De Múnich no me canso nunca. Es de esas ciudades que alguien aficionado a la cocina o a la degustación de platos variados no se la acaba. Existen muchísimos garitos dedicados a comer, beber y cocinar. Cada vez que vamos, descubrimos nuevos lugares.
Esta vez volvimos a visitar el ARAN donde adquirí una cesta para levar pan (y probé una tarta Streusel de ciruelas fantástica) y el supermercado biológico donde me encapriché de unas infusiones inglesas muy de diseño (¿alguien sabe porqué las infusiones inglesas son de lo mejor?).
Pero también descubrimos el último molino de cereales que queda en la ciudad. Buscando un teatro modernista que nos apetecía visitar, doblamos una esquina y ahí estaba. Un pequeño local lleno de paquetitos etiquetados con mimo que contenían harinas, cereales y mezclas para hornear lo que os podáis imaginar. ¡Que gozada! El dueño, al principio receloso de esos guiris extraños que todo lo tocaban, se relajó cuando nos oyó chapurrear alemán y me recomendó una de sus mezclas para hacer pan de harina de trigo duro. Aún no la he probado, pero ahora que ya ha llegado el otoño a Austria va a ser el momento ideal.
Otro motivo para visitar la capital bávara es que yo tenía una misión que realizar: encontrar esas galletas de Baviera que dan motivos para vivir incluso al más desesperado. Quizá sean estas pero como no estoy segura, cualquier información sobre las galleticas en cuestión será bienvenida.
Y para acabar este post, pondré la receta de una de las especialidades bávaras que he aprendido últimamente. Descubrí la receta en el blog Delicious Days y me fue imposible no probarla. Así fue mi adaptación...
Rahmfleckerl
Ingredientes (para 5 porciones):
500 gr. de harina de centeno blanca
300 ml de agua
150 gr. de levadura natural (alias Tamagochi o masa madre)
7 gr. de levadura de panadero granulada
5 gr. de sal
una taza de Schmand (crema agria, crème fraîche..)
una taza de Speck a daditos (bacon, panceta...)
una cebolleta tierna y un puñado de cebollino picados
pimienta y sal al gusto
Se amasan juntos la harina, agua, levadura natural, levadura de panadero y sal hasta formar una masa suave. Se deja levar una hora.
Se precalienta el horno a 250ºC con un repiente con agua.
Se da forma de pelotas de tenis a la masa y se aplanan con un rodillo para obtener unas pizzetas alargadas.
Poner en cada trozo de masa una cucharada generosa de Schmand sazonada al gusto con sal y pimienta, espolvorear por encima con el Speck.
Se hornean las Fleckerl durante 10 minutos (y no hagáis como yo, ponedlo en la mitad del horno, sino la crema desaparecerá y es una lástima porque está muy rica)
Sacar del horno, decorar con la cebolleta y el cebollino y ¡a disfrutar!
No es exactamente una pizza, lo sé, pero creo que puede colar como "pizza bávara" y acompañar a Cannella en su semana de la pizza. ¿Cuela? :)
¡Salud!