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domingo, 2 de octubre de 2016

¡Venga!

Bon dia! ¡Venga! ¿Nos levantamos? El tren, la oruga glotona, la rana, el monstruo de colores... Entre los ojos achinados distingo la luz naranja que inunda el comedor, esa que me hace recordar cada mañana por qué vivimos aquí.

¡Venga! ¡A desayunar! Tostadas sin tostar, atún, porridge, leche, zumo... La cafetera me hace gorgoritos, el olor tostado me agranda los ojos.

¡Venga! ¡Hay que vestirse! Camiseta de vespas, calcetines, hace frío, hace calor, ¡un agujero!, calcetines otra vez, dientes... La bolsita de la merienda se rellena: una galleta, dos galletas, tres galletas.

¡Venga! ¡Vamos! Gorrito de inca, botellita de agua, zapatos, bambas, chaqueta, bufanda, ascensor... Tras la ventana entelada de la panadería se sienta la chica de las gafas con el Standard, el croissant y la mermelada.

¡Venga! ¡Vamos! ¡no marxis, no marxis, no marxis! Tranvía, tres minutos, autobús, mercedes, audi, semáforo, bicicletas, un payaso, 64 escalones, Guten Morgen!... La bolsita de la merienda se vacía: una galleta, dos galletas, tres galletas...

Galletas de desayuno de Pía

Cookies

Son tan fáciles, que no se le puede llamar receta. Las de la foto son dos plátanos maduros, una taza de coco rallado y 75 gramos de pepitas de chocolate, todo mezclado (no se necesita ni batidora, con un tenedor para aplastar los plátanos es suficiente) Un cuarto de hora en el horno a 180º y listas.

Son sanas sanotas, sin ni un gramo de azúcar añadido y de verdad dulces como las galletas más guarras del mercado.

Las de hoy eran dos plátanos maduros, una taza de copos de avena instantáneos, dos cucharadas soperas de mantequilla de avellana (la que mató a mi pobre batidora, ay) y 75 gramos de pepitas de chocolate (esta es una constante que no puedo evitar).

¿Alguien se atreve con otras variaciones?

¡Salud!

viernes, 22 de mayo de 2015

La vida pirata

Hace mucho, mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana, alguien me dijo que envidiaba mi vida de marmota: yendo al mercado, paseando por los prados como Heidi, viviendo tantas aventuras… y me dio rabia.

Me dio rabia porque para mí ir al mercado significaba que no tenía un trabajo, vivir aventuras significaba no tener a mi familia cerca y poder pasear por los prados significaba no poder nadar en el mar. Esa persona tenía todo eso que a mí me faltaba y yo tenía lo que a él le faltaba (supongo).

De esto me acordé el otro día, al leer este post tan valiente. Valiente porque expresa una incomodidad en esta época de positivismo a toda costa sin temor a que le llamen quejica o que ella se lo ha buscado, pero es que una cosa no quita la otra. Que te encante tu vida no quiere decir que no veas las cosas de ella que no te gustan y que querrías cambiar, y expresar algo que no te gusta no te convierte en quejica.

Y es que a lo mejor envidiamos la vida pirata porque parece divertida, pero no pensamos que es una vida llena de otras inseguridades, dificultades y añoranzas. Así que la próxima vez que me veáis que hago magdalenas, melindros o carquiñolis, a lo mejor no es que mole más que nadie, a lo mejor es que, simplemente, no los encuentro en el supermercado y los echo de menos.

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Los carquiñolis que vienen con el post de hoy están buenos, pero se me quedaron en biscotti. Primero, porque son de avellanas tostadas y no de almendras crudas. Segundo, la vainilla no entra en la gama de sabores tradicionales catalanes, los carquiñolis necesitan piel de limón. Al próximo ataque de añoranza, hago los cambios pertinentes para que puedan ser dignos de su nombre. ;-)

Carquiñolis que se quedaron en biscotti (inspirados en la receta de Arantza)

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Ingredientes (para más carquiñolis de los que podréis comer, prepararos para compartirlos)

una taza de avellanas tostadas rotas
2/3 de taza de azúcar
2 huevos
una cucharadita de vainilla molida
una cucharada de té de levadura en polvo química (polvos de hornear)
una pizca de sal
1 taza y 3/4 de harina

