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domingo, 15 de enero de 2017

A propósito...

Empieza un año nuevo y yo estoy otra vez sin propósitos. No me he planteado volver a ir al gimnasio, ni comer más sano, ni siquiera dejar el drama para el teatro. Cuando me planteaba propósitos, a estas alturas ya los había abandonado, así que ya he desistido. Simplemente tengo un objetivo vital en mente y cada día intento (énfasis en intento) disciplinadamente (o lo más a menudo posible) priorizar en mis decisiones lo que me lleve a estar allí, en mi objetivo de vida.

Tengo como objetivo no dejar nunca de sentarme en el suelo y para eso tengo que trabajar duro. Trabajar duro cuidándome, que cuando una ducha diaria me parece un reto, ya ni os hablo de ponerme crema en los codos o hacer algún estiramiento de vez en cuando. Trabajar duro para reducir el drama y jugar más, tomarme a mí misma y a los demás menos en serio. Y trabajar duro para simplificar, dejar estar lo que no se puede, no sentirme mal si el Capitán Pescanova viene a visitarnos de vez en cuando a la hora de la cena y buscar atajos para ganar en tiempo y sabor.

Caldo instantáneo casero

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Picar o rallar (si es con un robotillo de cocina mejor, pero una picadora vale y un rallador de mano también, así haces bíceps) un kilo de verduras para el caldo (zanahorias, apio, nabo, chirivía, perejil...) y mezclarlas con 150 gramos de sal gruesa. Ponerlo todo bien apretado en un tarro de cristal limpio que cierre hermético en la nevera y ya está listo para usar.

Yo lo pongo en los sofritos, guisos o sopas, les da esa profundidad de sabor que no se consigue sólo con agua y he dejado de usar los caldos instantáneos comerciales, que siempre los he mirado con un poco de recelo. He ido probando la cantidad a usar y como es bastante salado y en casa somos más bien sosillos, uso sólo una cucharada colmada. De momento, parece que aguanta bien y aunque lo preparé antes de Navidad, aún no presenta síntomas de deterioro y sigue dando buenos resultados.

Y vosotros ¿Os hacéis propósitos cuando empieza el año? ¿Qué hacéis para simplificar vuestra vida? ¿Usáis atajos en la cocina?

¡Feliz año nuevo!

domingo, 22 de febrero de 2015

Ingeniería inversa

Nuestra llegada a Viena estuvo marcada por la panadería Felzl. Los primeros días en la ciudad, cuando tuvimos que dormir en el suelo del nuevo piso y hacer virguerías para tener nuestros muebles, la imagen recurrente era la de una pareja ojerosa y despeinada, con un macaco colgando, sentados en la barra frente a una Melange observando con curiosidad el que iba a ser su nuevo barrio.

20/52 mañanitas

Luego resulta que las coincidencias han hecho que acabáramos viviendo en el mismo edificio que la nave nodriza: el obrador de la panadería. Al principio, cuando entraba en el edificio me olía como a vino, a bodega, hasta que me di cuenta que ese olor era el de la masa fermentando. En verano, de madrugada, se huelen los croissants i brioches horneándose.

14/52 mañanitas

Doblando la esquina han instalado un Brotautomat. Una máquina expendedora de pan donde todos esos bollos, barras, hogazas que se han quedado sin hogar se pueden adoptar por un módico precio durante tooooda la noche. Y bajando un poco más en la calle, en esos días dispersos y pesados en los que la una te sorprende sin nada en la nevera y con un marmotillo hambriento, te puedes sentar en la cafetería a tomar una sopa y un bocadillo.

Es ahí donde probé por primera vez una crema de coliflor riquísima. Sí, lo sé, el combo crema-coliflor no suena muy apetitoso, pero en defensa de esta sopa hay que decir que tenía un sabor a ajo tostado que me sorprendió muy gratamente y que creo que sólo se consigue asándolos en el horno, y que venía acompañada de un pan ligeramente tostado con las puntitas casi quemadas que se hinchaba al sumergirlo en la crema. Nos gustó tanto, que hice una sesión de ingeniería inversa en mi cocina y este fue el resultado, que va a ir directo a Una porción y media.

