jueves, 30 de agosto de 2007

Múnich para gourmets y cocinillas

El resto de aventuras austríacas, de cómo fuimos a visitar a la familia a 2500 metros de altura, de cómo nos volvimos locos apretando el disparador en el Salzkammergut y otros relatos, están explicados divinamente por el Tonisito, así que de momento yo hago una pausa en el camino. Ya explicaré más cosillas sobre ello en otra ocasión. Paso directamente a la siguiente parada de nuestra Odisea.

De Múnich no me canso nunca. Es de esas ciudades que alguien aficionado a la cocina o a la degustación de platos variados no se la acaba. Existen muchísimos garitos dedicados a comer, beber y cocinar. Cada vez que vamos, descubrimos nuevos lugares.



Esta vez volvimos a visitar el ARAN donde adquirí una cesta para levar pan (y probé una tarta Streusel de ciruelas fantástica) y el supermercado biológico donde me encapriché de unas infusiones inglesas muy de diseño (¿alguien sabe porqué las infusiones inglesas son de lo mejor?).



Pero también descubrimos el último molino de cereales que queda en la ciudad. Buscando un teatro modernista que nos apetecía visitar, doblamos una esquina y ahí estaba. Un pequeño local lleno de paquetitos etiquetados con mimo que contenían harinas, cereales y mezclas para hornear lo que os podáis imaginar. ¡Que gozada! El dueño, al principio receloso de esos guiris extraños que todo lo tocaban, se relajó cuando nos oyó chapurrear alemán y me recomendó una de sus mezclas para hacer pan de harina de trigo duro. Aún no la he probado, pero ahora que ya ha llegado el otoño a Austria va a ser el momento ideal.

Otro motivo para visitar la capital bávara es que yo tenía una misión que realizar: encontrar esas galletas de Baviera que dan motivos para vivir incluso al más desesperado. Quizá sean estas pero como no estoy segura, cualquier información sobre las galleticas en cuestión será bienvenida.



Y para acabar este post, pondré la receta de una de las especialidades bávaras que he aprendido últimamente. Descubrí la receta en el blog Delicious Days y me fue imposible no probarla. Así fue mi adaptación...

Rahmfleckerl



Ingredientes (para 5 porciones):
500 gr. de harina de centeno blanca
300 ml de agua
150 gr. de levadura natural (alias Tamagochi o masa madre)
7 gr. de levadura de panadero granulada
5 gr. de sal
una taza de Schmand (crema agria, crème fraîche..)
una taza de Speck a daditos (bacon, panceta...)
una cebolleta tierna y un puñado de cebollino picados
pimienta y sal al gusto

Se amasan juntos la harina, agua, levadura natural, levadura de panadero y sal hasta formar una masa suave. Se deja levar una hora.
Se precalienta el horno a 250ºC con un repiente con agua.
Se da forma de pelotas de tenis a la masa y se aplanan con un rodillo para obtener unas pizzetas alargadas.
Poner en cada trozo de masa una cucharada generosa de Schmand sazonada al gusto con sal y pimienta, espolvorear por encima con el Speck.
Se hornean las Fleckerl durante 10 minutos (y no hagáis como yo, ponedlo en la mitad del horno, sino la crema desaparecerá y es una lástima porque está muy rica)
Sacar del horno, decorar con la cebolleta y el cebollino y ¡a disfrutar!

No es exactamente una pizza, lo sé, pero creo que puede colar como "pizza bávara" y acompañar a Cannella en su semana de la pizza. ¿Cuela? :)

¡Salud!

martes, 28 de agosto de 2007

El paquete que vino del Mediterráneo

Hoy he recibido un paquete muy especial de mi amiga Marta.



Marta es una amiga especial porque nunca nos hemos mirado directamente a los ojos, ni nos hemos abrazado... pero es de esas personas que te hacen recuperar la fe en la humanidad.
Cuando todos decían: "No hay solución", "El ser humano es malo", "En Internet sólo se puede encontrar pornografía y aislamiento". Va, llega ella y me propone enviarme un paquetito de chufas para que se me pase la añoranza galopante de horchata. Así, sin más, sin pedir nada a cambio, porque sí...