Precalentar el horno a 180ºC.
Batir los huevos con el azúcar hasta que estén espesos y blancos, añadir la vainilla y volver a batir.
Mezclar los ingredientes sólidos en un bol e incorporar suavemente los huevos batidos con azúcar. Amasar un poco hasta que queden todos los ingredientes incorporados homogéneamente.
En una mesa o encimera enharinada, dar forma cilíndrica a la masa. Hornear los cilindros enteros unos 25 minutos en una bandeja con papel de horno y antes de que se doren demasiado, sacarlos y dejarlos enfriar ligeramente (si están demasiado calientes de aplastarán y si están demasiado fríos se desmigarán). Bajar la temperatura del horno a 160ºC.
Cortar la masa en rebanadas de un dedo de grosor, poner los carquiñolis en la bandeja otra vez y tostarlos unos 10 minutos por cada lado. Dejarlos enfriar. Se conservan estupendamente durante mucho tiempo en una lata de galletas.

¡Salud!

lunes, 6 de abril de 2015

Operación bikini

No me gusta comprarme ropa, odio profundamente tener que comprarme zapatos y aborrezco el momento en el que mi pobre viejo bikini dice "¡¡¡Bastaaa!!!", se jubila después de unos 6 años de fiel servicio y tengo que buscar otro.

El otro día, aprovechando la hora de la siesta, estuve buscando un poco en las colecciones de verano. A medida que iba pasando páginas y páginas de drapeados, "push-ups", floripondios, lentejuelas y volantitos, la opción de anular la reserva del verano y buscar una cabaña en alguna playa nudista empezaba a tener sentido.

Días más tarde, mientras fregaba frenéticamente las puertas de nuestra madriguera (esos malditos rayitos delatan también los churretes de las puerta, ains) me di cuenta de que podía aplicar la misma política que tengo para los zapatos a los bikinis. Como tampoco es algo que me compre cada temporada, quizás valga la pena gastarme un poco más y tener algo de calidad, con fibras naturales y de comercio justo, a poder ser.

Y esta va a ser mi operación bikini de este año: encontrar uno bueno, bonito y bondadoso (con el medio y con la gente que lo fabrica). ¿Me ayudáis? ¿Sabéis por dónde puedo empezar a buscar? ¿Conocéis marcas que los produzcan?

Mientras encuentro lo que busco, aquí me tenéis merendando un bizcocho sin culpa, porque es de esos que llevan verduras empaquetadas y lo de las verduras siempre suena bien para la operación bikini ;-)

Bizcocho de chirivía (adaptado del número 55 de la revista Jamie)

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Ingredientes

150 gramos de azúcar
100 ml de aceite de oliva suave
3 huevos
30 ml de sirope de arce
175 gramos de harina
una cucharadita de polvos de hornear, levadura química (polvos Royal)
100 gramos de avellanas picadas
150 gramos de chirivía rallada

Precalentar el horno a 180 grados. Preparar un molde de bizcocho de un litro de capacidad con mantequilla y/o papel de hornear. En un cuenco grande batir bien el azúcar, el aceite, los huevos y el sirope. Añadir la harina y los polvos de hornear sin batir, sólo mezclando hasta que esté toda la harina incorporada. Añadir las avellanas y la chirivía. Bolcar la mezcla en el molde y hornear unos 30-40 minutos. Cuando la punta de un cuchillo que se clava en el centro del bizcocho sale limpia de restos de masa cruda, es que ya está listo. Sacar, dejar enfriar y ¡a mojar!

Si os gusta el bizcocho de zanahoria, éste os va a encantar, porque aunque no lo parezca todas estas verduras son increíblemente dulces. ¿Alguien ha probado un puré de chirivía sin sal? ¡Se podría tomar como postre! Yo también arrugué la naricilla cuando vi la receta y me sorprendió tan gratamente que aquí estoy escribiendo sobre ella.

Si os atrevéis a probar, ya me contaréis. ¡Salud!

jueves, 1 de enero de 2015

Sin propósitos

Este año no tengo propósitos de Año Nuevo. Este año me voy a limitar a tener mantras de Año Nuevo, algo que repetir y a lo que agarrarme para no perder la (poca) salud mental que me queda y mantener la de los que me rodean. En el 2014 el mantra que más me ha ayudado es "Francamente, querida, me importa un bledo", mantra liberador donde los haya.

Este año que viene me lo voy a tener que currar un poquito y he añadido dos más: "Estate por lo que hay que estar" y el más importante "Tengamos la fiesta en paz", que son mi versión de estar por casa de los muy zen "be present" y "let go", que me parecían demasiado elevados para mí ;-)

Bueno, también tengo algunos planes en mente y, naturalmente, quiero seguir la tradición de empezar el año con un desayuno.