Crema de coliflor y ajo

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Ingredientes (para dos o tres raciones)

una coliflor mediana
una cabeza de ajos
aceite de oliva
medio litro de caldo

Se precalienta el horno a 200, se divide la coliflor en flores, se pelan los ajos dejándolos enteros, se pone todo en la bandeja del horno bien untado de aceite y se cuece de 20 a 30 minutos, hasta que la coliflor esté tierna y los ajos bien tostados. Se pone todo en una olla, se le añade el caldo, se deja que hierva un par de minutos y se tritura antes de servir con pan tostado o con picatostes para pescar.

La coliflor en el horno quedó deliciosa, la próxima vez va a ir sin triturar, aliñada con bien de limón y unas aceitunas, para que no me acabéis llamando la pesada de las cremas de verduras ;-)

¡Salud!

domingo, 8 de febrero de 2015

Cosas que hacer en invierno cuando eres una marmota

Cuando eres una marmota, en invierno duermes. Duermes mucho lo que te dejan y, curiosamente, cuando haces la siesta, esa tarde tus congéneres son mucho más simpáticos y el marmotilllo se porta mucho mejor, ¡qué coincidencia!

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También tienes mucho frío, así que sólo sacas el hocico de tu madriguera cuando hace solete y vas a muchos museos, sobre todo a jugar y a subirte en locomotoras.

Comes demasiado pan: con mantequilla, con mantequilla y mermelada, con mantequilla de cacahuete, con mantequilla y miel, con mantequilla y chocolate…

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Tomas demasiado café y enciendes el horno a menudo, para hacer tartas, bizcochos y cualquier verdura que se deje. Porque mi nueva tendencia, desde hace tiempo, es la de encender el horno hasta para hacer sopa.

Te dedicas a participar en todos los eventos que haya en internet, desde hacer una foto diaria para Febrero sin edulcorantes a Una porción y media que, por cierto, se va llenando de cosas lindas y que os animo a participar con coles o con cualquier otra cosa que tengáis hoy para comer, en el grupo de Flickr o con el tag #unaporcionymedia en Instagram.

Desde octubre, siempre, siempre, siempre tienes en la despensa leche de coco, especias que puedan convertirse en un curry y calabaza. Siempre, excepto cuando sólo tienes zanahorias y entonces, te fías de Heidi, porque ella nunca te ha decepcionado.

Crema de calabaza asada (una receta en dos fases)

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Ingredientes

una cebolla
un kilo de calabaza (mi favorita es esta)
aceite de oliva
una cucharadita de aceite de coco (o mantequilla, o aceite de oliva)
una cucharadita de curry, garam masala, o cilantro en polvo y cúrcuma
una lata de leche de coco

Se calienta el horno a 200 grados. Se corta a trozos medianos la calabaza y la cebolla, en una fuente que pueda ir al horno se ponen las verduras y se untan con aceite. Se asan en el horno de 20 a 30 minutos, hasta que estén tiernas y doradas.
En este momento se puede seguir con la receta, o si no se tiene tiempo, se pueden reservar las verduras hasta el momento de acabar la sopa.
Se pone el aceite de coco en una olla y se tuestan las especias, se añaden las verduras, la leche de coco y se acaba de cubrir todo con agua (o caldo, si se tiene). cuando empieza a hervir, la sopa está lista, sólo hace falta triturarla para tener una crema.

Se puede servir con arroz, pero cuanto más frío hace, más difícil se me hace prescindir del pan, cuanto más oscuro, mejor.

¡Salud!


domingo, 11 de enero de 2015

Magia

A veces, en vez de buscar en google, llamo a mi madre y entonces aparece en mi cocina la magia de la picada. La picada es algo simple pero que cambia radicalmente el sabor y el aroma del puchero que estás a punto de servir. Las madres catalanas mediterráneas la usan casi a diario y sabe a casa, a comidas en familia y a Mediterráneo.

Puchero de acelgas y garbanzos

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Ingredientes

aceite de oliva
un puerro
medio kilo de acelgas
un bote de 300 gramos de garbanzos
sal

para la picada:
dos rebanadas de pan blanco
dos ajos enteros
aceite de oliva
un poco de comino
una pizca de pimentón

Se corta el puerro a rodajas y se pocha en aceite de oliva con un poco de sal para que no se dore demasiado. Cuando el puerro está tierno, se añaden las acelgas también lavadas y cortadas a tiras. Se cubre todo con agua y se deja cocer hasta que las pencas de las acelgas estén tiernas. Se añaden los garbanzos. Mientras, se fríen los ajos y el pan en aceite de oliva hasta que estén dorados (¡ojo! que se chamuscan enseguida), se dejan enfriar un poco y se machacan en el mortero con el comino y el pimentón. Cuando el puchero ya esté listo, se añade la picada (se puede desleír con un poco del caldo del puchero), se apaga el fuego al cabo de un par de minutos, se tapa la olla y se deja reposar un rato mientras se pone la mesa y se recoge un poco la cocina.