Y ahora me voy a poner a estudiar las diferentes recetas de horchata, elegiré cuál me parece mejor y la prepararé con mimo este fin de semana. Quiero hacerlo bien, que un tesoro así no se recibe todos los días.

¡Muchísimas gracias por el detallazo, Marta!

viernes, 24 de agosto de 2007

En la tierra de las cigüeñas y los vinos

Una de las cosas que sorprenden de Austria es que se produce vino y está bastante bueno. En las regiones de Estiria y Burgenland es donde están las viñas y esa fue la siguiente etapa de nuestro viaje.

Visitamos en bicicleta el Neusiedlersee en Burgenland (en la frontera con Hungría) y pudimos saludar a alguno de sus habitantes más tímidos.


Foto del erizo robada a Eugeni (gràcies guapo per la foto tan xula!)

Para descansar escogimos el pueblo de Rust. Tranquilidad absoluta. No se oía ni una palabra de español, italiano o japonés. Los únicos escandalosos eran los vecinos del ático con sus saludos vespertinos.





De cada cosa que vimos en nuestros paseos, pudimos catar el resultado. De las viñas, el vino, y del vino, unos Gugelhupf (bizcocho) borrachos que estaban de muerte (tengo pendiente hacer este bizcocho, pero es imprescindible el molde adecuado y no está la cocina pa más trastos... jejeje).



De los tocinitos, un jamón, un Speck y unos embutidos divinos, que hacían pasar el vino maravillosamente.



Existen unas bodegas, los Buschenschank, que sólo sirven vinos de la casa y comidas frías (queso, embutidos, jamón, pan...) para acompañarlos. En la mayoría la comida se pide a peso en la vitrina y es BBB: buena, bonita y barata. En una de estas bodegas catamos estos hojaldres salados de cuyo nombre no puedo acordarme y que estaban claramente ideados para que pidiéramos otra ronda ;).



Y después de dos días comiendo y bebiendo (casi) sin parar, nos dirigimos rumbo a Graz, la capital de Estiria, a catar más delicatessen...



El clima relativamente benigno de esta tierra hace que los productos de la huerta sean abundantes. Las calabazas, sus pipas y el aceite de sus pipas son los productos más populares de la región. Los Ochsenherzenparadeiser son unos tomates gigantes que están deliciosos gratinados con jamón y queso o crudos en ensalada.



Las Käferbohnen (judías de cucaracha) son unas legumbres negras enormes que se sirven de muchas maneras y que nosotros comimos en un potaje llamado Ritschert que daba energía para seguir con nuestras excursiones unos cuantos días más.



Y saboreando el potajillo os dejo hasta la próxima etapa...
¡Salud!

martes, 21 de agosto de 2007

La capital del reino

¡Ya estoy de vuelta! He pasado unos días fantásticos. Vinieron tres amigos de España a pasar dos semanas con nosotros y nos lo hemos pasado bomba. Hemos visitado nuevos lugares, hemos aprendido cosas nuevas de los lugares que ya conocíamos, hemos leído, comido, bebido y sobretodo, nos hemos reído muchísimo.

Nuestro viaje comenzó con una visita relámpago a la capital del reino: Viena. Allí descubrimos lugares nuevos, como el Zentralfriedhof (cementerio central), donde las hadas velan a los muertos y hay enterrados músicos muy importantes.



También redescubrimos lugares ya conocidos, como los jardines de Schönbrunn, donde vivimos nuestro momento Blancanieves, o el centro de la ciudad, lleno de turistas y bullicio.



Estuvimos siguiendo la pista al barrio judío, buscando nombres de calles (la subida del rabino, la calle del Jordán), asociaciones y monumentos (a las víctimas del holocausto)



Por supuesto, la parte gastronómica no se quedó atrás y hicimos la parada obligatoria en el Naschmarkt. Donde conseguí (¡por fin!) agua de azahar para los roscones de este invierno ;) Y visitamos otra vez el Kochsalon. Es un local con una cocina profesional que se puede alquilar y dar banquetes como si fueras un chef de verdad. También hacen cursos y otros eventos.