Repito mermeladas, volví a hacer una para perder el miedo y otra de ciruelas que hace unos dos años y medio devoraba a dos carrillos con bien de mantequilla en el pan y un trozo de queso Tilsiter, quizás eso tenga que ver con los gustos del marmoto pequeño…


Mermelada de ciruelas y vainilla

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medio kilo de ciruelas despepitadas
medio kilo de azúcar
una vaina de vainilla

Se mezcla la fruta con el azúcar y se deja reposar unas horas, se añade la vainilla y se cuece a fuego lento/medio mientras se le va quitando la espuma que saque. Se cuece hasta que una cucharada de la mezcla queda con textura de mermelada al entrar en contacto con una superfície fría (por ejemplo, un plato que haya estado en la nevera).

Se embota y se disfruta cuando se tenga el antojo. Si las ciruelas son rojas no se ven, pero si son amarillas, las motitas negras de la vainilla la dejan muy bien decorada.

¡Salud y feliz Año Nuevo!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Queridos Reyes Magos...

Este año me he portado regular. No he sido nada constante en el blog, he resultado ser bastante quejica, he perdido demasiado la paciencia y he comido demasiados bocadillos en vez de cocinar CDM (Como Dios Manda). Ya sé que cada año digo lo mismo, pero mi propósito de enmienda es serio. Estoy planeando algunos proyectos, que si supero mi timidez y mi pereza quizás hasta salgan adelante, ¡quién sabe!

Una cosa os aseguro, me he esforzado y me esforzaré mucho, cada día, cada hora, en hacerlo lo mejor posible, en ejercitar mi desgastado sentido del humor y en quejarme lo menos posible. Es por eso que os pido algunas cosillas, para mantenerme motivada en mis ganas de mejorar ;-)

Primero, quiero tener algo bonito para decorar mi espacio de trabajo, algo inspirador y que me de ganas de hacer cosas lindas, algo como los calendarios de Lusi.


Después, quiero continuar haciendo ganchillo, quiero aprender y dejar de hacer chapuzas, por eso os pido uno de estos cuencos de Verónica, para que no se me enrede la lana y tenga un lugar donde guardarla sin apelotonarla.


También me gustaría mejorar mi estilismo culinario, así que no estaría mal tener uno de los delicados paños de Caterina para que hagan de fondo de mis fotos.


Para todas estas cosas necesitaré una buena dosis de inspiración, así que por favor, me gustaría tener una inscripción al curso de Mónica, para pasearme con ella de la mano y poder abrir mejor los ojos a lo invisible.


No todo lo que pido es para mí, también quiero que traigáis cosas bonitas y únicas, como los abanicos de Karmele,


o los colgantes de Idni


a mis amigos más queridos, que me han aguantado este año pasado sin rechistar, para que sepan que son personas especiales para mí y que los necesito.

Sí, sí, ya sé que me ha salido una carta un poco larga, por eso os voy a regalar una receta para que podáis luciros estas fiestas. No os preocupéis, es muy fácil y resultona. Yo también la miraba de reojillo al principio, pero cuando la probé, me enamoré, y creo que repetiré en alguna ocasión más durante estas vacaciones.

Vasitos de crema de castañas y chocolate

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Ingredientes (para unas 10 porciones pequeñas de postre de comilona)

250 gr cobertura de chocolate 40%
250 ml de nata líquida
200 ml de leche
un huevo mediano
un tarro de unos 400 gr de puré de castañas azucarado (en este caso estaba aromatizado con vainilla)
250 ml de nata líquida (para decorar)

Trocear el chocolate y batir el huevo. Poner a cocer la nata con la leche, justo cuando empiece a hervir, parar el fuego y añadir un poco de este líquido al bol del huevo batido mientras se remueve sin parar. Añadir la mezcla con huevo a la cazuela, ponerlo en el fuego lo más bajo posible y remover continuamente. Cuando ya tenga textura de batido de leche, parar el fuego, añadir el chocolate troceado y dejarlo reposar unos minutos sin tocarlo. Batir todo bien, añadir el puré de castañas y seguir batiendo hasta que esté todo incorporado, sin grumos. Para ayudarse en esta tarea de dejar la crema sin grumos, yo usé la batidora eléctrica. Dejar enfriar en la nevera y servir en vasitos pequeños con un sombrerito de nata para decorar.