Se sirve caliente con pan para mojar o hacer barquitos.

¡Salud!

viernes, 28 de noviembre de 2014

Todo empezó con unas sardinas

Todo empezó con estas sardinas, ahí fue donde tuve las primeras noticias de Caterina y desde entonces la sigo.
Todo empezó con un like, un share de una amiga de una amiga de Verónica y desde entonces la sigo.

Hace unos días casi un mes estuvimos en Barcelona y Tarragona y yo hice una ruta de inspiración. Fui con los ojos muy abiertos e intenté llevarme todo lo que pude en mis bolsillos, en forma de fotos, folletos o conversaciones.

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Una de las cosas que más ilusión me hacía de mi plan de inspiración era conocer a estas dos mujeres a las que tanto admiro. No sé por qué, pensé que este mercadillo se iba a celebrar entonces y me descubrí a mí misma imaginando incluso la ropa que me iba a poner para tal bonito evento. La decepción llegó cuando descubrí que no iba a poder ser, que el mercadillo de los gatetes no se celebraba en octubre, sino en noviembre y que para entonces yo ya estaría en Viena helándome de frío.

Así que vosotros que podéis, acercaos este fin de semana y disfrutadlo… ¡Ah! y dadles un abrazo a las dos de mi parte. Yo me conformo con incluir sus preciosidades en la carta a los Reyes Magos y con tomarme una porción y media de sopa de lentejas… con pan.

Sopa de lentejas especiada

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Ingredientes (para dos y medio)

una cucharada de aceite de coco
una cebolla picada
un diente de ajo
una lata de tomate triturado
una pizca de curry del bueno (o una combinación de vuestras especias favoritas: cúrcuma, canela, guindilla…)
una taza de lentejas rojas o amarillas peladas
una taza de leche de coco

Se hace un sofrito con la cebolla, el ajo y el tomate en el aceite de coco. Se añaden las especias y las lentejas y se le dan unas vueltas. se cubre todo con caldo vegetal o agua y la leche de coco y se deja cocer unos 10 minutos, o hasta que las lentejas estén tiernas, casi deshechas.

Se puede servir con arroz, pero últimamente la sirvo con pan para mojar.

¡Salud!

domingo, 13 de julio de 2014

Cicatrices

Cada trabajo tiene sus riesgos, sus accidentes y sus problemas de salud. Cuando trabajaba en la cafetería recuerdo que todas las que estábamos en la cocina acabábamos con unas quemaduras diagonales en la cara interna del antebrazo. Eran las quemaduras accidentales de sacar las bandejas del horno con los cantuccini, los panecillos de albahaca o la tarta de chocolate amargo y frambuesas.

El otro día me di cuenta de que ya no tengo esas cicatrices y por un momento me dio penita. Sí, me dio pena porque trabajar en esa cafetería era muy parecido a lo que describe Orangette sobre Boat Street en su último libro. Es un lugar personal y gemütlich. Un lugar que se parece más a una cena entre amigos, del tipo en las que la gente se reúne en la cocina a charlar y a tomarse un traguito, que a un restaurante. Un lugar donde reírse aunque se sude la gota gorda y donde una se siente que forma parte de una familia.

Echo de menos trabajar allí y lo mucho que aprendí, a pesar de lo duro que trabajábamos, a pesar del estrés que suponían las mañanas de los sábados y la maldita masa quebrada. Echo de menos preparar las jarras enormes de té del turno de mañana, el olor del café tostándose a última hora de la tarde, el glorioso momento en el que llegaban los jefes por la mañana y nos preparaban el primer capuccino y mojar un Salzstangerl en las sopas, sobre todo en las de base de patata.

Lo bueno de estas sopas es que son fáciles y dan mucho juego. Se prepara una base de sopa de patata (y en mi caso de calabacín) y cada día se puede cambiar el pesto que le pones, de manera que cada día tienes una crema de sabor distinto. Yo la he probado con pesto de albahaca, de rúcula e incluso de hojas de rábano.