Como vivíamos en un apartamento las cenas las cocinábamos nosotros y intentábamos no complicarnos la vida demasiado con largas horas de cocción. Desde que Gemma publicó la receta del bocadillo Larry del Sandwich and Friends de Barcelona, que andaba loca por hacerla y esta era la ocasión ideal. La lástima es que no encontramos pan de canapés así que hicimos un invento con panecillos precocinados. Bueno, aquí os lo explico:

Perritos calientes



Ingredientes (para cinco leones hambrientos)
dos paquetes de seis salchichas del tipo frankfurt o de viena
doce panecillos precocinados (unos de cereales y otros blancos)
doce lonchas de queso que funda bien (emmental)
salsa de mostaza suave (o mezclar al 50% mostaza y mayonesa)

Se precalienta el horno a 200ºC.
Se hace un agujero en los panecillos suficientemente ancho para que quepa la salchicha. (Risas, risas, risas... porque no es tarea sencilla meter las salchichas en los panecillos...)
Se envuelve cada frankfurt con una loncha de queso, se unta el hueco del panecillo con mostaza y se mete la salchicha.
Se hornea de 10 a 15 minutos, hasta que los panecillos estén crujientes y el queso fundido.

Lo acompañamos de una ensalada y de unas cervecitas para hacer bajar el atracón. Después de la cena, tuvimos energía suficiente para dar un largo paseo por la Viena nocturna y reirnos un poco más.

¡Salud!

lunes, 6 de agosto de 2007

Vacaciones de verano

Pues eso, que me voy unos días de paseo por Austria, a explorar un poco el país. A la vuelta, ya os explicaré mis aventuras.



Mientrastanto os dejo otra ensalada para que os refresquéis de los calores de la temporada.

Ensalada de brotes de berros



Ingredientes (para uno con buen apetito)
un puñado de lechugas variadas
un puñado de brotes de berros
medio hinojo cortado fino
medio pepino en rodajas
medio aguacate cortado en dados
un poco de caballa en escabeche desmenuzada (yo seguí la receta de Lobstersquad)
un poco de la salsa y las verduritas del escabeche

Poner en un plato un lecho de lechugas, encima el hinojo y los berros, alrededor las rodajas de pepino. Adornar en el centro con el aguacate y la caballa. Aderezar con la salsa y las verduritas del escabeche.
Servir con un buen pan rústico "pa mojar" la salsa.

He leído que los berros tienen mucho ácido fólico que es imprescindible en las dietas de las mujeres embarazadas para evitar problemas en el feto. También es una buena fuente de calcio, así que es una muy buena alternativa para la gente que por lo que sea no puede tomar leche.

Espero que os guste la receta y que todos tengáis, hayáis tenido o vayáis a tener unas bonitas vacaciones.

¡Salud!

viernes, 3 de agosto de 2007

... y cómo pasa el tiempo...

... que de pronto son años... dice la canción, y seguramente es lo que dirá mi madre, que la pobre también estaba allí.

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo 31. Y muy bien llevaos, mira tú, si no que se lo digan a la cajera del super que me pidió el carnet para comprar una botella de cava. Yo, emocionada y agradecida, casi con lágrimas en los ojos, le enseñé el carnet encantada. Es el piropo más lindo que me han dicho en mucho tiempo... jejeje...

Bromas aparte, estoy contenta de cumplir 31. Ahora me siento mucho más joven que hace 10 años y soy más feliz. Y creo que soy más feliz porque comienzo a sospechar de qué va todo esto. No echo de menos las antiguas inseguridades y el miedo de ahora parece ser más asequible... incluso más sano.

Y por eso voy a celebrarlo. Primero, me han hecho un regalo maravilloso. El Tonisito se ha tomado el día libre. Y ese es el regalo más bonito del mundo ¿no creéis?
Después iremos a comer a mi restaurante favorito y por la noche nos comeremos estos pastelitos con una botellita de cava que está en la nevera esperándonos.