Es una crema que tiene una sorprendente textura de mousse. Las castañas se notan sin dominar demasiado, eso sí, las raciones tienen que ser moderadas, sobre todo si se sirve después de una cena de Nochebuena o una comilona de Navidad. No me digáis después que no estáis advertidos ;-)

Espero que disfrutéis mucho de este postre y si no os da tiempo a prepararlo, pasad por mi nevera, dejaré alguno para que recuperéis fuerzas la víspera de Reyes. Pasadlo bien, descansad todo lo que podáis y recibid un abrazote de vuestra,

Mar-Mota

domingo, 10 de agosto de 2014

Primera gran crisis

Al llegar a Viena tuve una fase de luna de miel. Todo me parecía maravilloso, hasta la gente me parecía más amable y más guapa que en Salzburgo. Luego vino una época, larga, muy larga, en la que nos peleamos y poco a poco nos dejamos de hablar. Supongo que fue nuestra primera gran crisis.

Algunos de los motivos por los cuales estaba muy enfadada, especialmente con mi barrio, era que el carnicero del mercado tuvo que cerrar y otra era que el mítico frutero de la esquina se iba a jubilar. Sólo de pensar en un verano sin sus melocotones me deprimía. Así que cuando esa mañana de finales de marzo, antes de tomar el avión para pasar un mes en España, bajé a comprar las últimas naranjas para desayunar pensando que nunca más iba a volver a ver la tiendita abierta, me dieron ganas de encadenarme al mostrador y que me tuvieran que desokupar.

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Al volver de España ha sido cuando nos hemos empezado a reconciliar. Una tarde oí que alguien me llamaba y descubrí que una sonrisa de sandía me preguntaba si ya no iba más a yoga, entonces me di cuenta de que ya pertenecía a una comunidad. Esta primavera pasada he estado encontrando caminos para encontrar en mi barrio lo que esperaba de él, incluido uno a un mercado de los de verdad (con pescado y todo) a una distancia razonable.

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Así que a pesar de que en cada visita a la frutería salgo con el corazón encogido, veo otra vez en éste un buen barrio donde vivir y disfrutar de sus melones y fresas como si fuera la última vez.

Falso tiramisú de fresas

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Ingredientes

medio kilo de fresas
una cucharada de azúcar
zumo de limón o de naranja
medio kilo de mascarpone
200 ml de nata para montar
dos cucharadas soperas de azúcar avainillado
un paquete de bizcochos de soletilla

Si se tiene tiempo, se parten las fresas y se dejan marinar con ela cucharada de azúcar y el zumo de limón una noche en la nevera. Si no se tiene tiempo, se trituran la mitad de las fresas con el azúcar y el zumo de naranja.
Cuando se está listo para empezar a preparar el postre, se bate el mascarpone con la nata y el azúcar avainillado. Se mojan los bizcochos en el líquido de macerar las fresas o en el líquido de triturar las fresas y se van colocando en la base de un bol o el recipiente donde se vaya a servir el postre. Se rocían con un poco del líquido y se pone una capa de la mezcla de mascarpone y nata, se vuelve a hacer una capa de bizcochos remojados, líquido y mascarpone con nata. Para acabar, se adorna con las fresas marinadas o frescas en láminas.

Espolvoreado con pistachos picados tiene un toque verde precioso de y en vasitos individuales tiene un aire elegante para recibir a invitados excepcionales. Cuando el verano va avanzando y las fresas dejan de estar de temporada, la misma operación con frutas del bosque queda deliciosa.

¡Salud!

domingo, 29 de junio de 2014

Domingos

Los domingos son para comer Magdalenas. Sí, así, con mayúsculas. Porque hace tanto tiempo que las hago que son de la familia. Es una receta a la que le he hecho mil variaciones hasta que he llegado a esta versión, con zumo y piel de naranja, que creo que es casi la perfección. Las cantidades son pequeñas, pero como se hacen en media horita, se puede repetir la operación a diario y a medida que la familia crece, se pueden ir doblando las cantidades de ingredientes.

Magdalenas

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Ingredientes (para 6 magdalenas)

150gr de harina
una pizca de sal
una cucharadita de polvos de hornear
50gr de azúcar
50gr de aceite de oliva suave
un huevo
100ml de yogur
zumo y piel de una naranja

Calentar el horno a 200ºC. Preparar seis moldes para magdalenas. Mezclar los ingredientes sólidos por una parte y líquidos por otra. Mezclar ambas mezclas rápidamente y sin batir demasiado. Poner la masa en los moldes y hornear unos 15-20 minutos. Sacar del horno y dejar enfriar antes de desayunar.

