé de algo que me ayudaba a dormir cuando era pequeña y tenía miedo a la oscuridad: el concurso del cuento más bonito del mundo. A eso jugábamos mi madre y yo en mis noches en blanco. El evento consistía en que durante la noche, si tenía miedo y no podía dormir, debíamos inventarnos un cuento para explicárnoslo al día siguiente camino de la escuela. Eso sí, la única condición era que no podía haber nada malo o feo en el cuento, todo tenía que ser bueno y bello. Y así empezó todo...

Érase una vez una una bella dama una bella flor. Era pequeña y venía de la vera del Mediterráneo. El sol le había dado su color violáceo y el viento su aroma penetrante tan especial. Las demás flores se reían de ella y se tapaban la nariz la admiraban con una chispa de envidia por su olor tan raro peculiar. A pesar de todo, la flor estaba triste buscaba su lugar en este mundo. No sabía para qué podía servir hasta que un día una vieja bruja gruñona simpática joven la tomó y...

panna cotta de lavanda
Panna cotta de lavanda, receta e inspiración para las fotos en casa de Ilva.

Así se acababan casi todos mis cuentos, siempre quedaban incompletos porque me dormía antes. Pero camino al cole por la mañana mi madre me explicaba el suyo, que siempre era el ganador.

¡Salud!

domingo, 21 de junio de 2009

Ein Tag voller Frühstücke

Ciertos días necesito desayunar hasta tres veces y se me queda el día lleno de desayunos, como el viernes...

8.45h Primer desayuno: tostada, mantequilla de cacahuete, mini-plátano, jarabe de arce y té con leche

tostada, mini-plátano, mantequilla de cacahuete, jarabe de arce y té con leche

12.00h Segundo desayuno: brioche de lavanda, mermelada de albaricoque, yogur con frutas del bosque y capuccino (en este local)

brioche de lavanda, mermelada de albaricoque, yogur con frutas del bosque y cappuccino

18.30h Tercer desayuno: huevos a la marroquí (una receta de este libro, para participar en el HEMC 34, que Kako nos propone cocinar recetas del medio oriente y el magreb)

huevos a la marroquí

Ingredientes (para dos)

una cebolla
un diente de ajo gordo
sal
aceite
una cucharadita de comino molido
una guindilla
una lata de tomate triturado
cuatro huevos
unas ramitas de cilantro
una hogaza de este pan (esta vez, en vez de anís, con sátar y sésamo)

Se pican la cebolla y el ajo y se ponen a pochar en una sartén con un poco de aceite y sal. Se añade el comino y la guindilla y se deja un ratito más, entonces se añade el tomate triturado y se deja cocer unos 15 minutos. Se añaden los huevos y se mezclan un poco las claras con la salsa de tomate con cuidado de no romper las yemas. Se tapa la sartén y se deja unos minutos más, hasta que las claras estén cuajadas al gusto. Se espolvorea con cilantro fresco y se sirve enseguida. Se moja el pan de miga bizcochosa y esponjosa.

¡Salud!

domingo, 10 de mayo de 2009

Mamma mia!

Hemos descubierto adónde van los italianos que viven en Salzburgo cuando li gli manca la mamma (*)(**). Porque en Da Ciro no sólo se sirven pizzas hechas en horno de leña y pasta, de vez en cuando también ofrecen guisos de cordero, pollo, legumbres... come in casa!

mamma mia!

La foto es un homenaje (es que queda mejor homenaje que copia, jejeje) a Orangette que, como dice Ka, hace fotos de cuando ya todo el mundo se ha ido de la fiesta.

¡Salud!

(*) ¡Ayuda! ¿Es gli o li? Es que ya no quedaban plazas en el curso de italiano y soy autodidacta :D:D:D
(**) ¡Gracias! Consulté además a la profe de italiano de la escuela y efectivamente, en este caso el pronombre adecuado es gli.

viernes, 20 de marzo de 2009

¡Traición!

La muy traidora de la primavera nos ha estado dando señales positivas durante más de una semana...
... los crocus estaban a puntito de salir, las temperaturas subieron, mi profesora de alemán nos dio una lectura sobre la astenia primaveral, los pajaritos cantan... las nubes se levantan... ¡¡¡hasta vi a gente comer helados!!!
Pero la muy traidora ha hecho mutis y ha desaparecido.
¡Paciencia! Nos conformaremos con comernos el verano en lata...

Verano en lata

verano

Ingredientes (para uno)

una porción de las mejores albóndigas de pescado (el atún era congelado, ains)
un cogollo de lechuguita
unos cuantos trozos de pimiento en aceite
un chorrín de zumo de limón
unas cuantas olivitas negras
un buen pedazo de pan

Se pone todo bien coquetón en el plato, se aliña el cogollito con el aceite de los pimientos y un chorrín de zumo de limón y mientras se saborea, se sueña con calas blancas, aperitivos a la sombra de un toldo azul, sorbetes de limón con menta, cafés con hielo...

¡Salud!

jueves, 5 de marzo de 2009

Salzburgo + 15ºC = Sonne tanken

Cuando después del frío y la nieve hay un día que amanece soleado y con buena temperatura sólo se puede hacer una cosa: repostar sol.

sonne tanken

Por eso no hay que entretenerse mucho comprando, en casa o en la cocina. Esta sopa de macarrones es ideal para estas ocasiones, se prepara rápido con cosas que tenemos en la despensa y se puede salir en seguida a repostar.

Sopa de macarrones

sopa de macarrones

Ingredientes (para dos)

aceite
un par de dientes de ajo picados
albahaca
una lata pequeña de tomate natural troceado
sal y pimienta
una lata pequeña de judías blancas
un puñado de macarrones
parmesano

Se tuestan los ajos y la albahaca en un poco de aceite. Se añade el tomate natural, la sal y la pimienta y se deja cocer unos 15 minutos. Entonces se le añade agua, cuando hierve, se le añaden las judías y los macarrones. Se dejan cocer lo que indique el paquete y se sirve con el parmesano rallado.

¡Salud!

lunes, 21 de abril de 2008

Cotilleando

Viajando por las comarcas del Salzburgerland se puede disfrutar de paisajes de maqueta de tren. Montañas nevadas, arbolitos en flor y prados verde intenso salpicados de coquetonas casitas de madera adornadas con geranios en perfecta armonía de colores. Las veo tan perfectas que me sale la vena chafardera y pienso en cómo serán por dentro.



La respuesta a esas preguntas que me hago la he encontrado en el Freilichtmuseum de Großgmain. Allí se puede cotillear cómo son las casas tradicionales por dentro.


El almacén de la leche


La habitación de los niños y la de la plancha


La cocina y el garaje

Y si, además, se organiza algún evento gastronómico, se puede degustar un Gulasch fantástico acompañado de música tradicional.



Y se pueden comprar productos artesanales de la tierra.



Y al llegar a casa, cenar un queso fresco recién hecho y carne de buey ahumada.



Un domingo de primavera realmente aprovechado.

¡Salud!