Cupcakes de chocolate y nata
(adaptada del mítico blog Chocolate & Zucchini)




Ingredientes
(para unas 20 cupcakes)

Para el bizcocho...
200 gr de mantequilla de primera calidad
200 gr de chocolate mínimo 70% cacao
150 gr de azúcar
4 huevos
una cucharada sopera colmada de harina

Para la decoración...
500 ml de nata para montar
dos sobres de estabilzante para nata
dos sobres de azúcar avainillado

Precalentar el horno a 180ºC. Preparar un molde para muffins con sus papelillos. Fundir al baño María el chocolate con la mantequilla. Cuando está bien fundido, añadir el azúcar y dejar enfriar un poco. Añadir los huevos uno a uno batiendo bien entre cada uno. Añadir la harina y mezclar. Poner un poco de la mezcla en cada papelillo (yo a las primeras tandas le puse sólo la mitad por si subían mucho... pero como se bajan bastante cuando las sacas del horno, se pueden llenar casi hasta el borde). Hornear durante unos 15 ó 20 minutos. Dejar enfriar los pastelitos sobre una rejilla.
Mientras, batir la nata muy fría con un batidor durante unos 30 segundos. Entonces, añadir el azúcar avainillado y el estabilizante y acabar de montar al gusto.
Cuando los bizcochitos están fríos, decorar con la nata y "cagaditas" de colores. Guardar en la nevera hasta que se vaya a saborear.

La decoración no me ha salido muy bonita, pero debo decir en mi defensa que es la segunda vez que decoro un pastel así y que mis herramientas han sido una bolsa de plástico y unas tijeras... así que no está mal, ¿no?

¡Estáis todos invitados a la fiesta! ¡Hay para todos!
¡Salud!

miércoles, 1 de agosto de 2007

¡Aquí no se tira nada!

Esa es una de las cosas que me han grabado a fuego mis padres, la comida es un bien sagrado que no se puede desperdiciar. Me da mucha rabia que las cosas se pongan malas y tenerlas que tirar, es algo superior a mí.

Cuando pasé un mes viviendo con una familia alemana en Tübingen pude observar como el título del post de hoy se cumplía a rajatabla. Así te encontrabas en la nevera las cosas más inauditas, como un trozo de pan a medio comer o medio plátano. No sé si era una cuestión cultural o particular de esa familia. Siempre me pasan estas cosas. Cuando observo un comportamiento de alguien no sé si es de ése alguien en particular o es que "aquí es costumbre". Soy muy mala haciendo observaciones empíricas... :)



Hace unas semanas compré guisantes frescos. Estaban muy tiernos, por lo que hice una ensalada para comerlos crudos. Me sobraron unos cuantos y también las vainas. Como no me resigné a tirarlas, hice una crema de guisantes y un caldo de vainas muy ricos. Aquí van las recetas:

Ensalada de arroz y guisantes ("la amiga de los niños" ;))



Ingredientes (para uno con hambre de puma)
media taza de arroz integral
un puñado de bróquil cocido
un puñado de judías verdes cocidas
un tomate mediano a dados
un trozo de pepino cortado a dados
una cebolleta picada
un puñado de guisantes frescos crudos
aceite, limón, sal y pimienta para aliñar

Se cuece el arroz y se deja deja enfriar debajo del chorro de agua fría (a mi me gusta dejarlo un poco tibio para que "chupe" mejor los sabores del aliño y de los otros ingredientes)
Se mezclan todos los ingredientes y se aliña.

Esta ensalada es muy fresca. Me encanta combinar ingredientes crudos con ingredientes cocidos en las ensaladas porque contrastan más los sabores y las texturas. Si se quiere algo más contrastado aún se puede añadir bacon tostado.

Crema de guisantes



Ingredientes (para uno)
un buen puñado de vainas de guisantes frescas
una zanahoria
un par de cebollas
una hoja de laurel
un puñado de guisantes frescos
un ajo
aceite y sal

Se hace un caldo hirviendo una media hora en agua salada las vainas de los guisantes, el laurel, una cebolla entera y la zanahoria.
En una cazuela se pocha con aceite la otra cebolla picada y el ajo. Cuando la cebolla está transparente se añaden los guisantes, la zanahoria y la cebolla del caldo y el caldo en sí colado. Se hierve unos 10 minutos, se tritura, se sazona y se sirve calentita, tibia o fría (según las apetencias y la temperatura)

Yo la acompañé de pan tostado, pero se puede añadir una cucharada de yogur o nata con menta, o unos picatostes.

¡Después dirán que del cerdo se aprovecha todo!
¡Salud!