Crema de patata, calabacín y pesto (inspirada en la que servíamos en el café 220 Grad)

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Ingredientes

una cebolla picada
aceite de oliva
dos o tres patatas medianas
dos calabacines medianos
sal y pimienta al gusto

Para el pesto

un puñado de albahaca fresca (o rúcula, o las hojas de un manojo de rabanitos)
aceite de oliva
un diente de ajo pequeño (opcional)
un puñado de parmesano rallado (opcional)
un puñado de piñones (opcional)

Se pocha la cebolla en un poco de aceite de oliva y una pizca de sal para que no se dore demasiado. Cuando ya está transparente se añaden las patatas peladas y troceadas y los calabacines troceados (a mí me gusta el colorcito verde que queda de los calabacines sin pelar, pero se puede pelar y dejar que sea el pesto el que de el color verde), se le dan unas vueltas, se cubre de agua y se deja cocer unos 15 minutos, o hasta que las patatas estén tiernas. Se deja enfriar un poco y se tritura.
Mientras, se trituran juntos todos los ingredientes para el pesto.
Se sirve un bol de la sopa con una cucharada del pesto.
En verano se puede servir fría de la nevera.

¡Salud!

domingo, 27 de enero de 2013

The Soup and Sandwich Collection

Tengo una pequeña colección de fotos de sopas y bocadillos, es lo que como casi cada día. Es rápido (normalmente tengo siempre alguna sopa congelada y sólo hay que descongelar-calentar), rico, reconfortante y además me permite mil y una variaciones.

La verdad es que de algunas de estas ni me acuerdo de qué es lo que eran... pero voy a hacer un poco de ingeniería inversa viendo las fotos.

Yo creo que esta es sopa de tomate y bocadillo de rosbif.

Tomato, roast beef...

Ésta creo que es apio nabo y manzana con (otra vez) rosbif y lechuga.

Soup and sandwich

Ésta otra supongo que es sopa de calabaza asada y tostadas com queso fundido (hay demasiadas cosas en ese plato)

Lunch

La última estoy segura de que es patata y puerro con bocadillo de pesto rojo y queso.

Potato-leek and pesto-cheese

¿Creéis que habré acertado? (Nota para el futuro: tengo que acostumbrarme a apuntar las recetas de las fotos que quiero publicar en el blog, ¡qué caos!)

¡Salud!

lunes, 20 de febrero de 2012

Conociéndome

El yogi de mi té de hoy me dice que me tengo que reconocer para ser quién soy. No es que yo haga mucho caso de lo que diga el buen hombre de la bolsita que cuelga de mi taza, pero no creo que haya cosa más difícil que reconocerse a sí mismo. Muchas veces tengo reacciones, pensamientos o gestos que no soy capaz de ubicar.

Estas Navidades estuve desayunando unos churros con chocolate con mi tieta Antonia. No nos vemos muy a menudo, pero cuando lo hacemos es como si no hubiera pasado el tiempo. Además, cuando hablo con ella, me doy cuenta de dónde vengo, quién soy. Me doy cuenta de que mis gestos, mi carácter, mis pensamientos obedecen a una larga tradición genética que doy por sentada en el día a día pero que cuando charlamos juntas hago consciente y me ayuda a conocerme mejor. Sus anécdotas, sus comentarios sobre parecidos y rasgos de la familia me hacen comprender una parte de mí que muchas veces me cuesta de ver.

Una vez en casa, esas conversaciones y recuerdos me ayudan a hacerme compañía a mí misma. Bueno eso y esta sopa de puerro y bacalao que sin mi tieta no hubiera sido posible.

Sopa de bacalao y puerros

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Ingredientes (para dos)

dos puerros
aceite de oliva
cuatro patatas
un trozo de bacalao desalado

Se pocha el puerro limpio y troceado en un poco de aceite. Se añaden las patatas peladas y troceadas, se cubre todo con agua o caldo de verduras y se deja cocer hasta que las patatas estén tiernas. En el último momento, se añade el bacalao desmigado y se deja unos cinco minutos más.

¡Salud!

lunes, 21 de noviembre de 2011

La fiesta de las sobras

Normalmente almuerzo sola y cada día tengo que luchar contra mi innerer Schweinehund* para no acabar comiéndome un triste bocadillo de la cafetería de la universidad. Es que son muy, muy tristes... a veces tengo que contener las lágrimas ante la visión de esa solitaria loncha de tomate transparente del "bagel de tomate y mozzarella".