¡Salud!

domingo, 25 de mayo de 2014

Otro metapost

Hace unos días leí una reflexión que me hizo pensar en cómo blogueo, por qué, para quién… tuve una de esas tardes de grandes preguntas y (casi) ninguna respuesta para decidir hacer otro post de esos sobre mis posts.

Cada vez escribo menos a menudo, menos cantidad y menos recetas. Muchos posts parecen ser "de compromiso" pero no lo son. Son más sencillos, pero hay detrás el mismo cariño, la misma reflexión, incluso más que en otros posts de apariencia más sofisticada. Se me está volviendo el blog mucho más personal, y no me refiero a que la información que comparto sea más íntima, sino que cada vez las recetas, las fotos y las mini historias están más pensadas desde mi visión personal del mundo. Son una manera de recuperar el espíritu que me llevó a empezar a publicar: un diario para mí misma.

Tengo la impresión de que antes acumulaba recetas, cada día nuevas, de un blog, libro o revista nuevos y aunque sigo teniendo mis momentos de acumulación compulsiva de recetas, me lo estoy tomando con más calma. No busco nada nuevo cada día, repito las mismas recetas con pequeñas variaciones, intento aprender de ellas y no publicarlas en el blog para olvidarlas después. Tomo más notas (muchas veces mentales, como la que dice que en las mejores madalenas se olvida una de la piel de limón y añade piel de naranja) e intento mejorar. Digamos que me he pasado del blogueo extensivo al intensivo y en el proceso he encontrado mi Tarta de las Ocasiones Especiales. Sí, así, con mayúsculas.

Es un bizcocho adaptado de este libro (que es uno de los motivos secretos por los cuales tuve un hijo ;-P) y ha sido la base de la tarta que hice para un primer cumpleaños muy especial y para las monas de este año. Naturalmente cuando es una ocasión festiva, se decora con la trufa de la tieta Alba, pero en ocasiones más pedestres, se puede dejar el bizcocho sin decorar. El relleno de mascarpone y mermelada le da el toque cremoso sin ser tan pesado como la mantequilla batida. Eso sí, por propia experiencia sé que está más esponjoso hecho el mismo día que se va a comer y sin refrigerar, así que si se decora con trufa o nata, es mejor hacerlo en el último momento.

Bizcocho de las ocasiones especiales

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175 gr de mantequilla blanda
175 gr de azúcar
3 huevos batidos
una cucharadita de azúcar avainillado
175 gr harina
una cucharadita de polvos de hornear (Royal)
4 cucharadas de mermelada
250 gr de mascarpone
trufa o nata para decorar

Precalentar el horno a 180ºC, engrasar o forrar un molde redondo de base desmontable. Batir el azúcar con la mantequilla hasta que esté la mezcla cremosa, añadir los huevos uno a uno, batiendo después de añadir cada uno. Añadir el azúcar avainillado y volver a batir. Mezclar los polvos de hornear con la harina y luego añadir la mezcla de los sólidos a la de los líquidos y batir hasta que quede incorporado pero no más (dicen que el truco de un bizcocho esponjoso es no batir demasiado los ingredientes sólidos con los líquidos). Llenar el molde con la mezcla y hornear unos 20-25 minutos, hasta que un palillo salga limpio de restos crudos de masa al pincharlo en el centro del bizcocho.
Desmoldar el bizcocho y (si es una ocasión especial) pasar a rellenar: calentar la mermelada hasta que quede líquida y antes de que el bizcocho se enfríe del todo, se corta en dos mitades y se rellena con la mermelada. Cuando ya esté frío, se rellena con el mascarpone batido. Justo antes de servir, decorar con trufa o nata.

¡Salud!

domingo, 9 de febrero de 2014

Declaración de principios y finales

Creo que el año pasado felicité el Año Nuevo cuando empezaban las celebraciones del chino. Este año no llego ni a eso, pero tenía este post pendiente, el post de resumen del 2013: el año de no encontrar nunca las gafas, de cenas frías y desayunos demasiado calientes, de siestas llenas de actividad, el año de muchas fotos sin receta y muchas recetas sin foto.

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Tartas y refrescos que nunca llegaron a ver la luz.

He empezado nuevos proyectos, algunos muy personales, otros más publicables, que tienen que ver con cómo acabó el 2013.

