¡¡¡Bienvenidos!!! He estado haciendo un poco de limpieza y poniendo guapo el blog porque sé que hoy va a tener invitados especiales... ¡todos aquellos que habéis abierto una de las ventanitas
del calendario de Adviento de Noema! :-)

La ventanita de hoy nos deja asomar la naricilla a Austria y algunas de sus tradiciones :-)
Los austríacos tienen fama de educados, de que siempre abren la puerta a la gente, de que siempre cumplen las normas, de que esperan a que los semáforos se pongan en verde aunque estén en el desierto. Yo tengo la teoría de que son así de
brav por la educación que reciben. Reflexionando sobre esto y sobre el Adviento he encontrado que las tradiciones austríacas de esta época tienen gran valor educativo.
Primero, los calendarios de Adviento son un entrenamiento de la paciencia y la
Vorfreude. Puedes abrir una ventanita cada día, pero sólo una y nada más y así, cada día estás más cerca de la meta y aprendes a saborear esa ilusión.
Después, dice la tradición que los niños que querían recibir algún regalito de
Sankt Nikolaus (el día 5 de diciembre) debían renunciar a algo o demostrar que habían crecido de alguna manera. Así los más pequeños entregaban a
Sankt Nikolaus su chupete o los más mayores demostraban con una poesía lo mucho que habían avanzado en el cole.
Pero lo definitivo son los
Krampus.
Los
Krampus son unos demonios que vienen acompañando a
Sankt Nikolaus y que azotan sin piedad a quien no ha sido bueno el año anterior (yo siempre recibo, no falla ;-)).
En estas tierras quién no se porta bien recibe la visita de estos demonios feísimos y es entregado a ellos por sus padres para que le den una buena azotaina.

Pueden venir a visitarte a casa o te los puedes encontrar, en su versión más domesticada, en casi todas las ciudades y pueblos austríacos, en las llamadas "corridas de
Krampus" que tienen lugar durante la primera semana de diciembre. Se reconocen por sus atronadores cencerros, sus cuernos, sus pelos y unos enooormes dientes a lo lobo de Caperucita. Parece que compitan a ver quien es el más terrorífico.

Gracias a Dios, Nikolaus nos llena la despensa de mandarinas, chocolate y cacahuetes para endulzarnos un poco los golpes y preparar estas galletas, que son inventadas por mí aprovechando lo que me dejó Nikolaus ;-)
Krampuskekse (galletas de
Krampus)
Ingredientes (para una docena)
100 gr. de chocolate 75%
2 cucharadas de mantequilla
media taza de mantequilla de cacahuete (100% cacahuete, de la tienda de productos naturales)
media taza de azúcar en polvo
un huevo
la piel rallada de una naranja
una taza de harina
media cucharadita de bicarbonato
media cucharadita de polvos de hornear
una pizca de sal
Se funden al baño María el chocolate y la mantequilla. Cuando ya están fundidos, se añade la mantequilla de cacahuete, el azúcar, la piel de la naranja y el huevo batido. Se mezclan por otro lado todos los ingredientes secos y se añaden a la mezcla de los líquidos. Se forma una masa con todos los ingredientes. Se hace un cilindro con la masa y se deja enfriar un par de horas. Después del tiempo de reposo ya están listas para moldear. Yo recomiendo que se corten rodajas de masa y después se corten las formas, porque estirar la masa con el rodillo con tanto chocolate es imposible (creedme, lo intenté...). Se cuecen en el horno precalentado a 180ºC unos 10 minutos. Se sacan, se dejan enfriar y se espolvorean con azúcar glas para decorar.
Para darles el toque especiado, yo decidí acompañarlas de un té de canela... mmmh... pero creo que con un vaso de leche fresquita deben estar de rechupete.
¡Feliz Adviento!