Pero últimamente he encontrado dos maneras de combatir esta pereza. Primero me he unido al grupo "Una porción y media" de Flickr, donde mostramos orgullosos los geniales almuerzos que nos comemos y segundo, intento crear muchas sobras de las comidas del fin de semana. Así, con un poco de imaginación, las magníficas verduras al horno que fueron servidas con las salchichas a la Maier en la fiesta de castañada, se convirtieron en una sopa bien sustancial.

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Sopa de verduras al horno con salchichas, pan con membrillo y queso manchego, zumo de uva y un racimito de uvas de postre. No está nada mal, ¿no?


¡Salud!

* "innerer Schweinehund" es ese animalito medio perro, medio cerdito que tenemos todos dentro y que nos tienta a quedarnos en el sofá, a dejar los deberes para mañana o a no salir a correr :-)

lunes, 22 de agosto de 2011

Cosas que aprendí en Viena (II)

Mi diario de viaje en imágenes sigue creciendo y yo sigo recordando todo lo que aprendí en Viena...
Si se tiene que escoger un lugar para comer, mejor escoger el que tiene la carta más corta y la pizarra más grande y si es en un mercado, mejor que mejor.
Si además se está en un barrio interesante, nunca se debe posponer hacer la foto deseada, la oportunidad puede que se escape y no vuelva.
Y que el mulligatawny también puede resultar como almuerzo de un día tibio de verano.

Mulligatawny a la Arantza con el toque de Leopoldstadt



Ingredientes (para tres o cuatro)

una cebolla pequeña
cuatro dientes de ajo
un tomate grande
un boniato
una zanahoria
un bulbo de hinojo
un pulgar de jengibre rallado
una cucharadita de comino
una cucharadita de cúrcuma
una cucharadita de garam masala
media cucharadita de cayena
una taza de lentejas rojas
caldo de verduras
un puñado de acelgas
media taza de leche de coco
una manzana, zumo de limón y cilantro fresco al gusto

Se pican las verduras y se ponen a rehogar en una cazuela o olla. Una vez empiezan a estar blanditas, se añaden las especias y en un par de minutos se añaden las lentejas y el caldo de verduras. Se deja cocer unos 15 minutos y entonces se añaden las acelgas picadas y la leche de coco, se deja cocer unos cinco minutos más. Para servir, se le añaden la manzana picada, zumo de limon y el cilantro fresco. Se puede acompañar de pan (como en Leopoldstadt) o con arroz (como en "casa Marmota").

¡Salud!

P.D. Aún me quedan algunos aprendizajes más...

jueves, 2 de junio de 2011

Si abril fue amarillo...

... mayo ha sido naranja.

Orange Strawberry-ing ;-)

Y ver para creer.

Crema fría de zanahoria y naranja

Orange eating :-)

Ingredientes

una cebolla
medio kilo de zanahorias
una patata
el zumo y la piel rallada de una naranja
copos de chile para servir

Se sofríe la cebolla, se añaden las zanahorias cortadas a dados y la patata. Se le añade agua (o caldo de verduras, de pollo...) y se deja cocer unos 20 minutos. Cuando las verduras estén tiernas, se tritura todo, se añade el zumo y la piel de la naranja y se le pone sal y pimienta al gusto. Se deja enfriar y se le añade los copos de chile para servir.

Naturalmente, también se puede tomar calentita... pero ahora ya no apetece, ¿no?

Yo creo que junio va a ser rojo, ¿qué opináis? ;-)

¡Salud!

martes, 19 de abril de 2011

Sopa mágica

El sábado pasado fuimos a un lugar mágico...

Wiestal

... recolectamos hierbas primaverales...

die Kräuter

... y nos convertimos en druidas para preparar una sopa muy especial típica de Gründonnerstag (jueves verde, es decir, jueves santo).

Zwiebel Kartoffeln rein!
Kräuter rein! die Suppe

¡Ya estoy deseando volver a salir de recolección!¡Salud!

lunes, 7 de marzo de 2011

Sin límites

Quizás me esté haciendo mayor y reaccionaria pero cada vez veo los límites más necesarios. Para una persona poner límites es definirse y reafirmar su personalidad, pero creo que ocurre exactamente igual con un negocio, un proyecto o una ciudad. Si no se delimita lo que se es, lo que se hace, lo que se quiere, uno se va haciendo borroso y acaba siendo irreconocible.