Estoy fotografiando mi día a día en Instagram, inspirada en lo extraordinario de lo cotidiano de este vídeo y de esta colección de fotos.


Escenas cotidianas de la vida marmotil.

Acabé las 52 mañanitas. No es exactamente el proyecto que buscaba, pero bueno, pocas veces lo que una se imagina y fantasea se puede materializar realmente.

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la última mañanita de las 52, la primera del año, ¡Salud!

Como conseguí acabar las mañanitas, me he animado a fotografiar en analógico los 52 domingos del 2014, inspirada por estos camaradas, que ni siquiera son los mío y acompañada de él.

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El primer domingo de los 52, que era en realidad el segundo (ains)

En el blog estoy intentando ser más sistemática. Tengo muchas fotos de bizcochos misteriosos que ni siquiera recuerdo a qué sabían. Me cuesta mucho esfuerzo concentrarme en estas cosas y menos pensar en ordenar las recetas y las fotos, vivo distraída.

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Creo recordar vagamente el sabor a limón de este bizcocho, ¿alguien sabe la receta? ;-P

Después de participar en El Curso y empollarme El Libro, he decidido hacer como mínimo 12 panes. El primero, el de enero, sólo salió fotografiado en el teléfono, eso sí, tengo muchos apuntes y notas de qué es lo que hice, por qué y los resultados.


Mi primer pan del año, no era el que esperaba, pero fue muy bienvenido.

Este ha sido mi principio de año, caótico pero constante (me ha costado 10 minutos encontrar este adjetivo), espero que alguien siga aquí, porque yo sí que me voy a quedar un ratito más, de momento.



¡Salud!

domingo, 20 de octubre de 2013

Sacar la tetera de los domingos

Mi profe de alemán, el optimista (de la otra, la alegría de la huerta, ya hablé en otra ocasión, aix) nos explicó una vez que tenía un alumno turco que en Austria siempre se quedaba sin merendar. Resulta que las normas de urbanidad turcas (muy parecidas a las españolas) dictan que si se está de visita en casa ajena y te ofrecen algo de comer/beber tienes que rechazar hasta tres veces antes de aceptar de buen grado las galleticas y el té. En casa de un austríaco eso no suele pasar, preguntan si quieres algo y si contestas muy educadamente que no, pierdes tu oportunidad y tienes que mirar con envidia cómo los demás meriendan.

Este carácter directo y sencillo de por aquí me gusta, ya que suelo ser bastante inútil socialmente. Es muy fácil de interpretar: "sí" significa "sí" y "no me apetece" simplemente significa "no me apetece" y nadie se enfada ni hace aspavientos.

Así cuando vienen visitas se puede disfrutar de sacar la tetera de los domingos (si se ponen de acuerdo en el té que van a tomar), poner el horno para preparar algo especial y sentarse a merendar sin tener que preocuparse mucho por el bienestar de los invitados, que de eso se preocupan un poco ellos mismos y, la verdad, es un alivio para mí, que eso de quedar bien se me da fatal y lo de meter la pata demasiado bien.

Merienda self-service

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Ingredientes sólidos:
100 gr. de harina
una cucharadita de polvos de hornear
50 gr. de almendras picadas
una cucharadita de canela

Ingredientes líquidos:
un huevo grande
50 gr. de azúcar moreno
125 ml. de yogur
50 gr. de mantequilla derretida


Preparación:
Calentar el horno a 200ºC. Preparar seis moldes para muffins/magdalenas. Batir los ingredientes líquidos por separado de los sólidos. Mezclar los líquidos con los sólidos sin remover demasiado, lo justo para que queden bien incorporados. Llenar los moldes a 3/4 partes de su capacidad y hornear de 20 a 30 minutos, hasta que al clavarlo, un palillo salga limpio. Dejar enfriar y disfrutarlos con una taza de café, té o chocolate, según lo que apetezca.

Cuando quiero hacer 12, multiplico los ingredientes por dos, ya sé que no es correcto hacer eso en repostería, pero, en fin, es "good enough" ;-)

¡Salud!

sábado, 13 de julio de 2013

Almuerzo con...

... Heidi.

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Porque a pesar de lo raras que puedan sonar las combinaciones de ingredientes en sus recetas, esta mujer nunca me ha decepcionado y porque pocas cosas hay más gratificantes que poder comer cerezas a cucharadas, aunque se tengan que despepitar primero.

P.D. ¿Alguien más piensa que el suelo de la cocina está desaprovechado?