Salz-blur

Salzburgo no es una excepción. La ciudad va cediendo a ciertas demandas y se va difuminando, volviéndose un mero reflejo del tópico de la ciudad que fue, convirtiéndose en un borrón.

Window shopping

Desde septiembre ya no existe la centenaria librería Mora con su crujir de madera vieja. En su lugar hay ahora una aséptica inmobiliaria de lujo, para hacer la ciudad aún más cara y más inhabitable.

Coffee to go and postcards...

Ya no se puede uno pasar las tardes de lluvia en el Bio Stop, saboreando pasteles caseros y sorbiendo uno de los mejores cafés del mundo mundial. Ahora sólo hay bombones de Mozart, postales y café rápido para tomar por el camino.

Unlimited tea

Nunca más podré volver a entrar a admirar o comprar mi cerámica preferida, y menos aún escuchar las geniales explicaciones que hacía su vendedora. En esa esquina, en vez de esas bellezas azules y tranquilidad, ahora venden a berridos desde un altavoz unas zapatillas milagrosas.

Closed

Además de que nuestros inviernos se volverán mucho más aburridos sin la Filmgalerie.

Ante todos estos cambios y pérdidas de personalidad, yo me resisto y sigo comprando el queso en la mini apestosa Kaslochl, me empeño en disfrutar horas en la tiendita de Sardaana, espero con paciencia a que lleguen las pelis al Das Kino y boicoteo alguna cadena de comida que se empeña en que la ciudad se haga cada vez más borrosa, haciendo una versión casera de su sopa aglutamatada.

Sopa de manzanas y castañas

Apple and chestnut soup...

Ingredientes (para dos)

una cebolla
una rama de apio
una zanahoria
dos manzanas
100 gramos de castañas peladas y cocidas
caldo vegetal para cubrir

Se pican las verduras y se pochan en una cazuela. Se añaden las manzanas peladas y troceadas, se cubre todo con el caldo, se deja cocer unos 20 minutos, se añaden las castañas, se tritura todo hasta que quede una crema suave y se come con un buen pan.

Y si queréis ver lo que los participantes de La Vuelta al Mundo han logrado este mes de febrero girando la rueda del foco hacia el otro lado, os podéis pasar por el mural del grupo o por el blog de Jackie.

¡Salud!

lunes, 24 de enero de 2011

En invierno necesito...

... sabores ahumados que me recuerden a un buen fuego.
... platos que me calienten hasta el alma y que me hagan gotear la nariz.
... la alegría harinosa y espesa de las féculas.
... el terciopelo de un buen queso que hasta pueda, por un momento, sustituir el sol.
Todo acompañado de un pan tupido, bien relleno de un jamón carnoso y una fina capa de un chutney de tomate aromático y picante.

Sopa de 3p: puerros, patatas y parmesano

i need a soup

Ingredientes

un puñado de bacon ahumado picado
un poco de aceite
dos puerros
medio kilo de patatas harinosas (de las de hacer puré)
dos o tres cortezas de parmesano
un puñado de perejil
un puñado de parmesano rallado al gusto

Se dora el bacon en el aceite hasta que esté doradito y se añaden los puerros bien limpios y picados. Se dejan sudar los puerros en la cazuela tapada hasta que estén tiernos. Entonces, se añaden las patatas peladas y cortadas a tacos. Se cubre todo con agua o caldo, se le añaden las cortezas de parmesano y se deja cocer hasta que las patatas estén tiernas. Se retiran las cortezas de parmesano, se añade el perejil y se tritura todo hasta que quede una crema sedosa. se sirve caliente con el parmesano rallado.

En invierno podría alimentarme sólo de sopas, y ahora con el HEMC 50, voy a tener material hasta la primavera :-)

¡Salud!

domingo, 21 de noviembre de 2010

Especial

Este otoño he descubierto un lugar muy especial. Es un lugar singular porque desprende una energía singular, es uno de esos lugares en los que se respira paz.

Special

Es un lugar único porque cada detalle se cuida como si fuera único y las más pequeñas cosas se convierten en algo único.

cebes

Y, sobretodo, es un lugar especial porque allí se aprende, entre otras cosas, a cocinar con especias.

Wärmende Kürbiscremesuppe (Sopa de calabaza que calienta la tripa y el alma)

Kürbissuppe

Ingredientes

un kilo de calabaza hokkaido
una cebolla grande
2 cucharadas de ghee (o mantequilla clarificada, mantequilla normal, aceite vegetal)
una cucharadita de jengibre en polvo
un litro de caldo vegetal
una hoja de laurel
una pizca de azafrán
media cucharadita de comino
una pizca de chile en polvo
sal

Se limpia y se trocea la calabaza. Se corta la cebolla pequeña. Se calienta la grasa en una olla, se añade la cebolla y cuando esté transparente el galgant y la calabaza. Se deja rehogar unos minutos y se añade e caldo y la hoja de laurel. Cuando la calabaza esté tierna, se retira la hoja de laurel. Se tritura la sopa hasta que quede como una crema, se le añade el comino y el chile y se deja cocer unos pocos minutos más. Al final de todo, se añade el azafrán molido y se sirve bien caliente.

Se puede servir con un chorrito de nata líquida, pero yo me la tomé así tal cual, sólo con una compañía interesantísima.

¡Salud!

martes, 31 de agosto de 2010

En defensa del sol del Norte

El sol del Norte no es chuchurrío, ni frío... es diferente del sol del Sur, pero hay que aprender a quererlo. Este mes gracias a La vuelta al mundo he pensado mucho en él y he descubierto algunas cosas.

El sol del Norte siempre es bienvenido en las casas, por eso allí no hay persianas en las ventanas y puede entrar a su antojo a despertarte con cosquillas en la nariz.

Good morning!

Al sol del Norte se le invita a cenar y a beber con los amigos, así que está presente a la hora de brindar.

Prost!

El sol del Norte es juguetón y aunque pique, la gente está encantada de salir a jugar con él.

Playing with the sun (+1)

El sol del Norte es un bromista y se dedica a dibujar cruces inoportunas sobre las torres de comunicaciones. Bueno, también pinta el cielo más azul que yo nunca he visto.

Cross for vendetta

Además, el sol del Norte tiene una ventaja: calienta lo suficiente para que los tomates maduren...

sun on their skin

... pero no tanto como para que de pereza poner el horno para asarlos.

Crema de tomates asados

sun soup

Ingredientes (para dos boles con fundamento)

1 Kg. de tomates maduros
caldo de verduras
aceite de oliva, sal y pimienta

Precalentar el horno a 200ºC. Limpiar y trocear los tomates en gajos y ponerlos en una bandeja que pueda ir al horno. Añadir el aceite, la sal y la pimienta y remover para que queden bien cubiertos. Dejarlos asar unos 45 minutos, hasta que empiecen a estar tostados por las esquinas. Sacar la bandeja del horno y añadirle el caldo, con una espátula de plástico o madera, rascar el fondo de la bandeja para que toda la enjundia vaya a la sopa. Poner los tomates con el caldo en una olla, llevarlo a ebullición y triturar hasta que quede una crema.

Es una crema con puro sabor a tomate y sol, se le puede añadir un poco de nata para suavizarla, dejarla enfriar y tomarla fresquita, o se le puede añadir menos caldo y hacer una salsa de tomate para pasta. Yo la serví con pan rústico para mojar.

Por cierto, que si queréis ver otros soles, los del Oeste, Este o del Sur, podéis pasaros por La Vuelta al Mundo o por Casi en serio, ¡una pasada de soles que hay por el mundo!

¡Salud!

jueves, 11 de febrero de 2010

El tándem perfecto

Llueva, truene o nieve, el mercado de los jueves no me lo pierdo. Y si es como hoy que vuelvo con los deditos de los pies congelados y blanca como un muñeco de nieve sólo necesito, al volver a casa, tener para comer esto...

Tándem perfecto (para uno)

Kraut melt

Para la sopa...
un par de cebollas grandes
aceite
un poco de tomillo
una hoja de laurel
sal y pimienta
un vaso de vino blanco

Se pochan las cebollas picadas a tiras en el aceite con el tomillo, la hoja de laurel, la sal y la pimienta. Cuando ya están bien pochadas se añade el vino y agua hasta cubrirlo todo y se deja cocer unos 20 minutos. Se sirve calentita y, en mi caso, con unas gotitas de salsa Perrins.

Para el bocadillo...
dos rebanadas de pan de centeno
un par de cucharadas de chucrut
un par de lonchas de queso emmental
mantequilla

Se untan las rebanadas de pan con mantequilla por la parte que va a ir en la sartén. Se pone el chucrut y las lonchas de queso sobre una de las rebanadas, se tapa con la otra y se pone en la sartén hasta que el queso se haya fundido y el pan esté tostado.

Recomiendo que el fuego para tostar el bocadillo no se ponga muy fuerte porque si no os pasará como a mí, que os quedará el pan tostadito pero el queso no fundido del todo. A pesar de todo me ha reconfortado hasta el alma. ¿Por qué será que el invierno es una estación tan reconfortante?

¡Salud!

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mmmmh... sopa... digo... sopa de Backerbsen

Me apetece una sopa. Como vivo en el paraíso de las sopas (véase el prólogo sopero que nos han preparado) lo tengo difícil para elegir. La base es fácil, un buen caldito casero, el Suppeneinlage es lo complicado de escoger. Ya probé en casa los Kaspressknödel así que ahora les toca a los Backerbsen.

Backerbsensuppe

Backerbsen son bolitas de masa frita con forma de guisante. Primero son crujientes pero después de su baño en caldo caliente se quedan gordinflonas y blanditas. Tienen un sabor tostado y un pelín aceitado y, como normalmente las venden ya preparadas, es una solución rápida para un ataque de hambre traicionero: calentar el caldo y añadir los Backerbsen, un poco de cebollino (el mío crece desde el verano en la ventana acompañando a unas fructíferas tomateras) y ¡a comer! (cuidado con la lengüita, que el caldo quema, ains)

¡Salud!

martes, 13 de octubre de 2009

Las castañas azesinas

Era una tarde tranquila y fresca de principios de otoño. El barrio era todo silencio cuando de sopetón...



¡Sí! ¡Son ellas! ¡Las castañas azesinas lanzándose cual kamikazes a por las cabezas de los pobres transeúntes!

Sólo hay una manera de combatirlas...

Crema de castañas y lentejas (inspirada en la receta de Nigella Lawson)

crema de castañas

Ingredientes (para 4)

una cebolla
un par de zanahorias
un trozo de apionabo (o una ramita de apio)
200 gr. de lentejas rojas
200 gr. de castañas asadas y peladas
caldo de pollo (esta vez era caserito... mmmh)
sal y pimienta al gusto
nata agria para servir

Se sofríen las verduritas cortadas pequeñas, se añaden las lentejas y se cubre todo con el caldo. Se deja hervir unos 15 minutos, se añaden las castañas, se deja un ratito más, se salpimienta al gusto y se tritura con la batidora. Se sirve con una cucharada de nata agria.

¡Y ya empezamos con el campo de pruebas para Navidad!¡Salud!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

En el oriente de occidente

Geográficamente, Austria quedaba justo al final de la Europa occidental, tocando al telón de acero. Así que se podría considerar que Austria queda en el oriente de occidente.

Por eso debe ser que en una ciudad relativamente pequeña como es Salzburgo hay una gran cantidad de restaurantes, puestos de comida y supermercados orientales. Que yo conozca, hay restaurantes chinos, japoneses (con distintas especialidades), coreanos, tailandeses, indios (del pan naan del Taj Mahal podría comer infinitamente)... y como mínimo, una tiendecita india y dos supermercados asiáticos (no sé si me dejo alguno).

En esos supermercados podría yo pasarme días enteros, mirando, oliendo, tocando... y es donde me he ido a aprovisionar para hacer esta sopita que no tengo claro de qué país podría ser porque leí la idea en un libro británico (si alguien sabe de dónde puede ser la sopa, encantada de que me informe) Creo que va a ser una aportación rápida y reconfortante para este HEMC 36.

Sopa especiada

slurp!

Ingredientes (para uno)

un cuenco de caldo de pollo
una guindilla tailandesa
una ramita de hierba de limón
un par de estrellas de anís estrellado
un chorrito de salsa de pescado
un par de pak choi
un puñado de fideos
un chorrito de zumo de limón o lima para servir

Se pone a calentar el caldo y se añade la guindilla entera (si se quiere poco picante, picada si se quiere muy picante), la hierba de limón rota, el anís entero y la salsa de pescado. Se deja hervir unos 10 minutos, se añade el pak choi picado y se deja unos 5 minutos más.
Mientras, se cuecen los fideos como indique el paquete.
Se sirven los fideos en un cuenco, se añade el caldo con las verduritas y... ¡slurp!

¡Queda inaugurada la temporada de sopas!
¡Salud!